Notas
Simplemente, el Cabo Lucero
Eduardo Rafael Lucero, el "cabo Lucero" para los sanrafaelinos, fue la voz oficial de la policía en los medios de comunicación durante muchísimos años. Un hombre que luego de 26 años de servicio decidió el año pasado , un 28 de noviembre, dejar la fuerza que lo cobijó desde muy jóven.
![]() |
Nacido en Atuel Norte, Lucero cursó estudios primarios en Villa Atuel y secundarios en San Rafael y Río Negro. Hijo de Simón y Rosa, el "cabo" se casó con Viviana y de ese matrimonio nacieron tres hijos , dos de ellos ya lo hicieron abuelo de tres nietos " que son la alegría de su vida".
Dueño de un carisma muy particular, Lucero y su humildad dejaron una huella en la comunidad de San Rafael.
Un referente en nuestra sociedad, todas las noticias policiales pasaban por su boca y los medios nos nutríamos de la información gracias a su deferencia. Una historia que invitamos a recorrer a través de esta charla.
- ¿ Cómo nació su vocación para integrar la fuerza policial?
Desde chico siempre me llamó mucho la atención el Ejército, esa era una de las metas que yo me había propuesto desde muy joven; después hice el servicio militar y tuve la suerte de salir en la primera baja. Entonces unos amigos míos que trabajaban en la policía me comentaron cómo era la historia y que la fuerza se asemejaba mucho al ejército en cuanto a la disciplina y es por eso que tomé la decisión de ingresar en el año 1984 a la Institución.
![]() |
Luego del ingreso realicé un curso de seis meses que se dictó en Mendoza en la sede de Infantería. De la instrucción salí con el cargo de agente y mi primer destino fue en Infantería, pero en San Rafael. Allí presté servicios durante 7 años y mi función específica era la de conducir los móviles.
- ¿ Como síguió su carrera dentro de la Institución?
Después de mi paso en Infantería, pasé a ser chofer del móvil de la guardia de Jefatura. En esa época ese área se denominaba Unidad Regional Segunda; luego me salió el traslado a la Ciudad de Mendoza para cumplir funciones en la Dirección de Personal. Dos años estuve en la capital laburando como chofer para esa dependencia y bajo las órdenes del Comisario Rivero. Fueron tiempos difíciles para mí porque estaba solo y regresaba San Rafael los fines de semana para ver a mi familia.
Al tiempo trasladaron a Rivero como Jefe de la Unidad Regional y retorné con él a San Rafael. Durante un año trabajamos juntos y me trasladan luego a la comisaria 8va, donde estuve 4 años como conductor de los móviles policiales. A partir de ahí me asignan a la Unidad Regional Segunda nuevamente y el jefe de esta sección me traslada a la oficina de Relaciones Policiales (hoy Prensa) donde estuve 10 años hasta jubilarme.
- ¿ Cuándo lo designan vocero de prensa?
Cuando me sale el traslado a este sector, Relaciones Policiales, había un oficial a cargo de la oficina y yo cumplía funciones como secretario o ayudante. En ese entonces se trabajaba con un comunicado de prensa escrito y yo era el encargado de repartirlo en todos los medios. Así estuvimos trabajando fácilmente dos o tres años hasta que la Institución pasó a depender del Ministerio de Seguridad.
Ese cambio motivó la llegada de un nuevo jefe, de apellido Sánchez, a San Rafael, un señor al que nunca voy a olvidar porque gracias a él aprendí a gestionar mi trabajo en esta área.
![]() |
- Pero, ¿todavía Usted no había aparecido en las radios y en la televisión?
Desde ese momento cambio la metodología de trabajo, porque este nuevo jefe nos inculcó que a los medios había que surtirlos de información actualizada. De esta manera el oficial a cargo pasó a ser su secretario privado y yo me quedé, por órdenes de Sánchez, a manejar la oficina de Prensa. Mi tarea fue comenzar a establecer las relacionos con los medios de prensa para poder pasar los informes al aire, todo un desafío que acepté a pesar de los temores propios que tenía en ese momento por carecer de la experiencia necesaria.
- ¿ Cuál fue su primer informe al aire?
La primera vez que salí al aire fué en un programa que conducía don Arnoldo Avena por la radio Armonía. Arnoldo era un monstruo de la radiofonía y yo en ese momento tuve miedo y terror a equivocarme, pero después gracias a él y a otro periodistas como Limeses, Gerardi, Ferreyra y Roberto Bravo empecé a aprender y a corregir los errores que cometía al comunicar los informes. Yo agradezco a estos señores que de forma desinteresada me ayudaron en el rol que estaba desempeñando.
![]() |
- ¿ Tiene alguna anécdota graciosa para contarnos ? ¿ Algún error que haya cometido?
Por supuesto, hay un sinfin de anécdotas pero sobre todo una que me pasó durante un informe respecto a un accidente de tránsito. En esa ocación yo informé que la persona accidentada estaba aún con vida pero cuando fue trasladado al nosocomio el cadáver entró fallecido a la guardia. Claro, si era cadáver ya estaba muerto, no pararon de gastarme con ese furcio que cometí.
- ¿ Cuál era el espíritu con el que se trabajaba en el sector que Usted manejaba ?
El espíritu de la oficina no era tan solo informar puntualmente lo que había sucedido, sino también transmitir un mensaje de prevención a la sociedad. Algunos periodistas tomaban bien esto y otros lo tomaban a mal porque lo único que les interesaba era la noticia concreta. Hay que entender que no siempre se pueden dar los datos precisos sobre todo cuando hay gente involucrada porque un error en la información puede violar el secreto de sumario y además perjudicar a la persona involucrada.
- ¿ Qué rescata de positivo durante tantos años como vocero de prensa?
En primer lugar el reconocimiento de la gente y de los periodistas con los que me tuve que relacionar. Nunca me imaginé en la vida que yo pudiera llegar a trabajar como vocero de prensa. Esta actividad me aportó experiencia y me brindó la oportunidad de relacionarme con gente importante. En la oficina de prensa también se maneja la parte del protocolo y eso te contacta con muchas entidades, inclusive con la Municipalidad porque para cada acto en los que participábamos debían ser diagramados en conjunto.
- Al jubilarse, ¿sintió un cambio importante en lo personal después de tantos años en la fuerza?
Sentí el cambio al principio, pero a los 15 días de haberme jubilado empecé a trabajar como administrador de una galería y eso me ayudó a evitar la melancolía. Eso sí, voy a cada acto de la policía, porque aunque no quiera es parte de mi historia y estoy orgulloso de ella.
- ¿ Pudo hacer amigos dentro de la Institución?
Muy pocos, quizás dos o tres son amigos, el resto compañeros , algunos buenos y otros no tanto. Esta policía actual no es fea, pero ya no es la misma que tuve la suerte de conocer; se han perdido muchos códigos y valores, sobre todo el respeto entre compañeros. Hoy muchos chicos ingresan para poder tener un sueldo y no por vocación y otros aprovechan su trabajo en el cuerpo policial para estudiar otras carreras, la mayoría de estos una vez que se reciben abandonan la Institución.
-¿ Por qué se jubiló a tan corta edad?
Primero porque ya había cumplido con los 25 años de servicio que nos permite solicitar el retiro y también porque ya habían algunos problemas internos que me empezaron a disgustar. Otro motivo fue que ya no quería quedarme callado cuando tenía que informar algunos hechos como por ejemplo alguna violación a menores. No mandarlo al frente al violador me carcomía la conciencia, por eso me quedaba con ganas de hablar un poco más. Lo charlé con mi señora, le expresé lo que sentía y preferí pasar a retiro por la puerta grande antes de cometer un error.
- ¿Cómo observa hoy la relación de la comunidad con la Policía?
Hemos mejorado muchísimo, creo humildemente que nuestra oficina ayudó a que la gente pudiera conocer nuestro trabajo. Antes la comunidad creía que nosotros soltábamos a los delincuentes y hoy se dio cuenta, gracias a que informamos los hechos, que es la Justicia la que condena u ordena la libertad de los apresados. Eso sumado a otras acciones, influyeron para que hoy la ciudadanía se sienta más cerca de la Institución.
![]() |
Los medios lo extrañamos, la gente dejó de ver su rostro por la televisión por eso creíamos necesario hacer este homenaje a un hombre que dejó su impronta en nuestra comunidad. Hincha de River, fanático de la mecánica, un buen asador, que disfruta de la parrilla con su familia y amigos, un abuelo cariñoso, en última instancia, un hombre que intentó hacer bien su trabajo.
De gustos sencillos, como salir a pasear, disfrutar de sus nietos, de su familia, "de las cosas simples de la vida", como barrer el patio o dormir la siesta, Lucero es simplemente "el cabo" que todos recuerdan.
Si hasta en su último viaje a las Cataratas del Iguazú, hace un mes, un sanrafaelino lo divisó y le gritó "ahí está el cabo Lucero".




