Notas
Taty Almeida: "Cuidemos la democracia que tanta sangre costó"
Una de las miles de madres de Plaza de Mayo estuvo transmitiendo lo que toda mujer fue habilitada a dar: vida. Con la triste historia de su hijo Alejandro desaparecido en sus tiernos veinte, “Taty” Almeida, de 82 años estuvo relatando la historia que vivió junto a miles de mujeres convirtiéndose en una de las voceras de la historia argentina.
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Tati de Almeyda en el IES del Atuel |
Durante la lluviosa tarde del día martes se presentó en el IES del Atuel, frente a un grupo de personas, (en su mayoría alumnos), a quienes en ciertos momentos emocionó hasta las lágrimas. El miércoles y jueves también fue vocera en diversos actos. Su discurso, en todas las ocasiones, tuvo un alto contenido histórico como el que ofrecen las mejores casas de estudio pero emitido como el cuento de cualquier abuela.
Al escucharla hablar, se tiene la sensación de que su voz dijo lo suficiente y, a esta altura de la vida, le cuesta salir pero no parece ser un impedimento físico que la haga callar. Al contrario, veamos lo que Tati Almeyda postuló disertando en San Rafael.
Ella expresó: “Los 30.000 son detenidos políticos, no desaparecidos. Nadie desaparece por qué sí, siempre lo dijimos si se los llevaron con vida los queremos devueltos con vida. No nos permitieron el derecho de enterrar a nuestros hijos, esa es una crueldad tremenda. A lo largo de todos estos años, vamos a cumplir treinta y cinco, reclamamos que se haga justicia legal no la hecha por mano propia.”
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“Alfonsín fue un valiente cuando condenó a cadena perpetua a la Primera Junta pero lamentablemente luego no supo aprovechar el apoyo del pueblo al promulgar las leyes de obediencia debida y de punto final”, dijo Tati explicando a continuación cada una de estas leyes.
“Soy católica pero no tengo orejeras. Creo que debemos ser como lo planteaba Angeleli: con una oreja en el pueblo y la otra en el Evangelio. Gran parte de la Iglesia de aquella época fue cómplice y hasta bendijeron los vuelos de la muerte. Esas cosas deben ser juzgadas”, denunció.
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Tati de Almeyda en el Aula Magna de la UNCUYO |
Almeyda también contó la historia de las Madres de Plaza de Mayo. Fueron catorce las primeras madres que se reunieron en la Plaza un 30 de abril de1977, ellas salieron a reclamar con un pañal de tela blanco en la cabeza. Oficiales de la Policía les indicaron que no podían movilizarse todas juntas, debían hacerlo de dos en dos. “Luego de ese día elegimos pasar del pañal de tela a un pañuelo con la inscripción del nombre y apellido de nuestros hijos, para darle identidad a cada reclamo. Desde ese jueves nos encontramos ese mismo día y marchamos de dos en dos de 15 a 16 horas. Siempre digo que aunque quede un solo pañuelo dando vueltas los jueves, ahí estarán representados los 30 mil.”
Siempre en tono pasivo y contundente, “Tati” también expresó: “No debemos olvidarnos de los padres de cada uno de los desaparecidos, ellos también sufrieron pero, lamentablemente, la mayoría no tuvo el valor para enfrentar el dolor que nos causó la época y fallecieron, gran parte de ellos por decisión y acción propia.”
Y concluyendo preguntó: “¿Quién dijo que somos el sexo débil? Somos fuertes, sobre todo porque somos madres y esos nueve meses de gestación nos marcan de por vida, lo mismo sucede cuando nos arrebatan a nuestra creación más preciada haciendo que esa experiencia nos haga luchar incansablemente.”
“Nosotras no vamos a estar para ver al último encarcelado, pero ustedes quizás si, les pasamos la posta. No por nosotras sino por los treinta mil y por la Argentina. Cuidemos esta democracia que costó tanta sangre derramada. Nos gritaron locas, nos trataron como lo peor, pero sepan que esas locas somos las que todavía seguimos de pie. Muchas gracias.”
El público aplaudió de pie, en cada ocasión, tanto en el IES del Atuel como en la UNC, y seguidamente hubo un tiempo de interacción entre el público y “Tati” en la que se realizaron preguntas y se hicieron acotaciones de parte de quienes vivieron esa época y viven para contarlo.
