Notas
Lucas González Amorosino: el barrilete cósmico que ya es parte de la historia puma
El deporte tiene esa magia que enamora. En el momento más complicado, cuando las esperanzas se escapan como agua entre los dedos, llega ese rayo de belleza, inesperado, brillante, que te vuela la cabeza y te agita el corazón.
Escocia vencía a Los Pumas y sólo faltaban nueve minutos para el final. La lluvia pegaba sobre Wellington y parecía que el equipo argentino se empezaba a despedir del Mundial de Nueva Zelanda. Las lesiones habían sacado de la cancha al Corcho Fernández Lobbe y a Roncero.
Argentina había defendido muy bien, pero había jugado mal. El XV del Cardo, con poco, se estaba llevando la victoria por 12 a 6.
Entonces, llegó la magia. Disfrutemos.
Lucas González Amorosino recibió el pase de Marcelo Bosch. El ex Pucará tomó la pelota sobre la línea. Zafó del primer tackle y ganó la raya sin pisar afuera. Hizo equilibrio. Aceleró. Pisó para adentro, dejó atrás otro escocés y supo que iba camino a la gloria.
Frenemos la acción. Nos acordamos de la corrida de Diego Albanese contra Irlanda para dar un batacazo histórico en el Mundial del 99, vemos al Nani Corletto meter una diagonal tremenda para vencer a Francia en su casa en el comienzo de la Copa del Mundo del 2007. Son tries que se graban a fuego en la memoria y en el corazón, como este, de González Amorosino, que está pasando ahora. Porque el fullback ya metió un quiebre, ya dejó pintado a varios escoceses y va camino al ingoal.
Y todo esto pasa en cuestión de segundos, pero dura una eternidad. Ya en la puerta del ingoal, para ponerle más belleza a la jugada, vuelve a cambiar de dirección su corrida, otro quiebre de cintura preciso, y otro rival queda despatarrado, como si le hubiesen movido el piso.
Y así, González Amorosino se zambulle en la felicidad más plena para que el domingo argentino amanezca sonriente.
Porque el deporte tiene estas cosas. Son fracciones de belleza que te dejan mudo, incrédulo, sin entender lo que acaba de hacer ese flaquito con la camiseta de Los Pumas.
Entonces, te cae la ficha. Gritás, festejás, ves el try una y mil veces. Un partido durísimo se resolvió con una luz mágica, tan parecida a ese Barrilete Cósmico que nunca olvidamos.
Autor: Gonzalo Ruiz. En Twitter: @gonza_ruiz