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MDZ en Nueva Zelanda: la pasión argentina copa el Mundial

Miles de hinchas argentinos acompañan a Los Pumas en su participación en la cita ecuménica. Entrá y leé las sensaciones de muchos mendocinos que andan por Nueva Zelanda.
La hinchada de Los Pumas en Nueva Zelanda.
La hinchada de Los Pumas en Nueva Zelanda.

“Cómo me iba a perder ver jugar a Los Pumas en Nueva Zelanda”. La frase salió de la boca de un mendocino que vive hace muy poco en Nueva Zelanda. Juani Guzzo trabaja en el hostel Black Sheep y disfrutó al igual que los más de 15 mil espectadores el triunfo de argentina ante Rumania.

Pintoresco estadio que poblado en casi su totalidad por miles de fanáticos argentinos que alentaron sin parar durante todo el partido, cánticos, pasión y mucha alegría de todos los seguidores Pumas viendo rugby a tantos kilómetros de casa.

La gente de Belgrano de San Rafael estuvo presente. Andrés Morant junto a Ramiro Altamiranda, jugadores de plantel superior del Prócer, alentaron desde temprano a Los Pumas,  junto al Piturro, entrenador del mismo club. “Imaginate, ahora veo a Los Pumas y mañana los All Blacks vs Francia Classics a 10 metros de donde paramos, esto es increíble”.


Fue una tarde magnifica donde por suerte el clima acompañó, dos días antes había llovido sin parar con bajísimas temperaturas, llegaron Los Pumas y salió el sol en Invercargill, la ciudad más austral de la isla sur.

También llegaron a disfrutar de la previa representantes de Universitario, Marcos Vicho Viñuela llegó con sus ponchos desde Corralitos y con sus amigos cordobeses hasta el Rugby Park. “Vamos a ver a Los Pumas los primeros tres partidos, ya fuimos a Dunedin, ahora acá y después rumbo a Wellington ante Escocia, contó el tercera línea de Los Verdes.”

La familia de Marista también se hizo presente, como ya es una costumbre en época de Mundial. Los Serra son habituales espectadores de las Copas, el Inki y el Tico estuvieron con sus camisetas del Cura alentando y sus caras pitadas, “Hoy nos quedamos acá en Invercargill y mañana salimos para Queenstown, después vamos a Wellington, ahí nos juntamos con el Pinco (Diego Pincolini) y los Sieten”, comentó Ignacio Serra.


De todos los rincones del país fueron llegando los argentos hasta las proximidades del pintoresco estadio, sus tribunas de cabeceras eran sin asientos, sólo una pequeña pradera de césped impecable, donde varios se sentaron y los otros, los más, estuvieron parados alentando sin parar y animando con la Ola que pareció dar miles de vueltas en la algarabía total.

Disfraces, pelucas, gorros, paraguas, papelitos, bocinas, trompetas, banderas y por sobre todo mucha onda para disfrutar de un momento único donde todos fueron hermanos, al menos por algunos minutos.