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Notas

Por qué deberías ir a ver la emisión completa de Latente

La vida es algo que sucede mientras las oportunidades nos circundan, algunas pueden ser más osadas, más riesgosas y otras, como es el caso de esta nota, mas sentidas. Una vez más le pido su compañia porque en esta ocasión quiero contarle la experiencia de haber participado del rodaje de Latente, el documental que se proyectará el jueves en San Rafael.

Fue extensa la cobertura de este documental en serie que se filmó en el departamento de San Rafael denominado “Latente”. Fue de público conocimiento el hecho de que haya sido posible gracias a un subsidio obtenido por el INCAA. Se supo también que las generadoras del mismo fueron Noelia Nieto y Patricia Coria, quienes gestaron durante nueve literales meses la previa constituida por investigaciones y encuentros previos sumados a la asistencia a cada uno de los juicios por lesa humanidad realizados durante el 2010. Sumado a la detallada y burocrática presentación del proyecto para, al fin, obtener uno de los cinco subsidios dentro de la provincia, como serie documental.

Fue el 23 de abril de 2011 cuando las nueve personas que seríamos parte de esta gran aventura nos encontramos por primera vez, sin saber que viviríamos algo que nos uniría para siempre.

Durante el tiempo de filmación me tocó ser una de las primeras en amanecer, calentaba litros de agua para tener café durante las próximas horas y partía a recoger al resto del equipo humano con sus respectivos equipos técnicos, entre otras labores a las que estuve abocada como jefa de producción. Hubo días de puntualidad y otros de quedarnos dormidos porque la jornada anterior había sido extenuante; cuestión que no solo se debía a las horas trabajadas sino, en la mayoría de los casos, a la carga emocional que significó escuchar cada uno de esos testimonios.

Gentilmente decenas de personas nos abrieron las puertas

Y cuando digo “esos testimonios” hago referencia a los relatos que contaron muchas de las personas que fueron víctimas de esa maldita e injusta época de dictadura que tantas heridas dejó. Muchos fueron protagonistas de golpes, violaciones, insultos y todo tipo de denigraciones, mientras que otros fueron los que desde una fecha determinada hasta el día de hoy conviven con la ilusión hecha fantasma al saber que tienen un esposo, un padre o un hijo desaparecido.

Asi como las primeras veces son muy significativas en la vida de cada ser, al escuchar estos relatos cualquiera de nosotros podría darse cuenta de que las que en verdad cuenta son las últimas: la última vez que esa mujer vio a su marido, en el preciso instante en que lo arrancaban de su hogar; la última vez que aquella madre vio a su hijo, al mismo tiempo que escuchaba a uno de esos títeres del poder llamados soldados decirle que pronto se lo devolvería y que solo se trataba de un control de rutina; o la última vez que un simple joven de diecisiete años pudo dormir tranquilo sin la infortunia de los recuerdos de haber visto violar y asesinar mujeres sin lógica ni razón. Esas son las trágicas últimas veces que no se merecen en esta vida.

“Yo vi cómo le pedían que se desnudara para luego ser violada por cinco soldados.” “Yo vi cómo la asesinaron disparándole en la panza teniendo siete meses de gestación.” “Yo fui torturado en una oficina de la Municipalidad, justo al lado del despacho del Intendente.” “Yo recibí descargas eléctricas en mis testículos.” “A mi me patearon mientras subía las escaleras del Municipio.” “A mi me quitaron a mi hijo recién nacido.”
Pero mientras que el 98% de los entrevistados que quedaron perpetuados en Latente habían visto y oido lo suficiente, un 2% no había visto absolutamente nada. Se trata de dos de los generales que recibieron prisión perpetua y están en la Penitenciaría San Felipe, en Mendoza Capital, hasta donde viajamos. Dos tipos que también fueron títeres del sistema y del poder, quizás sea cierto que ellos no ejecutaron órdenes pero en algún momento las emitieron. “Nosotros somos los perejiles que estamos pagando por lo que hicieron los que ahora andan sueltos”, expresó uno con la libertad que ahora le otorga la democracia.

Rodando, en un lugar lejano

Las nueve personas* que somos parte del equipo de Latente, según todas las charlas compartidas durante el rodaje, estamos disconformes con muchísimas acciones gubernamentales  pero nunca jamás podremos estar a favor de que en cualquier lugar del territorio argentino vuelva a ejercerse la violencia y abuso de poder que hubo en los 70.

Argentina necesita ser sanada, miles de argentinos, anónimos para la mayoría, necesitan un gesto de empatía. Mientras aguardamos a que la Justicia sea hecha en la tierra como  en el cielo te invito, de todo corazón, a que acompañes la emisión completa de Latente el jueves 22, a las 20 horas en el Aula Magna de la UNC. Conocé a los protagonistas de una de las historias más crueles que tuvo San Rafael, acercate a abrazarlos.

*Las nueve personas: Noelia Nieto (dirección), Patricia Coria (investigación periodística), Emanuel Sánchez Varretti (producción ejecutiva), Carina Garbín (cámara), Indio Leiva (cámara y edición), Juan Manuel Bernal (sonido), Juan Arias (gaffer), Lourdes Ruíz (asistente de dirección) y Maggie Ojcius (producción).