Notas
¿Qué pasa con los niños luego de que dejan los hornos de ladrillos?
Mediamza.com publicó una nota el día 12 de enero, en la que señalaba que “el Gobierno de Mendoza multó a empresarios que utilizaban niños para desarrollar las labores de la actividad ladrillera, multas que llegaban hasta los $5.000 por cada niño afectado al trabajo”. Al respecto una fuente pertenciente a la comunidad boliviana en San Rafael, remarcó un problema que aparece luego de que el empresario es multado: los menores de edad, en muchos casos no tienen a dónde ir y “los obligan a delinquir”, según dijo, esgrimiendo un cuestionable argumento.
"El boliviano es un hombre trabajador que no quiere que le regalen nada, y que si delinque es porque no le queda otra opción”, remarcó esta fuente y agregó que “esto no pasa en San Rafael o en Mendoza solamente, esto es un problema que está en todo el país y en muchas actividades, no sólo en las cocinas de ladrillos”, exponiendo la faceta de raíz cultural que la situación plantea.
Debemos recordar que en Buenos Aires, por ejemplo, se descubrió mano de obra barata en talleres téxtiles donde se esclavizaba a la gente por un salario y un plato de comida.
El Estado deberá atender esta problemática porque muchos de esos niños son argentinos, hijos de bolivianos, pero tan argentinos como los que escriben y leen esta nota, y a los que hay que asistir de una manera o de otra.
Y con urgencia, porque se trata nada menos que de los "únicos priviliegiados" y de aquellos a quienes toda nuestra sociedad les dedica sus más esmerados esfuerzos...
Al menos eso decimos...