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Notas

Fiscal federal con custodia policial por amenaza

El fiscal federal Omar Palermo, que impulsa las investigaciones por delitos de lesa humanidad en Mendoza, se pasea desde hace días con custodia policial. La medida de seguridad tiene que ver con las amenazas espetadas por el camarista federal Otilio Romano, investigado e imputado por formar parte del aparato represor que actuó en Mendoza durante la última dictadura militar.

El fiscal federal Omar Palermo, que impulsa las investigaciones por delitos de lesa humanidad en Mendoza, se pasea desde hace días con custodia policial. La medida de seguridad tiene que ver con las amenazas espetadas por el camarista federal Otilio Romano, investigado e imputado por formar parte del aparato represor que actuó en Mendoza durante la última dictadura militar.

Romano ha decidido llevar la causa judicial en su contra a un terreno en el que, al parecer, todo vale. Hace varios días comentó que si el expediente avanzaba y su situación se comprometía, tomaría la decisión drástica de matar al juez federal Walter Bento (responsable de la instrucción del caso), haría lo mismo con Palermo y luego se suicidaría.

Esta versión, confirmada por este diario a través de diversas fuentes, fue –además- hecha pública el viernes pasado por Horacio Verbitsky en una nota publicada en Página 12.

Romano decidió entrar a un terreno peligroso. Porque a la amenazas agregó una seguidilla de retos y arengas a su personal para que, junto con él, enfrenten a todo o nada las acusaciones que existen en materia penal y las investigación en su contra que se tramita en el Consejo de la Magistratura.

El primer indicio de la violencia con que el camarista decidió enfrentar a Bento y especialmente a Palermo se dio durante su indagatoria. Fuera de todo procedimiento formal, Otilio Romano denostó en más de una ocasión al juez y acusó –con insultos mediante- al fiscal: “Estás apoyando a los Montoneros con esto”.

Si Romano está sentado en el banquillo de los acusados, es porque Palermo realizó una investigación minuciosa que determinó que el camarista tuvo participación activa en casos de secuestros, torturas y desaparición de personas. Así también lo entendió el juez Bento, quien lo imputó por ser “partícipe secundario” en 94 casos de desapariciones, torturas y homicidios.

Por el momento, el camarista logró frenar la investigación que lo tiene como blanco fijo en el Consejo de la Magistratura. El camino a su destitución fue obstaculizado por una medida cautelar confirmada por el conjuez y amigo personal de Romano, Carlos Parellada.

La estrategia busca por todos los medios dilatar los procesos. En el caso de la denuncia penal, presentó un pedido de prórroga por enfermedad, al tiempo que también se tomó licencia en la Cámara por el mismo motivo. Aún así, continúa yendo a los tribunales federales con gestos desafiantes y, en algunos casos, intimidatorios. Por ejemplo: estacionar su auto al lado del coche del fiscal Omar Palermo. Toda una señal de alguien que todavía se siente intocable.