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Notas

Agenda electoral 2011 sólo territorio bonaerense

Ya se discute qué será de la provincia de Buenos Aires, políticamente hablando. El país entero es guiado hacia la construcción de la agenda bonaerense en lo que representa un blanqueo de lo que sucede en cada elección: allí viven los votantes y, por lo tanto, es lo que más les importa a los políticos nacionales.

La próxima campaña electoral estará otra vez centrada en la provincia de Buenos Aires. El interés supremo del oficialismo está en revertir el último resultado en el que perdió por escasos 2 puntos frente a lo que consideran “un invento” mediático: Francisco De Narváez. Pero también están enfocados allí los medios adversos al Gobierno: ya se aporque estén buscando que se repita aquello o bien porque puedan probar que tienen un real interés en “la gente”, todos hablan nada que de “Buenos Aires, la provincia”, tal como reza el eslogan de la gestión de Daniel Scioli.

Todos bailamos al ritmo bonaerense el año pasado y este año ya suena la misma música como fondo para la competencia del año que viene, que –esta vez- será total. Se elige mucho más que legisladores y ese gran estado argentino será el definitorio a la hora de elegir presidente.

El conurbano bonaerense ha recibido fondos superiores a los que cualquier provincia para cuestiones indiscutibles y loables tales como “desterrar la pobreza”, “incluir socialmente a los desclasados”, “reparar despojos históricos”, etc. Pero para “la gente” –esa entelequia tan intangible para los discursos- todo sigue más o menos igual, a pesar de tanta inversión. Pocas son las evaluaciones capaces de indicar cómo se han invertido esos fondos, a la luz de los resultados que están a la vista. Pero la queja bonaerense sigue en pie: “nos discriminan”, sostienen en cuanto foro puedan decirlo.

Mientras Mendoza pelea por migajas con San Juan y San Luis, nadie pone el grito en el Cielo cuando se trata del conurbano bonaerense: es allí donde la política libra la madre de las batallas, mal que les pese al resto de la provincias argentinas, condenadas a “trabajar juntas para eliminar las asimetrías”, tal como dijo Cristina Fernández de Kirchner hace unos días.

Pero la pelea no debería darse entre los pueblos: es la política la que infla o desinfla estas situaciones de acuerdo a sus necesidades más urgentes.

Así, se inventaron las listas colectoras (que algunos diarios porteños del domingo dicen que renacerán en 2011), las candidaturas testimoniales (en las que luego de ser elegidos, renuncian a sus cargos) y las de laboratorio (tipo De Narváez).

El país profundo seguirá viviendo la realidad de sus gobiernos cada vez más locales, y elección tras elección más dependientes de su sumisión –o no- al poder político central.

Y si, por ejemplo, Mendoza no plantea un debate serio sobre cuál es la agenda de sus prioridades y logra instalarlas en el electorado, “bailaremos por un presidente” al ritmo que –una vez más- nos imponga Tinelli.