Notas
Miroslav Klose de 2006 a 2010
ERASMIA.- Miroslav Klose parece uno de esos hombres golpeados por la vida. O, para no ser tan dramático, uno de esos futbolistas acostumbrados a pelear siempre en desventaja, sin el plus que suele dar el marketinero carisma. De rostro anguloso y duro, dispara frases sin que se le mueva un músculo de la cara. Sí, habla como juega. Pum y adentro, sin demasiadas vueltas.
Por eso vale escucharlo con atención en el mediodía sorprendentemente gris de ese suburbio de Pretoria que es Erasmia, una población desperdigada entre colinas a sólo 20 minutos de auto del búnker argentino ubicado en la más céntrica Hatfield. Allí está el Velmore Hotel, una especie de villa italiana, señorial, que desentona abiertamente con su entorno y donde está instalada la selección alemana desde una semana antes del comienzo del Mundial. Literalmente, han tomado el lugar y también los baldíos de enfrente, al otro lado del precario camino de asfalto poceado por el que se llega hasta allí. Literalmente, también, Klose marca diferencias entre el equipo al que acaban de eliminar en los octavos de final y el equipo al que enfrentarán en los cuartos: "No debemos comparar a Argentina con Inglaterra. Argentina está en otra liga", dice, siempre cortante.
Enseguida habla del pasado inmediato: "El factor clave es presentarse a sí mismo como equipo, como un conjunto, eso hicimos nosotros. Y realmente creo que ése no fue el caso de Inglaterra. Nos dimos cuenta en seis o siete minutos de que quizá no estaban realmente a la altura de las circunstancias y pudimos vencerlos". Y lo engancha con el futuro inmediato: "Escuchamos que los argentinos quieren tomarse revancha por lo de 2006. Pero desde 2006 muchas cosas han cambiado para los dos equipos. En 2006, Messi era suplente, hoy es el mejor jugador del mundo. Higuaín apareció en el equipo? Y tener a Maradona, tal personalidad, como seleccionador, es una enorme ventaja. Micho me dijo que es un entrenador genial, les encanta trabajar con él".
Micho, claro, es Martín Demichelis, compañero suyo en el Bayern Munich, último campeón alemán y finalista de la Champions League. Con él no hubo duelo hace cuatro años, en aquellos cuartos de final de Berlín en los que Klose fue protagonista central, autor del gol del empate y también protagonista de la jugada que sacó de la cancha a Abbondanzieri. Con él quizá (habrá que ver lo que Maradona resuelve) tenga un duelo personal ahora, en su partido número 100 con la camiseta alemana, con la que lleva convertidos 50 goles. "Cuando era niño era un sueño ostentar un récord así, de anotar un gol cada dos partidos jugados por Alemania. Incluso estar en la selección era una fantasía entonces", dice ahora, cuando ha recuperado una confianza que no tenía, por lo menos de los demás hacia él.
"No, no quise demostrarle nada a nadie. Simplemente me quería probar a mí mismo", explica, sobre el festejo de su gol, en el que sacó del medio a todos y se tiró a festejarlo solo, de rodillas. Algo de revancha debía haber en ese gesto, aunque adivinarla en su cara es difícil. Lo que sí se sabe es que ha sido muy criticado poco antes de este presente. Por su edad, 32 años, pero más por sus antecedentes inmediatos: viene de cerrar una de sus peores temporadas en el Bayern Munich, con sólo tres goles en la temporada. Así son los Mundiales y él ya sabe lo que es vivirlos: éste será el tercero de su marca personal y en el anterior, justo en Alemania, terminó siendo el goleador, ese cetro que por hoy se está llevando Pipita Higuaín.
Vuelve y aparece la Argentina sobre el escenario y él no esquiva el tema: "Cuando se compara a los dos equipos y a las individualidades, Argentina es en los papeles mejor que nosotros. Lo mismo ocurrió con Inglaterra, con jugadores de renombre y famosos, pero eso no se vio reflejado en el campo de juego. Alemania es un «equipo de torneo» y lo importante es cómo se aborda cada partido? Argentina es un adversario diferente de Inglaterra, no será fácil, pero estoy persuadido de que podemos lastimarlos", dice este hombre nacido en Opole, Polonia, el 9 de junio de 1978, uno de los símbolos de un equipo multicultural, y uno que habla como patea.
*Información provista por canchallena.com
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