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Notas

El drama de vivir sin gas

Una vez más se vivió ayer por la tarde en Avenida Ballofet el drama de los ciudadanos que necesitan gas para poder calefaccionar sus casas y cocinar. La falta del envasado sigue siendo una deuda con los más desprotegidos, mientras centenares de vecinos siguen soportando las inclemencias del tiempo a la espera de una simple garrafa.
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La falta de garrafas sigue siendo un problema sin solución para aquellos que no cuentan con red de gas natural en sus casas. La llegada de los camiones a los comercios despierta cada tarde la desesperación de muchos ciudadanos que hace varios días no acceden al combustible.

Observar la cara de la gente esperando la garrafa demuestra el gesto de preocupación y desencanto que cada uno de ellos exhibe por no poder acceder a este elemento indispensable para calefaccionar sus viviendas y al menos servir un plato de comida caliente en la mesa de todos los días.

El cupo de garrafas para nuestro departamento es insuficiente pero nadie se anticipó a esta situación. El costo del gas envasado de $16 permite hoy que muchas personas puedan acceder fácilmente a la compra del mismo por eso no se calculó que la demanda se iba a duplicar. Este error de cálculo por parte de los responsables en el tema ha producido en la sociedad un drama que no tiene solución por el momento.

Si bien desde el Municipio y Defensa al Consumidor están intercediendo para poder descomprimir el conflicto por ahora los resultados son escasos debido a la demanda existente y las dificultades para proveer el insumo. Muchos distritos de nuestro Departamento están sufriendo por la falta del fluído y recién hoy podrán conocer el diagrama de envíos para acercarse a los comercios.

El precio es otro tema de discusión que no resiste el mayor análisis porque le ley indica claramente que los $16 por garrafa deben mantenerse desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre del presente año. Muchos inescrupulosos juegan con la necesidad de la gente colocando precios por sobre el sugerido por la ley provocando la indignación de los consumidores que ante la falta de garrafas en algún momento pagan demás. y es evidente que en algún eslabón de la cadena de distribución se están quedando muchas garrafas que son compradas al precio de ley, para luego ser vendidas a $25 o a un precio mayor todavía, en una execrable maniobra especualtiva.

Gente consultada en las diversas colas frente a los comercios habilitados para la venta de garrafas manifiestan "el drama de vivir sin gas, cocinar a leña como lo hacían nuestros abuelos y la falta de solidaridad de comerciantes y "vivos" que aprovechan la ocasión para lucrar con nuestra necesidad".

Recorrer la espera del gas nos hace recordar épocas no deseadas cuando el racionamiento de comida era el común denominador en nuestro país. Peor aún es tener que explicarle a una persona que hizo tres a cuatro horas de cola "que no hay garrafas" cuando hace 10 días que no puede disfrutar del calor que el gas brinda dentro del hogar.

Soluciones se esperan, respuestas a un drama social que ninguno de nosotros a esta altura de los acontecimientos debería sufrir. La falta de planificación demuestra una vez más lo lejos que estamos de ser un país serio que respete la ley y especialmente a sus ciudadanos.