Notas
Marta Artaza y una paradoja, geometría y mimesis
Formas simples como cuadrados, círculos o triángulos, dispuestas arbitrariamente sobre la superficie de un cuadro, esconden secretos al espectador afiliado a imágenes miméticas (de mimesis, que en las poéticas clásicas, significa imitación en el arte de la naturaleza). Voy a acercarles algunos de esos secretos.
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Martha Artaza. Sin título. Acrílico sobre tela. 80 x 115 cm. 2010
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Y uno más. También extrapola de la ciencia la pretensión de utilizar en el arte un lenguaje universal e impersonal, sin identidad cultural, y para esto, qué mejor que la geometría: un cuadrado es un cuadrado, siempre y en todas partes, lo que se acentúa por el tratamiento de la pintura que no deja huella del trabajo del pincel ni de la mano del artista. Y uno solo más para no extenderme. El arte geométrico observa de manera crítica a la ilusión en la representación y propone sustituirla por una nueva definición de realismo.
Estos artistas advierten que, si un cuadro es materialmente plano, y pretende dar cuenta de la realidad, debe proponer sobre él, formas planas, porque la representación del espacio (perspectiva) es una ilusión, por lo tanto, una especie de mentira. De allí que muchos de estos grupos incluyeran en sus nombres la idea de arte concreto o nuevo realismo. Desde el punto de vista estrictamente visual, va a resultar que en las obras domina la simetría, la planimetría, la relación ambigua entre la figura y el fondo, la saturación de colores y la repetición.
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Martha Artaza. Sin título. Acrílico sobre tela. 80 x 130 cm. 2010
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Las pinturas de Martha Artaza que ilustran esta nota constituyen una paradoja, otra de las muchas que componen el universo del arte contemporáneo, porque combinan la geometría y la mimesis. La artista parte de un elemento de la naturaleza, como es una hoja, y la somete a casi todos los principios duros del arte geométrico.
Primero la vuelve plana y la sintetiza. Luego la despliega por la superficie del cuadro en una composición que niega rotundamente el espacio profundo. Satura los colores, lo que fortalece la ambigüedad entre la figura y el fondo. Propone un orden simétrico, que va variando levemente, a modo de serie. Seguramente busca descubrir nuevos secretos sobre las posibilidades de la forma cuando ésta se desliga del problema de la representación.