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Notas

El Carrusel: una historia desplegada bajo el sol

El típico desfile del sábado de vendimia nació en una original idea: mostrar la evolución de Mendoza a través de un recorrido por el Parque General San Martín. En 1939 gana las calles de la ciudad. Un clásico: la gente recibiendo los regalos que arrojan los carros.
Desde las 10 podés vivir el Carrusel. Foto: MDZ / Archivo
Desde las 10 podés vivir el Carrusel. Foto: MDZ / Archivo

En el año 1937 se incorporó a los festejos vendimiales un desfile de carros alegóricos, así nació lo que conocemos actualmente como el Carrusel. El antecedente inmediato es el 18 de abril de 1936 cuando se realizó en el Parque General San Martín un carrusel al que asistieron más de 10.000 personas.

Fue una recapitulación del pasado mendocino que asombró, según cuentan las crónicas de los diarios de la época, por lo novedoso y original. Abrían el cortejo varias llamas cargadas con recipientes de cuero que simbolizaban el primer medio de transporte de un pueblo industrioso. Las seguían caballos, burros y un grupo de arrieros junto a sus mulas serranas, que era insustituible en el transporte cordillerano.

Luego, una carreta y un carro arrastrados por un tropilla de bueyes eran el símbolo del trabajo rural y las primeras exportaciones de Mendoza.

Después irrumpía el siglo XX con una tropa de carros con capataz, apelando al estilo de la época. Le seguía un pequeño camión exponente del progreso y de la industria.

Al finalizar ese carrusel de 1936 efectuaron un vuelo tres aviones de la Fuerza Aérea, representando el porvenir y el vertiginoso futuro.

Al año siguiente, durante la segunda edición de la Fiesta de la Vendimia, se incorporan los carros simbólicos al Carrusel. También se hacía un desfile de góndolas en el lago del parque, pero años más tarde se dejó de lado.

En sus comienzos, el desfile se realizaba dentro del Parque General San Martín y recién en 1939 ganó las calles de la Ciudad.

El espectáculo más popular
El Carrusel es el espectáculo más popular dentro de los festejos vendimiales, pleno de colorido, evocaciones y lenguaje de los tiempos, la historia y las costumbres. Se va cargando año tras año de las expresiones que representan al pueblo mendocino en sus actividades, capacidades y alegrías, convocando alrededor de 300.000 personas en cada una de sus ediciones, a lo largo de cinco kilómetros de recorrido.

A los carros de las reinas se agregan simbolismos de nuestro pasado vendimial en un cuadro inicial a cargo de la Federación Gaucha de Mendoza, con carruajes antiguos y elementos tradicionales para las labores del campo y la viña.

Sigue a este primer bloque un cuadro representativo de las colectividades que a través del tiempo se integraron a esta comunidad que con no poco esfuerzo trabajó estas tierras obteniendo los frutos que hoy inspiran nuestra fiestas.

Es el paseo de los carros alegóricos de cada departamento, en los cuales se simbolizan tradiciones y se muestra el potencial cultural y turístico de cada uno de ellos.

Además de los carros junto a las reinas vendimiales, se le suman centros tradicionalistas, diferentes colectividades y reinas invitadas de diferentes puntos del país.

Las instantáneas infaltables de este desfile nos hacen observar al pueblo recibiendo eufóricamente los frutos y productos que van arrojando las cortes de cada departamento.

Desde entonces y hasta hoy, las reinas desfilan en sus carros alegóricos, mostrando su belleza y la de su departarmento. Los vistosos carros son celebrados o criticiados por el público.