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Notas

Vía Blanca: explotaron las calles mendocinas con las mejores perlitas

Mucho turismo regional, nacional e internacional colapsó la calle San Martín y sus aledañas. En un clima de mucha alegría y familiar se desarrolló el primer festejo de las noches vendimiales. La mayoría hizo referencia a la “puntualidad” y a lo “dinámico” que fue el correr de los carros.
Prix Dami, deslumbró con su puesta en escena aérea. Foto: Alf Ponce/MDZ
Prix Dami, deslumbró con su puesta en escena aérea. Foto: Alf Ponce/MDZ

En un clima de mucha alegría y familiar se desarrolló el primer festejo de las noches vendimiales.

En el palco oficial reinó el melón con vino

Yaguar, ministro de Agricultura y Paco Pérez, enfiestados.

Los solemnes funcionarios mendocinos no quisieron quedarse atrás con la celebración popular: las fotos lo dicen todo. El melón con vino y la damajuana, los protagonistas.

No todos con la misma luz

Si bien la gente manifestó su admiración a los carros, no todos presentaron las mismas condiciones estéticas. Algunos como Junín y Rivadavia presentaron serios problemas de iluminación.

Tuvieron, como todos los años, diferencias abismales entre ellos: algunos, como Maipú, tiene luces y muñecos movibles, mientras que Las Heras presenta una escenografía mucho más precaria.

La música muy variada: poco folclore, mucha cumbia y algo de cueca.

El carro sancarlino, fiel a la estampa de su reina Yasmina, circuló bajo el título “El agua vale más que el oro”.

San Martín es pop



El carro de San Martín, el más criticado de todos: la silueta del General como holograma rodeado de banderas argentinas y con una fuente en el medio, despertó las risas generales: “Hace años que no vemos un carro con tan mal gusto”, opinaron los espectadores, atentos a cada detalle estético. 

“Mamá, ¡Yo no quiero ser reina!”

No todas las pequeñas mendocinas sueñan con la corona, es un hecho: una niña caminaba con su madre, llorando sin consuelo. Su mamá intentaba que no se sacara su corona de plástico y la animaba: “No llorés, saludá que sos reina”. La niña no respondía, sólo reprochaba: “Yo no quiero ser reina, no me gusta, no quiero”. Ha dicho.

Tan lindos como las reinas

Otro de los detalles que se les pasó a quienes pensaron en hacer “atractivos” los carros fue la presencia de los municipales arriba, al mismo nivel de las reinas. Los empleados de la comuna se encargaron de tapar a la soberana principal y a las bellezas de la corte. Poca visión estética.

Las reinas al rojo vivo

Casualidad o no, casi todas las reinas estaban de rojo, incluso Gabriela Koltes. Algunas con vestidos corte sirena, como Guaymallén y otras con volados de tules, como María Paula de Junín.

La palabra de una de las soberanas

Eliana, de Santa Rosa, pronunció su discurso, similar al de todas las soberanas: “Buenas noches mendocinos, estoy feliz de poder compartir con ustedes esta hermosa noche. Gracias por hacer de esta la segunda fiesta más grande del mundo, tenemos que estar orgullosos de la provincia que tenemos. Los invito a conocer mi departamento”.

Por su parte, algunas tan emocionadas, como Wanda de Las Heras, en un equívoco que corrigió rápido dijo “Feliz Navidad” en lugar de “Feliz Vendimia”. Entre risas y emoción logró solucionar el traspié.

Il Panino se portó.

Las chicas de Il Panino, inmortalizadas en MDZ

El restaurante céntrico le puso toda la onda al equipo de MDZ que trabajó contra reloj. Abrieron sus puertas y corrieron a la par de la cobertura de los periodistas. Solucionaron con rápidez cada demanda y la comida, exquisita.