Notas
Una promesa sanrafaelina en Banfield
Diego Martín Alonso es un joven de 19 años que juega con la reserva del “Taladro” y que espera en poco tiempo correr la misma suerte de otro sanrafaelino, Cristian García, que salió campeón en la primera de ese mismo club. Estuvo en San Rafael y dialogó con Mediamza.com
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A los 15 estaba jugando en Boca y luego llegó a Banfield donde lleva 3 años. Entrena de lunes a viernes con horarios muy estrictos de 8 a 12 del mediodía. Luego almuerza en el club y en la tarde siguen los trabajos físicos como el gimnasio.
Los fines de semana juega con la camiseta número 2 en la cuarta división, cuyo campeonato termina la semana que viene. Por otra parte ya está entrenado y jugando con la reserva del club. “Mi sueño es debutar en primera y obviamente llegar a jugar un Mundial” dice.
Aprovechó este fin de semana largo para viajar a ver a su familia y sus amigos que lo esperan ansiosos cada vez que se toma un colectivo. Llegó el sábado y se va esta tarde ya que se viene la final de su división y espera salir de titular a la cancha. Para eso deberá entrenar duramente esta semana.
Está viviendo en Lomas de Zamora en un departamento que le alquila su representante. “Es duro vivir lejos de la familia, pero es el precio que uno paga cuando sigue un sueño”, cuanta Diego. Sus padres viven en San Rafael y deben conformarse con ver a su hijo 3 o 4 veces por año ya que los entrenamientos, los partidos y el precio de los pasajes no le permiten volver a su ciudad más seguido. “A mi mamá se le hace casi imposible ir a despedirme a la terminal cuando me voy porque sabe que va a pasar mucho tiempo hasta que nos volvamos a ver”.
Diego Alonso con la camiseta de la reserva de Banfield |
Está viviendo en Lomas de Zamora en un departamento que le alquila su representante. “Es duro vivir lejos de la familia, pero es el precio que uno paga cuando sigue un sueño”, cuanta Diego. Sus padres viven en San Rafael y deben conformarse con ver a su hijo 3 o 4 veces por año ya que los entrenamientos, los partidos y el precio de los pasajes no le permiten volver a su ciudad más seguido. “A mi mamá se le hace casi imposible ir a despedirme a la terminal cuando me voy porque sabe que va a pasar mucho tiempo hasta que nos volvamos a ver”.
