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Notas

Lista de deudas para entregar a funcionarios nacionales


Estamos viviendo Vendimia y con Vendimia, una oportunidad. Una oportunidad de mirar de dónde venimos, dónde estamos y a dónde vamos. Una oportunidad también de que los flashes de los medios nacionales, la presencia de miembros del gabinete nacional, entre ellos el vicepresidente,  pongan los ojos en nuestra Mendoza.

Dejar pasar Vendimia como oportunidad política sería un desperdicio, especialmente en un año no electoral, con un gobierno provincial iniciando su gestión y en una provincia postergada por impericia local y desidia nacional.

Desde1983, ocho gobernadores tuvieron sus vendimias, y casi sin excepciones compartieron mandatos con gobiernos nacionales afines a ellos, no siempre a Mendoza.

Esta es la novena vendimia consecutiva con el kirchnerismo gobernando el país. Casi un tercio de las vendimias desde el retorno de la democracia, más que ningún otro gobierno.

En estos nueve años, el kirchnerismo no encontró en la provincia de Mendoza gobiernos hostiles, grandes protestas populares y sin ir más lejos, obtuvo un fuerte respaldo electoral, en 2007 y en octubre pasado.

Si estos datos se lo comentamos a alguien ajeno a Mendoza, bien podría suponer que la provincia ha reverdecido, crecido y desarrollado su economía con el auspicio y apoyo del gobierno nacional. Pero nada de eso pasó.

No recuerdo una vendimia donde la lista de deudas y pendientes para acercar a los funcionarios nacionales sea tan larga como esta. Hay temas históricos, la promoción industrial, la ejecución de las obras en Portezuelo y el avance concreto para la construcción de Los Blancos. Hay cuestiones sociales, como el déficit habitacional y el apoyo preciso para la aplicación sin dilaciones ni recortes de la Ley de Discapacidad. Hay temas productivos que se repiten, como los inconvenientes recurrentes en materia de exportaciones que afectan a las frutas y vinos mendocinos. Hay problemas que se profundizan, como las dificultades de acceso a combustibles o el silencio oficial y la falta de debate serio con posicionamientos fundados del gobiern onacional en materia minera.

Van casi diez años de crecimiento económico y estabilidad política. Pese a ello, la provincia continúa expresando deficiencias estructurales relevantes.

Lavendimia es fiesta y encuentro, Vendimia también es reflexión y oportunidad.Mendoza debe repensarse a sí misma, y como tal plantearse caminos y estrategias para diversificar su economía, preservar su medio ambiente y equilibrar las desigualdades sociales. Pero en esa hoja de ruta hay que comprometer al gobierno nacional, socio indispensable y hasta ahora, ausente.

Para eso debemos exigirle acciones concretas. Aprovechar laoportunidad y establecer prioridades ante un  gobierno nacional que postergó a Mendoza sistemáticamente en los últimos años a través de la prórroga de la promoción industrial, las dilaciones en el envío de fondos para seguridad y las evasivas en la construcción de obras hídricas, entre otros casos.

El novelista Víctor Hugo dijo alguna vez “El futuro tiene muchos nombres. Para losdébiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad.”

Que esta vendimia política sea algo más que fotos, espectáculo y brindis. Seamos valientes, que esta Vendimia sea la oportunidad aprovechada, el compromiso asumido y el camino pensado para el desarrollo de Mendoza.