Notas
Camerata Córdoba Nueva: una clave y doce cuerdas
“Las Cuatro Estaciones”, como denominó Vivaldi a su obra, es el título de un libro de cuatro conciertos para violín y orquesta. La primavera, El verano, El otoño y El invierno, incluidos en el Il cimento dell'armonia e dell'inventione -Ensayo de la armonía y la invención-, Opus 8, es una obra publicada en 1726 descriptiva o programática que evoca, a través de elementos de lenguaje musical, distintos aspectos de las estaciones del año.
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A cargo del Director Musical Esteban Raspo, con la producción y coordinación de Liliana Quiroga y conformada por 7 violines, 2 violas, 2 cellos, 1 contrabajo y una clave (instrumento musical de cuerda pulsada), se interpretaron 4 obras de estructura tripartita ya que sigue un esquema rápido-lento-rápido. Brillantes entradas del solista con diversas apariciones de la orquesta, se intercalaron para dar por finalizado el programa de música clásica del festival en honor al vino, durante la noche del sábado 23.
Se prosiguió con el conciero n° 2, “El verano”, en sol menor, RV. 315. Con una lenta introducción se describe el intenso calor del verano, de nuevo oímos el canto de las aves en el súbito allegro, el cú-cú, la tórtola y el jilguero, cuyos cantos son arrebatados por un fuerte viento y el llanto del pastor por miedo a la tormenta.
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Todos los integrantes de la Camerata Córdoba Nueva.
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Seguidamente se interpretó “El otoño”, en fa mayor, RV. 293. Alegres campesinos que celebran con danzas y cantos la recolección de la cosecha; el cambio rítmico del solista describe a un borrachín que, después de varias travesuras, al fin se queda dormido. Los demás campesinos no dejan solo a este borrachín y lo acompañan en su embriaguez hasta que el vino y el sueño los vence.
Y, para finalizar, el concierto n° 4 "El invierno", en fa menor, RV. 297, describe ingeniosamente los efectos del frío, el castañeo de los dientes y el temblor del cuerpo. De nuevo aparece la tempestad; para mitigar un poco el frío, los campesinos corren y patalean. Con una placentera y larga melodía del violín solista, se evoca a una tarde de lluvia disfrutando de ésta al abrigo de la casa y al calor del fuego de la chimenea. El movimiento en su inicio hace referencia al caminar lentamente sobre el hielo por miedo a caerse, el hielo comienza a agrietarse y todos ahora corren a refugiarse dentro de la casa; por las hendiduras de la puerta y de las ventanas se filtra el fuerte viento; pese a todo, el invierno nos deja grandes alegrías.
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