Notas
“A mi hija la dejo en manos de Dios”, dijo la madre envenenada en Real del Padre
Mariana vivía en Buenos Aires y se trasladó a Real del Padre el año pasado. Allí vivía con su actual pareja, su hijo Sebastián de 19 años y, hasta la semana pasada, con su hija de 13.
La historia de Marisol Galeano tiene otras versiones que indican que está signada por la violencia y las adicciones. "Yo vivía con mi marido y mis tres hijos en Arenales (Buenos Aires). Él (por su pareja de entonces) tomaba y siempre me decía que no era su hija", explicó Galeano, por lo que se separó y se "juntó" con un hombre de Real del Padre.
Desde Buenos Aires se trasladó a nuestro departamento donde vive en una tranquila finca de la calle de Los Brasileros con su hijo Sebastián de 19 años y su actual pareja.
Mariana no ha vuelto a ver a su hija y no quiere más su tenencia. “No quiero saber más nada con ella. El día de mañana puede ser que vuelva a hablarle, pero ahora no quiero ni ir a verla al hospital”, señala.
La niña se encuentra a cargo de la Dirección de Infancia. Su tratamiento continuará en el hospital Schestakow y posteriormente, de no mediar imprevistos, se trasladaría a Córdoba para vivir junto a su hermana.