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Notas
Así se vive, también, en San Rafael
A menos de 5 kilómetros del centro sanrafaelino se encuentra el barrio “El Molino”, un lugar donde la falta “de todo” se mezcla con el clientelismo en épocas de elecciones y “el olvido cuando ya pasaron”, según dicen sus propios habitantes.
Mediamza.com recorrió en un día de lluvia el barrio El Molino, para ver y reflejar la realidad de muchos ciudadanos sanrafaelinos que conviven con la miseria a pocas cuadras del km. 0 y del palacio Municipal. Gente que no tiene gas natural, que comparte una manguera para llevar agua a varias familias, que está “enganchada” de la luz (con todos los riesgos que eso implica), que utiliza calefones eléctricos para bañarse, que calefacciona sus precarias viviendas con estufas a leña (cuando hay leña)… historias de una realidad muy dura, muy cerca.
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José Reyes se dedica a “hacer changas” (como la mayoría de los habitantes del barrio). Con sus 63 años tiene una operación de hígado y otra igual programada, por lo que le cuesta conseguir trabajo. Cuenta que “en la costa del río Diamante se vive como se puede”. Dice que el Municipio a través de su delegado (Dardo Oro) les lleva leña a veces, pero “muy de vez en cuando. Cuando no traen nada hay que salir a buscarla”.
Muchos vecinos tienen el baño fuera de la casa con un balde de agua junto al inodoro. “Yo no tengo para ‘tirar la cadena’, acá esas cosas no existen”, dice María. “Para la luz, acá nos enganchamos todos del cable. Éste cable (señala uno) pasa de mi casa a la de mi nuera que está atrás y así”, explica.
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Los vecinos se muestran reacios a hablar de droga. Una señora dijo con miedo “acá nadie se mete con nadie para no tener problemas. No sé si hay droga, y si hay no te lo voy a decir”. Otra mujer contó que a su cuñado lo amenazaron por droga y se tuvo que ir a vivir a otro lado. Al preguntarle sobre la inseguridad, señaló que “cuando llaman a la policía, van, pero se arman tiroteos y no conviene hablar”.
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Rosa asegura que “prometen varias cosas para las elecciones pero todavía no vemos nada. Dijeron que iban a poner gas, la luz, los medidores, que me iban a ayudar a hacer un baño porque lo tengo afuera, pero todavía nada”. En su casa vive con su marido, tres niñas y un cuñado. “Yo siempre he pedido ayuda en la Municipalidad pero es raro que ayuden. Una vez
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Aníbal Vergara tiene 76 años y hace 23 que vive en El Molino. Asegura que “en el barrio se puede vivir ‘poniéndole empeño’. Dice que la relación con la política fue siempre igual, que no ha habido mejor gobiernos que otros. “Acá pasa siempre lo mismo. ‘Con el voto hasta meter todo es prometer, después de haber metido, nada de lo prometido’”, dice con una sonrisa.
Algo en lo que coincidieron todos los entrevistados es en que ni el Intendente Emir Félix ni ninguno de los concejales ha visitado el barrio. Un vecino que pidió que no publicáramos su nombre, señaló que “al delegado hay que ir a sacarlo de la cama. Cuando le dan algo en el Municipio para que reparta en el barrio, se lo reparte entre sus amigos y su familia”.