ver más

Notas

Al Gobierno le disgustó el discurso de Lorenzetti, pero celebró una victoria en el frente judicial

El gobierno de Cristina Kirchner recibió con disgusto el discurso del presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, que advirtió que el máximo tribunal no aceptará presiones. Pero por lo bajo muchos funcionarios dejaban trascender que Lorenzetti influyó en lo que consideraban la mejor noticia de la jornada: el nombramiento del juez Horacio Alfonso al frente del Juzgado Civil y Comercial N° 1, que tramita la causa en la que el Grupo Clarín impugnó la ley de medios.

"No fue simpático Lorenzetti: se lanzó a una candidatura política con la agenda de la oposición. Pero el Gobierno no le responderá. Se interpretará como una presión y le daríamos la razón", confió a LA NACION un funcionario del primer piso de la Casa Rosada. Luego, la Presidenta habló en Corrientes, pero no se ocupó del titular de la Corte.

Según pudo saber LA NACION de fuentes del Gobierno y del Consejo de la Magistratura, en Olivos consideran que Lorenzetti indujo a la Cámara Civil y Comercial a cambiar el mecanismo de designación rotativa y semanal de jueces subrogantes y volver al sistema de reemplazo según el orden de prelación de la numeración de los juzgados.

Así las cosas, el juez Alfonso, titular del juzgado número 2, cubrirá la vacante del número 1. Esta vez, a diferencia de los últimos días, Cristina Kirchner no le ordenará al ministro de Justicia, Julio Alak, que recuse a Alfonso, que es confiable para la Casa Rosada. Pero en Olivos creen que Clarín sí podría impugnarlo.

En ese caso, debería asumir el titular del juzgado 3, que es Raúl Torti, el mismo que había sido nombrado y recusado hace pocos días por Alak y que ayer debió dejar al juzgado 1.

Se abrirían así dos escenarios temidos por el Gobierno. Según el kirchnerismo, Torti podría declarar la inconstitucionalidad de los artículos 45 y 161, tal como pide Clarín. Además, la Cámara Civil y Comercial, en la que no confían por considerarla conservadora ideológicamente, podría dictar, llegado el caso, la ampliación de la medida cautelar que vencerá el 7 de diciembre.

Todo eso estiraría los plazos de la causa mucho más allá de esa fecha, el 7-D, la batalla final, en la cual el Gobierno quiere despojar a Clarín de las licencias de Cablevisión -y tal vez Canal 13-, que exceden el cupo previsto en la ley de medios.

"Si eso pasa, la causa llegará a la Corte Suprema en 2030. Esto es lo que quiere Clarín, que la causa se dilate", dijo un funcionario.

"Por eso todas las fichas están puestas en que el Congreso sancione la ley que reglamenta el per saltum en un mes, para que la Corte se aboque y se expida rápido, no luego de las elecciones de 2013, para lo cual invocaríamos una razón de gravedad institucional como el no cumplimiento de la ley", dicen en un despacho cercano a Cristina Kirchner. Sabiendo esto, quizás, Lorenzetti advirtió ayer que "la Corte no aceptará presiones". En la Casa Rosada recibieron el mensaje con atención.

Sin embargo, la Presidenta sigue confiando más en la Corte que en la Cámara Civil y Comercial, de la que sospecha que ideológicamente es "conservadora" y permeable a los intereses de "los grupos económicos concentrados y los medios hegemónicos".

De todos modos, ese tribunal ayer le dio una alegría al remover a Torti y designar a Alfonso..