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"Estilo sobre Ruedas" y la historia del pícaro Froilán González

Continuamos el recorrido histórico de los corredores argentinos que quedaron inmortalizados en la Fórmula 1. En esta ocasión recabamos información que nos permite simular una entrevista con el gran Froilán González, el primer piloto que se consagró con una Ferrari, en 1951.
Foto: Maggie Ojcius / Mediamza.com
Foto: Maggie Ojcius / Mediamza.com

José Froilán González nació el 5 de octubre de 1922 en Arrecifes, Buenos Aires. Siguiendo los pasos de su tío Julio Pérez, se convirtió en un apasionado de los autos y desde muy joven compitió en carreras de su ciudad natal hasta que en 1950 debutó en la Fórmula 1 para la escudería Maserati en el Gran Premio de Mónaco. En 1951 se consagró en la historia de Ferrari siendo el primer piloto de tal equipo.

Con sus nueve décadas recién cumplidas, nos permitimos compilar datos que la historia provee para imaginarnos que nos encontramos con el mismísimo Froilán, cara a cara, y nos sentamos a conversar en algún café.

Imagen tomada en los festejos por sus 90 años

Froilán se conserva jovial y recuerda con alegría su época de “pibe”. El primer contacto que tuvo con las cuatro ruedas fue en un carrito que traccionaba su perro. “Mi tío me regaló un carrito en el que yo salía a pasear y hacía tirar por  mi perro llamado “Sangre”; cierto día, mientras íbamos andando, el desgraciado vio una liebre lejos y empezó a correr de una manera desesperada, me llevó por entre las plantas hasta que se topó con un alambrado, lo llevó por delante y me rajó toda la parte de arriba de la nariz.” Froilán pasa su dedo índice por esa parte de la cara y hace notar la cicatriz que aún permanece allí. “Mi mamá casi me mata a mi y a perro pero yo a Sangre lo quería con locura.”

“Amaba andar en vehículo. Recuerdo un día en el que iba con mis padres sentado en el asiento trasero, íbamos esquivando baches y en un momento se me abrió la puerta y me caí del vehículo. Cuando mi papá mira para atrás se da cuenta que no estoy, cuando para me ve corriendo y gritando con una desesperación tremenda, habré tenido alrededor de diez años para ese entonces.”

“Crecí siento muy curioso, siempre observaba cómo mi papá apretaba un botón y hacía arrancar el auto y luego, moviendo una palanca para arriba y para abajo, hacía andar el coche. Entonces un día en el que estaba solo, apreté ese botoncito y moví la palanca hasta que saqué el auto del galpón. Mi papá nunca supo quien había hecho eso pero ese día sentí que había avanzado un paso grande en mi vida.”


“Me crié en colegios de curas, estuve cinco años de pupilo con los salesianos. En 1938 me mandaron a La Plata donde les manejaba el auto al párroco del lugar, me hacía querer para que me pongan a hacer actividades así. Un día me cansé y me escapé a la casa de una tía que era mi tutora. Ella llamó a mi papá y cuando me vino a buscar me preguntó qué quería hacer, le dije que quería trabajar y que estudiar no era lo mío.”

"Mi papá me mete a la agencia de Chevrolet, donde trabajaba mi tío, él me manda de jefe a recargar baterías: era lo peor que me pudieron hacer, una tarea horrible. Me ponía un mameluco y el ácido me hacía unos agujeros enormes. Después me pasó al taller para cambiar las hojas del elástico, generalmente de los chacareros que las traían destrozadas, era el año ´38 o ´39.”

Picardías de un fierrero

El tío en cuestión era Julio Pérez, corredor fallecido en “Las Mil Millas de 1940”, luego de tal suceso “carrera” era una mala palabra dentro de la familia de Froilán. Por tal motivo, pasaron varios años hasta que el joven comenzara a correr en las competencias que se disputaban en Arrecifes, su lugar natal. Para que su familia no supiera de tal aventura utilizó varios seudónimos; uno de ellos fue “Canuto”, en referencia a un payaso del circo local que hacía piruetas en el globo de la muerte. Cuando sintió que su padre comenzó a sospechar de tal seudónimo pasó a llamarse “Montemar”, que era el nombre del caballo de un amigo hasta que un día sus padres dieron con la verdad y tal como él expresa “se armó la podrida”.

Una década después Froilán González formó junto a Juan Manuel Fangio el equipo de argentinos que compitió y ganó en la Fórmula 1.

Memorias de la histórica carrera de 1951

Froilán corrió veintiseis Grand Prix (grandes premios) en nueve temporadas (1950- 1957 y 1960), consiguió dos victorias (Gran Premio de Inglaterra de 1951), convirtiéndose en el primer piloto de Ferrari en ganar una carrera, y el Gran Premio de Inglaterra de 1954). También obtuvo 7 segundos puestos, 4 terceros lugares, 3 poles, y seis vueltas rápidas. En total sumó 72,14 puntos para el campeonato. Ganó la Coppa Acerbo, y las 24 Horas de Le Mans en 1954.

“Ese día fue uno de mis triunfos más importantes: había una lucha muy importante entre Ferrari y Alfa Romeo, afortunadamente fui el primer corredor en ganar con Ferrari. Fue muy importante porque fue la única vez en los sesenta y un años de carrera en que la Reina presenció la competencia."

De su relación con Fangio


“Juan corría para Alfa Romeo y cuando llegamos a Silverstone dimos unas vueltas en su Alfa 2500. Me cantó la justa: ‘Froilán, este circuito es para las Ferrari, nos van a ganar…’ De las 90 vueltas que tenía la carrera, anduvimos con Juan rueda a rueda de la vuelta 25 a la 75… ¡y tuvo razón!”, recordó Don Pepe en una entrevista realizado por el periodista Pablo Vignone.

60 años después…

El 10 de julio de 2011, durante el Gran Premio de Inglaterra, Froilán fue homenajeado por el equipo Ferrari y la FIA, al cumplirse seis décadas desde aquella primera victoria otorgada al equipo de Enzo Ferrari. El piloto español Fernando Alonso deleitó al público presente y a los televidentes dando dos vueltas con el Ferrari 375 en honor a González.

El reciente homenaje en San Isidro, junto a sus Ferrari y Maserati

El 5 de octubre pasado, "el gran Pepe" celebró sus noventa años con diversos festejos. Uno de ellos se realizó en San Isidro (Buenos Aires) junto a la Ferrari y la Maserati que formaron parte de su carrera deportiva. "Reencontrarme con estos autos es como volver a encontrarme con una antigua novia", fue una de las frases más elocuentes de tal ocasión.

Froilán González y Robert Manzón son los únicos pilotos que aún viven para contar la experiencia de haber sido parte de la primera temporada de la Fórmula 1.

*La nota fue realizada gracias a la consulta a diversos portales digitales.