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Notas

Otra responsabilidad del Estado en manos de particulares

En la esquina de Castelli y Alsina de Ciudad, funciona un refugio para personas que de no hacerlo ahí, dormirían en la calle con las bajísimas temperaturas que azotan San Rafael por estos días. Quienes van ingresan a partir de las 20:30, reciben la cena, duermen, desayunan y tienen que dejar el lugar al otro día.
Foto: Agustín Mauricio/Mediamza.com
Foto: Agustín Mauricio/Mediamza.com
Este refugio para hombres sin techo es parte del Proyecto Ciudad de la Caridad que se sitúa en Rama Caída, y que lleva los hogares San Martín de Tours y El Cotolengo. Es una obra del Instituto del Verbo Encarnado, aunque es dirigido por laicos.

Los sacerdotes son los capellanes y van todas las noches. Hablan con las personas que se quedan allí, en busca de ayudarlos a encontrar la salida a los problemas que los dejaron en la calle. En muchos casos se trata de hombres que tienen problema con el alcohol y, o bien han sido echados de sus casas por sus familias, o no se dejan ayudar por éstas prefiriendo el alcohol.

Si bien los sacerdotes bendicen la mesa y rezan el Rosario con las personas que desean hacerlo “nuestro principio es ayudar al pobre, no convertirlo”, dice el responsable del lugar Ricardo Prado. Distintos “amigos” se comprometen a rotarse para ir una, dos o más noches por mes a cuidar el lugar y convivir con las personas que van a dormir. Algunos ofrecen una cuota mensual a voluntad si no tienen tiempo o posibilidad de pernoctar allí. 

El refugio funciona en una casa que es prestada por un laico que pertenece al Instituto del Verbo Encarnado. Fue inaugurado el 1º de junio, día en que se presentó un hombre pobre pidiendo ayuda.
Comenzaron a pasar los días y no llegaban más personas al lugar, hasta que Prado acompañado por colaboradores fue a buscar indigentes por la ciudad para informarles de la existencia de este refugio. En un principio la gente desconfiaba, pero después comenzaron a llegar hasta el día de hoy donde una vez que está colmado, si alguien va no puede ingresar.

La casa fue acondicionada para este fin. Se requirió de mucho dinero que fue otorgado por caridad de “amigos” que tiene el lugar y por fieles de diferentes parroquias. Entre otros arreglos, el garaje fue refaccionado para que cumpla la función de una habitación. Allí duermen hoy 10 hombres que no tendrían a dónde ir. Además de las 10 camas, hay dos baños con duchas.

No recibe ningún tipo de ayuda estatal y se mantiene de las donaciones que recibe por parte de vecinos de San Rafael que concurren noche a noche a llevar los alimentos.

“Esto es un refugio temporario. No es un asilo”, dice Prado y enumera ciertos requisitos para permanecer allí. En primer lugar es sólo para hombres mayores de 40 años. Al ingresar estas personas son evaluadas para indagar sobre cuáles fueron las razones por las cuales terminaron en la calle. No se permiten bebidas alcohólicas, ni se puede ingresar en estado de ebriedad.

Mas o menos las personas amparadas pueden quedarse unos 15 días, aunque ese tiempo cambia dependiendo de su necesidad. “De algún modo, aunque todavía no sabemos cuál es, la idea es reinsertarlos en su familia si la tuviera o en una institución que les pueda dar algo más permanente”, explica Prado. 

Tienen la intención de ampliarlo pero por ahora no se puede por razones económicas. La ayuda que presta este sitio a la sociedad, debería ser dada por el estado, que una vez más parece no observar que con sensaciones térmicas de 10 grados bajo cero hay gente durmiendo en la calle. ¿Cuántas personas se supone que deben morir de hipotermia antes de que se dé una solución al problema?