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Notas

Manuel, el amigo de todos

Para celebrar el día del amigo elegimos a un personaje de San Rafael, para expresar en él, nuestro homenaje a la amistad. Y para retribuirle mil atenciones que sembró a lo largo de su vida en generaciones de sanrafaelinos. Manuel Gañán. El del Copetín y el de Shálako ayer; hoy, el de Terranova. El de siempre. "El" Manuel.
Foto: Agustín Mauricio/Mediamza.com
Foto: Agustín Mauricio/Mediamza.com

Hoy se celebra en nuestro país el "Día Internacional del Amigo". Su creador fue el Doctor Enrique Ernesto Febbraro, oriundo de Lomas de Zamora, que en mérito a su iniciativa y por decreto municipal del partido, es la Capital Provincial de la Amistad, y además fundó allí también la Asociación Mundial para el Entendimiento.

Cuando alunizó el Apolo XI el 20 de julio de 1969, Febbraro vió que por una vez en la vida todo el mundo estaba unido y mirando la luna, por lo que envió mil cartas a cien países de las cuales recibió 700 respuestas. A partir de ese momento fundó el Día del Amigo.

A pesar de algunos agoreros que vaticinaban que la inciativa no prosperaría, esta fecha sigue siendo reconocida como un día de encuentros entre aquellos que se consideran amigos, especialmente en la Argentina.  

Festejos, cenas, risas y recuerdos son parte del folclore que esta fecha reserva a quienes desean juntarse para homenajear un sentimiento que a veces queda herido de muerte por la traición o el  despecho, pero que si es sana y está fundada en la nobleza, siempre puede resucitar a través del perdón.  

Ser amigos encierra un mundo de compañías, secretos, alegrías y tristezas que comparten sólo los que se eligen para cultivar una verdadera unión, que uno nunca sabe cuánto tiempo durará. Algunos tienen amistades de muy corta vida y otros, como el personaje que hoy vamos a presentar, tienen una historia de más de 35 años de amistad.

El del Copetín, el de Shálako, el de Terranova....

Manuel, cuyo apellido es Gañan y que muy pocos conocen,  es el famoso mozo que trabajó durante muchísimos años en el Copetín al Paso primero, en Shálako después, y hoy es uno de los dueños del Restaurante Terranova, en el Bulevar Oeste. Junto a él compartieron el trabajo durante buena cantidad de esos años, dos amigos entrañables que hoy son sus socios y antes eran compañeros de "laburo".



Antonio y Edgardo junto a Manuel, hicieron realidad una historia que se parece mucho a la de los  "Tres Mosqueteros" que escribiera Alejandro Dumas. La narración de tres  historias de vida que son una,  basada en una relación que comenzó como compañeros de trabajo y hoy es una amistad que no conoce engaños ni miserias. En la foto color, también aparece "el Coco", el último de la derecha, que hoy continúa en Shálako.

Dejemos que "el Choique", como él mismo se reconoce,  nos cuente su vida y qué significa ese sentimiento llamado amistad que durante mucho tiempo supo cultivar junto a Antonio y Edgardo.

Manuel Gañan

- ¿ A qué edad empezaste a trabajar y dónde?

A los 12 años empecé a laburar como lavacopas en el Café Sur, donde hoy está Montemar, a la semana de mi ingreso ya  estaba de mozo bar, en la barra,  y al mes uno de los mozos que trabajaba conmigo al que llamaban Pelé, Ernesto Barrionuevo, le ocurrió un accidente cuando venía desde Mendoza y me propusieron que lo reemplazara en las mesas. Desde ese momento comenzó mi oficio de mozo que nunca abandoné.

- Depués de esa experiencia, ¿Cuáles fueron los siguientes pasos en tu carrera?
 
Ahí laburé 9 años y pasé a trabajar con el "Keto" Taberna en el Tobac. En ese empleo  estuve entre 5 y 6 años, hasta que el  el "Gallego" Rodeles y el "Turco" Bittar me llevaron al "Copetín al Paso", que estaba ubicado al lado de la Farmacia Mayo.

Algunos años más tarde, cuando Alberto comenzó con Shalako, no lo dudé y le seguí los pasos. En este restaurante "me rompí el lomo" durante 25 años de mi vida, hasta que con Antonio y Edgardo decidimos abrir Terranova.

- ¿ Cuándo conociste a Antonio y a Edgardo?

A Antonio lo conozco desde que  era mozo en "EL Gran Bar", que quedaba frente a la Terminal de ómnibus. En ese entonces yo trabajaba en el Tobac y de vez en cuando nos veíamos en la calle y nos saludábamos. Recién empezamos a ser compañeros de trabajo en el "Copetín", hace aproximadamente 35 años y desde ese momento comenzaron a unirse nuestros caminos.

A Edgardo lo conocí trabajando en Shalako, hace aproximadamente 25 años y desde el momento que nos conocimos "pegamos", como dicen los chicos ahora, muy buena onda. Imaginate que hoy somos socios y nunca tuvimos un pero.

Manuel sonríe al recordar...

- ¿ Cómo eran las barras de amigos de ese entonces?

La que más recuerdo es una barra que se juntaba día por medio en Shalako, entre los que se encontraban el "Lalo" Latorre, Fernando García, el pibe González dueño del Kalton, etc.

Era una barra de 12 amigos que se juntaban a cenar o a tomar algo, e inclusive los sábados iban con las mujeres.  Fue una costumbre que mantuvieron por años. Ellos son un grupo que recuerdo fácilmente, pero había muchos otros que a lo largo de los años compartieron horas interminables, especialmente en verano. Era muy común en esas épocas encontrar grupos de jóvenes que religiosamente elegían uno o más días por semana para juntarse. Lamentablemente eso con el tiempo fue desapareciendo.

- ¿ Por qué creés que ya los amigos no se encuentran como antes en los bares o restaurantes?

La verdad no sabría qué decirte, quizás es una pena que ya no existan esas tertulias como las de antes. Nosotros, los mozos, los acompañábamos hasta que se fueran, jamás habríamos intentado echarlos, porque nos quisiéramos ir a nuestras casas. Eran épocas en las que terminabamos de trabajar casí a las 7:00 de la mañana; es más, muchas veces nos chocábamos con el turno que trabajaba por las mañanas. Era increíble observar el encuentro entre los muchachos que habían disfrutado la noche charlando con aquellos que llegaban a desayunar.

...pero busca cada recuerdo con mesura.
- Contanos algunas anécdotas de aquellas épocas

Se hacían muchas jodas, a mí por ejemplo una vez me soldaron unas rueditas a la bicicleta que yo utilizaba para venir al trabajo. Imaginate, parecía un chico de 12 años manejando la bici. En otra oportunidad, a un compañero nuestro de Shalako, Armando, le regalaron un andador para el Día del Niño, porque era muy bajito. Eran bromas sanas y nadie se enojaba porque no se actuaba con mala leche.

- ¿ De qué otras barras te acordás?

Había una que era una fija todos los fines de semana. Éstos eran muy amigos y después de cenar en La Fusta I, se reunían en Shalako. Allí estaban el Beto Porta, el escribano Hernández, el "Negro" Cianci, Carlos Suter y Gutiérrez entre otros. Tanto los conocía, que en muchas oportunidades hasta tuve a las hijas del Beto y a las nietas de Cianci en mis brazos. Ellos me consideraban un amigo más, porque sabían que yo siempre los atendía con respeto y de muy buen ánimo.

- ¿ Qué significa para vos ser mozo?

Este oficio me dió todo en la vida y gracias a la gente soy lo que soy y tengo lo que tengo. Creo que con mi trabajo pude demostrar siempre mi predisposición hacia el cliente, porque para mí el cliente siempre tiene la razón, aunque no la tenga. El reconocimiento de los comensales y la forma con que me lo agradecen a mi me llena de orgullo.

"El término amigo es muy especial y lo reservo para Antonio y Edgardo", dice Manuel con sensatez.  

- ¿ Te hiciste amigo de tus clientes?

El término amigo es muy especial y lo reservo para Antonio y Edgardo. Los clientes siempre me demostraron gratitud y a muchos de ellos los considero buenos conocidos y a otros quizás amigos. Para mi este oficio fue siempre una diversión, una manera de agasajar a quienes yo debía servir en sus mesas.

- Mañana que es el Día del Amigo, ¿qué vas a hacer?

Lo que hice durante casi toda mi vida, trabajar junto a mis amigos para que los clientes pasen una noche agradable.


La charla se hace muy agradable recordando anécdotas y personajes de San Rafael. A veces con cierta dificultad, otras a boca de jarro, Manuel refiere mil historias llenas de cariño y nostalgia. Los que hemos vivido en esta ciudad la suficiente cantidad de años,  sabemos que no se puede ser completamente sanrafaelino, si alguna vez no fuimos atendidos por "el Manuel".

En medio de tantos recuerdos,  Manuel guarda un espacio muy especial para reconocer a su "otra amiga" inseperable, que es su mujer, Elsa.

Ella lo acompaña desde hace más de 35 años y siempre bancó esas noches de trabajo y esfuerzo que su marido entregó para darles de comer a ella y a sus hijos.  Cuatro hombres y una mujer, que hoy les han dado ya 10 nietos. Ellos son su descedencia, pero no quiere que ninguno de ellos siga su camino, porque la noche hoy no es buena consejera.

Los tres Mosqueteros siguen unidos, por eso "el Choique" dedica esta nota a sus dos entrañables amigos, Antonio y Edgardo,  que lo acompañan todos los días en "las buenas y en las malas" como a él le gusta decir.

Nosotros, desde Mediamza.com, ofrecemos esta entrevista como  homenaje a la amistad y también, como una forma de pagar tanta cordialidad y alegría que Manuel siempre ofreció como rasgo característico de su trabajo.

Pero a este encuentro le falta la mejor parte. La que podés aportar vos, como lector del diario, dejando tu homenaje y tu recuerdo para Manuel y para tus amigos a través de un comentario. 

Serán bienvenidos y enriquecerán esta nota.

"FELIZ DíA DEL AMIGO".