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Notas

Muertes que cambiaron de Ministerio

Juan Carlos Behler está en otro mundo. En el Viejo Mundo. A más de 10 mil kilómetros de lo que ocurre en Mendoza. Y parece no tener registro de lo que pasa en estos pagos. El problema es que, aun estando en la provincia, su actitud es idéntica.Casi una paradoja: Behler  tiene más muertes para explicar  que el de Seguridad, Carlos Ciurca.
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Juan Carlos Behler está en otro mundo. En el Viejo Mundo. A más de 10 mil kilómetros de lo que ocurre en Mendoza. Y parece no tener registro de lo que pasa en estos pagos. El problema es que, aun estando en la provincia, su actitud es idéntica.

El Ministro de Salud está divorciado de la realidad. De lo contrario, no se habría ido del país para hacer un curso, congreso, charla o vaya a saber qué otra actividad lo esperaba en España. Lo cierto es que nada de lo que fue a hacer tenía que ver con su gestión como funcionario público.

Abandonó el barco en el peor momento. Llueven reclamos por falta de atención en los centros de salud, el estado de los hospitales públicos es deplorable, el servicio de ambulancias recibe todo tipo de críticas, los médicos protestan y protestan… y Behler, en Europa.

Si a su regreso continúa como ministro, deberá dar explicaciones por la muerte de un bebé en Lavalle y por el fallecimiento de un nene de 6 años en Ugarteche. Los dos casos, con un denominador común: la asistencia sanitaria pública habría sido deficiente y desnudó la precariedad de los recursos con los que se trabajan.

Paradoja política, tiene que explicar más muertes Behler que el ministro de Seguridad, Carlos Aranda. Y en todo caso, a Aranda –parte responsable de la inseguridad que invade a la provincia- hasta se le puede justificar que los homicidios sean producto de una escalada de violencia. ¿Pero morirse por culpa de la desidia política?

Una historia para dimensionar cómo actúa Behler. Carlos Timoteo Griguol, viejo director técnico de fútbol argentino, intentaba inculcar valores a los jugadores más jóvenes. Les decía que, antes que nada, debían asegurar un lugar para vivir con los primeros sueldos, y recién después pensar en el auto bonito…

Los centros de salud y los hospitales públicos de Mendoza son ejemplos de miseria estructural. Los problemas son gravísimos. Falta instrumental. Falta personal. Demasiados problemas como para darse el lujo de comprar un auto de 130 mil pesos pagado por los mendocinos.