Notas
La Justicia sobreseyó a propietarios de Publicidad Sarmiento en la causa del mobiliario urbano
Con el correr de los años y en medio de una maraña judicial sostenida y “auspiciada” desde poderes políticos y económicos, los denunciantes fueron hallando diversos resquicios para sostener vivas las causas, e impedir que se lleve a cabo de manera plena la licitación, que de hecho fue suspendida. El denunciante que más lejos llegó en los casos judiciales no había logrado pasar del primer sobre de la licitación en ninguna de las dos evaluaciones en las que Publicidad Sarmiento resultó primera. Aun así, y aprovechando las falsas denuncias y las barbaridades judiciales consecuentes, la empresa Vía Cart (también sustentada y soportada por Daniel Hadad), consiguió una medida cautelar de suspensión de la licitación y pretendió -sin ningún derecho legitimo- quedarse con el contrato lícitamente ganado por Publicidad Sarmiento.
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Dos tapas de Uno con la "operación".
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Empujando las denuncias, los empresarios lograron el procesamiento de los propietarios de Publicidad Sarmiento, y de varios funcionarios encabezados por Macri. Las denuncias fueron tres. En la primera, se acusó a los propietarios de Publicidad Sarmiento de obtener certificados “ideológicamente falsos” de las ciudades de Mendoza y San Miguel de Tucumán, para mejorar sus antecedentes frente a la licitación porteña. Después, se acusó a dos comisiones evaluadoras de la licitación, a los dos empresarios y al jefe político de la ciudad y parte de su gabinete, por “connivencia”, con el supuesto objeto de generar un fraude contra la Ciudad de Buenos Aires y beneficiar a Publicidad Sarmiento en la licitación.
En el primero de los casos, el de los supuestos “certificados truchos”, la justicia mendocina entendió que la acusación era falsa, que no hubo delito, y por lo tanto archivó el caso. En Tucumán, donde se tramita una causa similar, no hay otro camino que la misma sentencia, aunque ya devenida en abstracta luego de la segunda evaluación de la licitación, donde estos certificados fueron excluidos como antecedente, por expresa orden judicial. La figura de “falsedad ideológica de documento” careció de tipicidad delictiva, ya que aquellos certificados no podían inducir a error o provocar engaño. En esa segunda evaluación, recordamos, Sarmiento también resultó calificada primera.
El juez porteño Facundo Cubas y el fiscal correspondiente, que entendieron en la causa en Buenos Aires, comprendieron también que no había delito alguno. Cubas había dictado en los casos relacionados a la licitación del mobiliario por lo menos cuatro sobreseimientos a los empresarios Orlando y Eduardo Terranova, pero otro juez que lo subrogó y en ocasiones la misma cámara que ahora los sobreseyó, dictaron procesamientos. Así, las denuncias se fueron estirando hasta ahora, bloqueando la licitación.
Finalmente, un recurso presentado por los empresarios prosperó. La causa “madre” del mobiliario se había ramificado en diversos expedientes, todos relacionados a la misma licitación. En uno de ellos, conectado íntimamente a los otros (el mismo denunciante, la misma licitación, los mismos hechos, y los mismos acusados), el juez Cubas desestimó las denuncias de la firma Spinazzola siguiendo el criterio del fiscal de la causa, por “inexistencia de delito” y después rechazó las apelaciones y el fallo quedó firme. Por lo tanto, los abogados defensores de los empresarios presentaron un recurso de “excepción de falta de acción por cosa juzgada”, tal su nombre técnico, entendiendo que no se podía seguir juzgando penalmente a los empresarios y a los funcionarios por un mismo hecho.
Los operativos y la persecución
El tratamiento periodístico del caso del Mobiliario Urbano desnudó rápidamente la intención de perjudicar a Publicidad Sarmiento y sus accionistas. En los últimos tres años, los testimonios gráficos indican que hubo cerca de 300 notas periodísticas en este sentido, con contenidos que directamente faltaron a la verdad, falsearon la historia, y buscaron favorecer a intereses que intentaban quedarse con la licitación porteña. Y a su vez y con el mismo énfasis, procuraron desprestigiar, injuriar y descalificar a los accionistas de Publicidad Sarmiento. Esas 300 notas incluyeron casi un centenar de escritos y menciones en el Diario Uno –edición Mendoza- más las reproducidas en los diarios Uno de Santa Fe y Entre Ríos, y en la Capital de Rosario, todos ellos propiedad de Daniel Vila, Alfredo Vila Santander y José Luis Manzano; dedicadas a menoscabar a los empresarios Terranova, cuando no a agraviar a miembros de sus familias. Muchas de las notas merecieron grandes titulares de tapa en el impreso de la familia Vila y sus socios. A ello hay que sumar las innumerables menciones, títulos y despliegue en otros medios del grupo como Canal 7 y Radio Nihuil en Mendoza, y el canal América en Buenos Aires. Los ejecutores y comisarios periodísticos de esta política de implantar mentiras y burdas maniobras ante los ojos de la comunidad fueron esencialmente Jaime Correas y Román Lejtman, este último hoy separado del multimedios de manera abrupta, por sus cercanías con Francisco De Narváez.
La nefasta militancia negativa del multimedios Vila-Manzano tuvo la colaboración interesada de medios del Grupo Szpolski. El empresario Sergio Szpolski es propietario de un conglomerado de medios asociado al kirchnerismo: Tiempo Argentino, Revista Veintitrés, El Argentino, CN23, Radio América y Newsweek, entre otros. Todos ellos, auspiciados y sostenidos generosamente por publicidad oficial del gobierno nacional, que fueron puestos al servicio de esta causa para beneficiar a la empresa de Spinanazzola, a Vía Cart, de Daniel Hadad, y a Szpolski, que tenía sus propios intereses en el caso. Otros medios que se sumaron a la campaña fueron la agencia oficial Telam, el portal La Política Online, dirigido por Ignacio Fidanza, ex ejecutor de la versión anterior de “El Guardián”, tan bien conocido en Mendoza, y el portal Noticias Urbanas. Más medios de corte oficialista como los de Hadad (especialmente C5N y Radio 10), y el Diario Z (del sindicalista K Víctor Santa María, jefe del sindicato de porteros), y numerosos blogs pagados por el kirchnerismo, se sumaron a la operación cuyo único fin fue quedarse de manera ilegal con una licitación que Publicidad Sarmiento había ganado de manera lícita y transparente.
Así, luego de casi cuatro años de expedientes y persecución penal y mediática, la sala VI de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional resolvió dictar el “sobreseimiento de Eduardo Raúl y Orlando Roberto Terranova, Mauricio Macri, Francisco Cabrera, Juan Pablo Piccardo, Tomás Palastanga, Horacio Daniel Tonelli, Horacio Rodríguez Larreta y Patricio Di Stéfano”, dejando constancia además que la causa “en nada afecta el buen nombre y honor” del que las personas procesadas “gozaren con anterioridad”. Cuatro años después, se terminó de confirmar lo que sostenían los empresarios acusados desde un principio, y la justicia en los pasos en los que los iban sobreseyendo a pesar de los nuevos procesamientos. No hubo delito. Lo que hubo, fue una operación salvaje, económica, mediática, judicial y política, que reconoce muy pocos antecedentes en la Argentina de la democracia.