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Notas

Los Mesas: Un matrimonio con experiencia equina

¿Conoce a Gladys y Juan? Si alguna vez, en Valle Grande, bajando del Paredón, vio un puesto llamado “El Patoruzito” debe saber que allí vive y trabaja este matrimonio quienes desde hace 25 años alquilan caballos a chicos y grandes.

Los Mesas llevan 25 años criando caballos y ofreciendo paseos a grandes y chicos. Juan, quien a sus 63 dice sentirse bien con su edad cuenta: “Cuando era joven tuve un accidente que me dejó sin un brazo, uno de mis hijos siempre quiso ayudarme y me incentivaba a que hagamos algo juntos para tener un medio de vida así que hace más de dos décadas empecé haciendo paseos en el Parque. Desde hace once estamos con mi esposa en el Valle y precisamente desde hace nueve en este lugar que ya adoptamos como nuestro hogar.”

La entrada a "Cabalgatas Patoruzito"

Literalmente es así como cuentan, Juan y Gladys viven en una casilla debajo de un aguaribay, rodeados de montaña y de caballos. “Vamos y venimos al centro, visitamos a nuestros hijos y ellos nos visitan cuando sus tareas les permiten. En invierno nos levantamos después de las 10 pero cuando llega el calor amanecemos entre las 8.30 y las 9 de la mañana”, agrega Gladys.

Juan Mesas, con sus radiantes 63 años

Su vida es tranquila, esperan cada día a los turistas que, según Juan, “son los que dejan platita y, gracias a Dios, quedan conformes con nuestra atención y muchos vuelven al año siguiente.” Los niños recuerdan los nombres de los caballos, piden pasear en el mismo y, además, reclaman los chupetines que recibieron la última vez que por ahí pasaron. 


“Nuestros hijos vienen cuando pueden o cuando los necesitamos para que nos ayuden a arreglar algo. Nunca nos reprocharon nuestro estilo de vida, así lo elegimos y así lo aceptaron.”



“¿Los caballos? Bueno, tenemos varios”, dice Juan y comienza a nombrarlos, indicando donde se encontraba cada uno, “el de allá es Muñeco, papá de Pepito, Pamperito, Rififi, Princesa: la única nena que tengo, Relincho: el jefe de tropilla, Minguito, Chocolate, Bronco y Felipe. Todos están atendidos con veterinarios que los tratan hace muchos años. A algunos los tengo que separar porque son pendencieros pero se llevan bastante bien, yo les vivo hablando y sé que me entienden." Fijate una cosa, dice, y grita: “Relincho, ¡hola Relincho!”, a lo que el caballo responde con un saludo. “Todos comen fardos, pellets y maíz molido.”

Fraternidad equina

Juan y Gladys alquilan los Ponyes a $40 y $60 los caballos grandes para adultos. Turistas y locales pueden encontrar a este agradable matrimonio en el camino que baja desde el paredón de Valle Grande.