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Notas

Los barras alargan su Mundial con la reventa de entradas

Los hinchas argentinos salvaron algo de dinero al ofertar los boletos a los europeos.

DURBAN.- El paseo adoquinado que bordea las playas de Durban se convirtió en una pasarela de argentinos tristes y nostálgicos. Lo que suponía una tarde bien celeste y blanca no fue más que una caravana de españoles eufóricos y alemanes que se reían a carcajadas por su cogorza más que por el resultado. Así y todo, los turistas y barrabravas argentinos se las ingeniaron entre tantos europeos para sacarle el jugo a un día adverso: revendieron las entradas que tenían previstas para la semifinal a que podría haber accedido el seleccionado de Maradona si hubiera superado a Alemania. 

Lo más llamativo fue observar a un grupo de 25 barras de Tigre que deambulaba por los alrededores del estadio Moses Mabhida con una pila de entradas en la mano. Los boletos eran categoría uno, los más valiosos, con un costo oficial de 600 dólares en ventanilla. Los muchachos de Victoria vendían esos mismos tickets a 100 dólares menos. 

"Hay que recuperar guita para tirar hasta el final. Las vendemos más baratas porque no hay mucha demanda. Al partido pasamos igual. Les tiramos 200 rands [100 pesos] a los poli de la puerta y pasamos a los 10 minutos del primer tiempo", le dice a LA NACION el Negro Fiorucci, uno de los cabecillas de la barra brava de Tigre y representante de la mesa chica de la agrupación Hinchadas Unidas Argentinas. Fiorucci afirma que compraron de buena mano las entradas. El grupo de barras del Matador tiene pasajes para regresar al país el lunes próximo. 
El comercio en negro de las entradas no fue sólo una tarea que involucró a los barras. También se divisó a turistas e hinchas comunes que decidieron vender sus tickets para recuperar parte del dinero invertido en la travesía mundialista. 

"Si vendo la entrada recupero una parte de lo que gasté en el viaje y tiro los días que me faltan hasta que vuelva a la Argentina. Además, si la vendo, me voy a comer a un buen lugar, con vino y todo", dice Fernando Moisés, un santiagueño que llegó a Sudáfrica para el cruce con México. 

Eugenio Heras es un mendocino de 28 años que vino a ver el Mundial con tres amigos y vendió su boleto categoría tres a 200 dólares, 50 más barato de lo que la había pagado en Internet. 

Aunque también hubo excepciones. Alberto Luchtar y su hijo José decidieron ponerse la camiseta celeste y blanca y mezclarse entre la multitud de españoles y alemanes. "Ya está, quedamos afuera, pero igual queremos disfrutar del fútbol", cuenta Alberto. Para los barras y los turistas argentinos el Mundial todavía no se terminó. 

AEROPUERTO SATURADO
No pudieron acomodar a todos los aviones 

JOHANNESBURGO.- Decenas de aficionados que tenían entradas para asistir al partido que sostuvieron España y Alemania, por una de las semifinales de Sudáfrica 2010, se perdieron el encuentro porque en el aeropuerto de Durban no pudieron acomodar todos los aviones que llegaron, según consignó la agencia AP. Tres vuelos debieron regresar al punto de partida, dos a Johannesburgo y el restante a Ciudad del Cabo, informaron las autoridades del aeropuerto Rey Shaka.