Notas
La venta callejera sigue siendo un problema
Con el movimiento y la atención que había generado el fenómeno de la venta callejera en oportunidad de las Fiestas y especialmente después de Reyes, la actividad se había aplacado considerablemente en los primeros días del mes de enero.
La Ordenanza sancionada por el Concejo el 24 de noviembre de 2010, contempla la posibilidad de extender el plazo hasta el 31 de marzo de 2011 para que los vendedores permanezcan en la calle y a partir de esa fecha queda prohibida la venta callejera en puestos fijos y los vendedores deberán instalarese en un predio fijo que va a designar y acondicionar el Municipio local.
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Como puede apreciarse en las fotografías tomadas el miércoles 9 de febrero, todos los puestos registrados están cerca de los bancos y los cajeros automáticos.
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Más allá de alguna situación de tensión que se produjo hace unas semanas atrás, en general puede decirse que la actitud de los vendedores facilita la situación el evitar la conflictividad. Sabedores de lo precario de su situación, individualmente ellos siempre están dispuestos y ceder para evitar sanciones o conflictos; pero en cuanto los operativos son masivos y tienden a eliminar totalmente los puestos, reaccionan, y con violencia, como ya ocurrió.
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Fuera de estos megaoperativos, para el caso en que los escasos controles que hay, desparecen, pues naturalmente ellos recuperan los espacios que necesitan para desarrollar su actividad.
El problema radica en que el Predio Fijo que establece la Ordenanza para el 31 de marzo todavía no está designado y muchos vendedores están preocupados por esta situación.
Como ya se dijo, el Juez de Faltas, Dr. Oscar De Diego realizó controles junto a la Policía para despejar la avenida Hipólito Yrigoyen, pero a la fecha los vendedores siguen instalándose en lugares diferentes, pero casi siempre las ubicaciones infringen algunas de las prohibiciones establecidas, especialmente en lo que tiene que ver con las instituciones bancarias.
La dinámica de la situación muestra la complejidad de la problemática y lo abarcativo de la misma, porque ya está sobradamente demostrado que este no es un problema que puedan solucionar ni la Municipalidad, ni la Cámara de Comercio, ni los propios comerciantes, ni el Juzgado de Faltas, ni mucho menos la Policía o Gendarmería por sí mismas.
La situación necesita un abordaje plural por parte de todas esas instituciones en conjunto, y aun asi, la solución al problema es incierta, por cuanto en última instancia, tendrá que aplicarse la autoridad, y eventualmente con rigor.
El problema es que no parecemos estar muy dispuestos como comunidad a admitir imposiciones de ese calibre, y menos lo estarán los vendedores, por cuanto las prohibiciones los afectan directamente y en muchos casos comprometen el sustento económico de sus familias.