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Notas

Escándalo: se suspendió la repetición del Acto Central

Los bailarines no recibieron las entradas prometidas y decidieron parar. La gente se quejó y hasta tiró manzanas al escenario. Los músicos salieron a "bancar" el evento. Por si fuese poco, se descargó una fuerte tormenta.

Terminó todo mal en el teatro griego Frank Romero Day. Lo que debería haber sido una verdadera fiesta se transformó en pesadilla para miles de personas. Silbatinas, insultos y manzanas hacia el escenario del Teatro Griego fueron las situaciones que se vivieron en una noche confusa, donde los reclamos de los artistas y la actitud del Gobierno provincial produjo un gran papelón vendimial y provincial.

La situación fue la siguiente: los bailarines de la Fiesta Nacional de la Vendimia le reclamaron al coordinador general del evento, Daniel López, que les entregaran las dos entradas prometidas para la repetición de este lunes, o sea la segunda. De no atender a este reclamo no saldrían a escena este domingo. Las negociaciones con el Gobierno se extendieron, los artistas discutieron en asamblea y nunca brindaron su show, para el que fueron contratados.

Esas discusiones comenzaron antes de las 21 y pasó de todo, pero los asistentes nada sabían de esto, incluso la prensa tampoco. Sólo MDZ tuvo acceso a esta información desde el corazón de los camarines. En el siguiente video, los artistas aplauden cuando se decide no salir a escena si no aparecen las entradas.

En las gradas todo era alegría. Los locutores se mostraban emocionados por conducir una repetición, los funcionarios del gobierno provincial sacaban pecho cuando hablaban del brindis más grande del mundo y hasta el vicepresidente, Julio Cobos, saludó muy sonriente a los asistentes, quienes le brindaron un cariño aplauso.

Pero en los camarines del Frank Romero Day se estaba cocinando una bomba de tiempo que el secretario de Cultura, Ricardo Scollo, no supo desactivar.

Manotazos de ahogado. Aparecieron sobre el escenario cuatro superhéroes de comics: Batman, Robin, Flash y el Chapulín Colorado. Los paladines -que ayudan a la gente- trataron de divertir y pasar el tiempo, pero la realidad es que la gente se molestó aún más y empezó a exigir que comenzara la Repetición del Acto Central.

A los locutores oficiales -Ornella Ferrara y Rodolfo Gravina- no se los vio más. No se sabe si no quisieron salir, no se lo permitieron o su trabajo ya había terminado, cuando el conflicto ya era concido por los asistentes.

MDZ estaba al tanto de esta instancia e iba publicando qué sucedía en la repetición.

Para intentar "calmar las aguas", desde la organización se decidió que Natalio Faingold adelantara su presentación -prevista para el cierre-. Apenas los músicos mendocinos pisaron el escenario, empezaron a volar manzanas y la rechifla de la gente fue generalizada.

Hasta ahí, ninguna voz oficial informaba qué pasaba realmente en el lugar. Hasta hubo una situación que no estuvo clara si se trató de una ironía de los artistas o enviados de Cultura para "aguantar" el momento y gantar tiempo.

Con profesionalismo, Faingold y su banda trató de capear el temporal, pero no fue posible. El enojo de la gente iba aumentando y todo se salía de cauce. A eso, hay que sumarle que empezó a llover y todo se hizo más complicado.

El cantante de la banda del reconocido artista mendocino improvisó un hip hop en el que decía "ellos no quieren salir", e insistía en que no se la agarraran son su banda. Pero el malhumor de los espectadores era como una moneda arrojada al aire pero que caería a suelo hacia el lado de la "seca", o en este caso, mojada.

Después de dos temas, la banda se cansó y se fue hacia los camarines. Más no podía hacer.

Después ocurrió otra situación incomprensible. Salió un locutor para avisar que en siete minutos comenzaba el espectáculo, que los artistas estaban listos y que todo se debió a un inconveniente técnico. "Mentiroso, mentiroso", le gritaron los asistentes porque estaban al tanto de lo que sucedía con los artistas, a quienes no les daban las entradas para la repetición de este lunes.

Entonces, aparecieron unos artistas sobre el escenario y junto a ellos se mostró el Secretario de Cultura, Ricardo Scollo, que intentó dar explicaciones pero sus palabras sólo despertaron más ira en la gente, porque no le creyeron.

En medio de insultos generalizados, la mayoría de los asistentes empezó a irse del Teatro Griego.

"Devuelvan la plata, devuelvan la plata", le gritaba la gente a Scollo que insistió en que los bailarines saldrían a escena, pero esto jamás sucedió. Inentendible actitud de un funcionario que debía conocer muy bien todo lo que estaba pasando.

Así, sin que nadie dijera nada -oficial o extraoficialmente-, en medio de la lluvia la gente de fue de a poco, mientras los técnicos apagaron todos los equipos de audio y luces.

Mendoza vivió una de sus peores vergüenzas. Miles de turistas y mendocinos se mojaron, sufrieron y se fueron totalmente decepcionados.