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MDZ en Nueva Zelanda: un país de contrastes que atrapa

Nueva Zelanda recibe el Mundial de rugby con la imagen que exhiben sus bellas ciudades. El mar, las montañas y sus exóticos paisajes rodean comunidades con grandes centros financieros y económicos.
Nueva Zelanda es un paraíso. Foto: MDZ
Nueva Zelanda es un paraíso. Foto: MDZ
Cada una de las ciudades por donde se transita en estas tierras tan enigmáticas como  atrapantes, se pueden observar distintas características geográficas, si bien todas comparten ser parte de un evento de gran envergadura, cada ciudad ofrece algo único y diferente.

En el extremo oeste y centro de la isla norte del país, se ubican dos ciudades que ofrecen varias alternativas a los circunstanciales turistas y fanáticos que vistan tanto Palmerston North como New Plymouth, una de otra de estos dos pintorescos parajes separados por algo más de 160 kilómetros entre sí.

New Plymouth es una bahía que se presenta circundada por el mar de Tasmania y el volcán Taranaki, un cerro nevado sin actividad volcánica que ofrece una vista impactante desde cualquiera de las calles de la ciudad.

Palmerston North, ubicada a 140 kilómetros de Wellington, se entrega a los visitantes como una ciudad pequeña de alrededor de 80 mil habitantes, pero la más importante de la región de Manawatu, circundada por el rio del mismo nombre.

El museo del rugby en Palmerston es el de mayor importancia en el país y cuenta con más de 37 mil piezas, una recorrida por las distintas décadas de historia plagada de recuerdos y fotos tanto de los All Blacks como de distintos seleccionados, incluido Los Pumas.

Ciudades de lluvias y vientos pero cargadas de exóticos paisajes en cada rincón que se visite o simplemente se mire a un lado, las metrópolis con sus altos edificios y centros comerciales y financieros no opacan la naturaleza del lugar, son paraísos terrenales que mantienen viva la esencia de una nación alegre, cálida y ordenada.

Rotorua es otro de esos paraísos únicos, la capital de los Maoríes, situado en una zona de muchos lagos de aguas termales y géiseres, mantiene las tradiciones de sus nativos que son en gran parte los habitantes de este lugar soñado.

La ciudad maorí presenta calles vestidas de árboles que en sus ramas pueden observarse las silver fern, tradicional distintivo del país, el helecho de plata o cyathea dealbata, es sagrado y todos rinden culto a su símbolo más representativo.

Será entonces el rugby la excusa perfecta para hacerse amigo de un lugar que tiene todo para ofrecer, sin dudas, uno de los países donde todas sus ciudades son paraísos.