Presenta:

Notas

MDZ en Nueva Zelanda: la ciudad paralizada por el rugby

El domingo, Nueva Zelanda vivirá un día especial: se juega la chance ante su gente de meterse en semifinales de la Copa del Mundo, y enfrente estarán Los Pumas.
Auckland está inquieta, como el resto del país.
Auckland está inquieta, como el resto del país.
Auckland está inquieta, como el resto del país. Si bien en la previa se ha minimizado el asunto de jugar con Argentina en esta instancia, todos en el fondo saben que no hay lugar para relajarse y, a pesar de la tranquilidad con la que se espera el partido, la ansiedad toma protagonismo en toda la nación.

Atrás quedó la broma de los presentadores de la TV local cuando irónicamente se refirieron a Los Pumas sobre si se trataba de un equipo o de un animal, si bien ese tema se alivianó con los comentarios de los propios jugadores, dejó una sensación extraña y apática en todos los argentinos.

Los Pumas son el primer rival de fuste que van a enfrentar los All Blacks en la Copa, si bien ya jugaron con Francia, a la que vencieron sin mayores problemas, por eso es precisamente en este partido cuando las cosas comienzan a tomar tintes significativos.

Una derrota sería una tragedia para los hombres de negro y una terrible desilusión para los millones de fanáticos que siguen y sueñan con ver a Richie McCaw levantar la Copa del Mundo luego de 24 años de sequía.

Fernando Argañaráz, un mendocino que vive en Nueva Zelanda desde hace 9 años, ha esperado este partido con mucha ansiedad. “Conseguimos las entradas con mi esposa porque ella trabaja en un banco que es sponsor del Mundial, si no, deberíamos pagar 290 dólares para poder ver a Los Pumas. Para mí es un sueño hecho realidad, no importa el resultado final, es algo maravilloso sentirme más argentino estando tan lejos de casa”, asegura.

Auckland está que estalla, las calles han sido cortadas, la gente está alborotada, los negocios presentan en sus vidrieras orgullosos la bandera del país y la de los All Blacks, la de color negro cada vez toma más protagonismo, el domingo será una fiesta y Los Pumas son invitados de
honor en un evento en el que todos esperamos que estén a la altura de las circunstancias. Tienen con qué, claro que sí; ganar, perder, lo importante es jugar y dejar todo, qué más.

Los Pumas saben que están ante una posibilidad histórica y única, no les molesta para nada ir de punto, saben que deben jugar su partido sin presiones y esperando dar todo lo que esté a su alcance para dar batalla.

¿Ganar es posible?, es la pregunta del millón. La respuesta está en ochenta minutos de juego donde juegan 15 contra 15, Argentina deberá jugar el partido perfecto y, por qué no, silenciar a un mítico Eden Park que estará a flor de piel vibrando ante los poderosos All blacks frente al
corazón y orgullo de Los Pumas, ¿el animal? ¿el equipo?, ojalá sean los dos juntos.