Notas
Los optimistas y resilientes ancianos de Monte Comán
Según los autores E. Chávez y E. Yturralde, la “resiliencia” es la capacidad que posee un individuo frente a las adversidades, para mantenerse en pie de lucha, con dosis de perseverancia, tenacidad, actitud positiva y acciones, que permiten avanzar en contra de la corriente y superarlas.
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La cocina de Juana, llena de barro y con sus paredes mojadas |
“Nunca en mi vida fui a pedir nada a la Municipalidad y ahora que de verdad lo necesito me dijeron que no me iban a dar por ser radical, después por atrás me dieron algo de nylon para el techo pero no me alcanza”, expresó Juana, sonriente y de buen humor ante la adversidad.
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“Justo ayer a la tarde (aludiendo al día jueves) una señora amiga mía me regaló un libro”. Juana lo busca y accede a ser fotografiada con el elemento al que se abrazó mientras duraba la tormenta. El nombre del libro era “Todavía existe esperanza”, ¿le parece una casualidad?
Ando por los alrededores de la Plaza nos cruzamos con Aureleano Correa, un ex ferroviario de 77 años quien en una vereda colmada de árboles caídos, relató pausadamente cómo era su trabajo y cómo fue despedido, días antes de que el tren deje de pasar por Monte Comán. Aureleano dijo nunca haber visto algo así y sintió pena por el estado del pueblo pero al igual que Juana expresó “Gracias a Dios estamos bien, pudo haber sido peor”.
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Aureleano Correa, a sus 77 años, nunca vio nada igual |
Alicia Pessio, quien también superó la séptima década, vive en el Barrio Ferroviario, su casa permaneció intacta pero el paredón de su vereda fue impactado por el techo de un tractor que voló por el aire.
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Alicia Pessio y el chapón que rompió su tapial |
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Panorama frente a la casa de Alicia |
Por último, ya regresando a la Ciudad pasamos por La Llave donde encontramos a María Quiroga de Andreola “ya me había acostado, de golpe escuche un ruido fuerte que me despertó, se había abierto una ventana asique me levanté ligerito a cerrarla y una ráfaga me tiró arriba de la mesa, me enderecé un poco y me volvió a tirar, ahí empezaron a caer machimbres del techo y escombros asique me encerré en mi dormitorio donde no pasó nada, parecía que Dios me estaba cuidando ahí."
Era un ruido terrible, no tenía luz ni teléfono, nada. Eso fue cuestión de 5 minutos pero me voló todo, cuando pasó el viento me acosté en la parte de la casa que quedó pero no me pude dormir. A la mañana cuando amaneció y vi todo me puse muy mal. Igual estoy muy agradecida con mis vecinos que vinieron a ayudarme, son muy buenos conmigo; la Municipalidad ya me dio algo de material para hacer los cimientos de nuevo. Mientras tanto me voy a ir a vivir a lo de una vecina.” Hace 26 años que María vive en esa casa que el mismo viernes 30 comenzaron a reconstruir.
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Así quedó la casa de María, destruida. |
Ninguno, ni Juana, ni Aureleano, ni Alicia ni María, se quejaron o despotricaron de su situación. La bienvenida la dieron con una sonrisa y un expresivo “buen día” y al despedirnos no dejaron de desear un buen año. Resiliencia y fe, asignaturas que nos puede tocar cursar en cualquier momento de la vida, ¿pasaremos la prueba? Recuerde siempre estos ejemplos.
Feliz 2012.
Más imágenes en: http://www.mdzol.com/mdz/galeria/352478/

