Presenta:

Notas

Rosaura Fernández: Un nombre para una escuela

Ayer se le impuso el nombre de la docente al CEBJA N° 3-109, ubicado en la localidad de Atuel Norte. Una maestra digna de imitar por su dedicación y esfuerzo.
Foto: Gentileza
Foto: Gentileza
En un acto teñido de emoción y nostalgia se designó a este Centro de Educación Básica de Jóvenes y Adultos con el nombre de “Maestra Rosaura Fernández”.

Esta docente fue la primera maestra que impartió clases a niños, jóvenes y adultos en la localidad de Atuel Norte, y a través de su vocación y esforzado trabajo supo ganarse el cariño y respeto de toda esa comunidad rural del distrito Cañada Seca.

A este acto de imposición de nombre asistieron autoridades Provinciales, Municipales y una importante cantidad de vecinos de la zona, muchos de ellos de avanzada edad, que fueron alumnos de la docente cuyo nombre lleva desde ahora ese establecimiento escolar.

En el transcurso del acto se hizo entrega de una Bandera de Ceremonia Nacional, que fue donada por el Vicepresidente de la República Ing. Julio Cesar Cleto Cobos. Los docentes de ese CEBJA agradecieron la colaboración de quienes hicieron posible ese acto, en especial del Presidente del Bloque de Senadores de Mendoza, Dr. Armando Camerucci.

¿Quién fue Rosaura Fernández?

Nació el 28 de junio de 1906, en la localidad de Chacritas, provincia de San Luis, República Argentina. Hija de Don José Fernández y Doña Generosa Fernández, dignos criadores de cabra que le dieron prestigio a esa zona, fueron pioneros del lugar. Hermana de doce hermanos de los cuales siete se dedicaron a la noble tarea docente.

Portadora de una gran calidez humana, por amor a los niños, entregó su vida a la docencia, esta joven maestra llegó a la colonia Materrina, San Rafael en octubre de 1937. Consiguió hospedaje en el pueblito de villa Atuel, distante 20 kilómetros de la escuela rural. Llegaba a la misma en un pequeño colectivo que pasaba una vez al día, y cuando por alguna dificultad este no pasaba, realizaba el recorrido en sulky, lo cual era muy duro en los crueles inviernos cuyanos.

Según memorias de ex alumnos de la maestra Rosaura, es destacable mencionar que la misma, dictaba clases en un pequeño salón facilitado por un hombre de apellido Marín,  a cuatro grados a la vez,  haciendo gala de ingenio y sacrificio  utilizaba el único pizarrón con que contaba dividiéndolo en cuatro para que todos los alumnos tuvieran acceso a la educación. Como ejemplo puede decirse que a pesar de las enormes dificultades económicas por la que atravesaban las familias del lugar, todos los que concurrían a educarse con la maestra Rosaura lo hacían de infaltable guardapolvo blanco.

Los momentos dedicados a lectura eran cotidianos  y esperados, en esas experiencias se contaba con la presencia de todos los alumnos, aún aquellos que eran remolones y propensos a escaparse, viene a la memoria los esfuerzos de la maestra Rosaura en su permanente búsqueda de alumnos, casa por casa y la voluntad de la docente por acercarlos a la escuela en su propio sulky de ser necesario.

Dejó la escuela N° 1-379 que hoy lleva el nombre de “Hilda Celeste Ambrosini” de la cual, fue su directora  los últimos años de su carrera hasta su jubilación el 28 de febrero de 1957, según consta en libro de parte diario de la escuela.
Falleció en su San Luis natal el 21 de octubre de 1991.