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Notas

Tevez se rebeló

Con dos goles, fue el salvador de la Argentina, se enojó por el cambio por Verón, pero luego celebró la clasificación.
Con alma y vida, Carlitos hace el segundo. Foto: EFE
Con alma y vida, Carlitos hace el segundo. Foto: EFE

JOHANNESBURGO.- "¿Vio como lo quieren?? Como reconociéndole su condición de pueblo." Ahí nacía la leyenda. La Argentina avanzaba por la Copa América de Perú, a mediados de 2004, y después de cruzar el árido desierto de Sechura se había instalado en la norteña ciudad de Piura. Por arriba del paredón sobresalían decenas de cabecitas que querían verlo a él, mientras la selección se entrenaba en el complejo la Videnita, de la Federación peruana de fútbol. Todas las miradas y los gritos eran para Carlos Tevez. Su imán desobedecía cualquier geografía, estaba en un punto perdido del planeta y renovaba su encanto popular. La frase pertenece a Marcelo Bielsa y el profesor Luis Bonini fue el primero en escucharla. Era el instante bautismal, un reconocimiento afectivo que sin que nadie lo imaginara se instalaría como un sello de pertenencia entre Carlitos y la gente. El Apache trasciende los colores de las camisetas y a puro carisma se clava en el corazón de la gente. 

Tevez también atrapa por su sinceridad brutal. No sabe de filtros. No le interesa. Despacha sin aduanas sus sensaciones. A finales del año pasado, cuando la selección se hundía en su aturdimiento, antes de jugar en Madrid un amistoso con España, el Apache asumía con crudeza su lugar complementario. Con Messi intocable, la llegada de Higuaín lo corría al banco. "Tuve mis oportunidades y no pude rendir al 100%. Cuando el equipo necesita goles, hay que hacer goles. Y yo no pude. Y si no los hacés vos, viene otro y te come. La selección es así. Y me parece perfecto, porque no hay coronita para nadie. A nadie le gusta ser suplente. Pero estoy de acuerdo con Diego, con que mi momento ya pasó. Jugué muchos partidos y no tuve la suerte de aprovecharlos, lo tengo clarísimo. No me preocupa sentarme en el banco y apoyar a mis compañeros", aceptaba por entonces. "Mi momento ya pasó?", no es usual escuchar tremenda autocrítica. Ese hombre otra vez ayer fue un desobediente. Se rebeló contra todo. Contra los mexicanos y contra su propio equipo que construyó su peor actuación en el Mundial. Y con dos goles acudió al salvataje para depositar a la Argentina entre los ocho mejores de la Copa del Mundo.

-¿Te sacaste un espina, tenías una cuenta pendiente? 

-Necesitaba un partido como éste en la selección para reafirmar que tengo hambre de gloria con esta camiseta, que estoy contento. Hay que disfrutar este momento. Se me abrió el arco y pude convertir. Ahora, hay que descansar y esperar a Alemania. Ojo que no es fácil pasar en octavos de final a México? 

-¿Necesitabas convertir? 

-Y... se me abrió el arco y pude convertir... Ahora tengo que disfrutar el momento. Y después descansar y esperar a Alemania. 

-Pero el primer gol lo tenés que compartir con el línea... Paolo Calcagno se llama... 

-Ja, sí. Fue claramente en offside. No hay polémica. Cuando le pican la pelota al arquero, yo me pongo de punta y cabeceo, pero no tenía dudas de que estaba en posición adelantada. Incluso, miré al línea antes de salir a festejar. Pero igual vale uno, ¿eh? Aunque sea posición adelantada... 

-En el segundo... 

-Ahí no, ¿eh?... En el segundo no lo pensé dos veces y le pegué. 

La historia empezó el 19 de mayo de 1999, en Villa María, ante un combinado cordobés. Sólo 15 años tenía Carlos Tevez cuando por primera vez jugó para una selección nacional. En realidad, todavía era Carlitos Martínez. De allí en más hizo un recorrido por todas las categorías: Sub 17, Sub 20 y Sub 23, con escalas en Sudamericanos, Mundiales, torneos Preolímpicos y Juegos Olímpicos. En total, jugó 52 partidos y convirtió 22 goles. Ganó el Mundialito Sub 17 de Montaingú, Francia, en 2000; el Sudamericano Sub 20 en Uruguay 2003 y el Preolímpico Sub 23 en Chile 2004. También los Juegos Olímpicos de Atenas, donde además se marchó con la chapa de goleador del torneo. 

-¿Te conformó el equipo? ¿No fue el peor partido en la Copa? 

-Sabíamos que México vendría apurando de entrada para hacernos daño. No pudimos generar el juego, los que teníamos que agarrar la pelota no podíamos. México nos complicó muchísimo. En el inicio del segundo tiempo también pudieron lastimarnos. Pero dimos un paso importante y ya estamos en cuartos. 

-Más allá del triunfo y la clasificación, ¿algo más rescatás? 

-Creo que una de las virtudes del equipo fue golpear en los momentos justos. 

-El equipo gana, ¿crece el optimismo? 

-Pero nosotros vinimos con humildad, nadie nos tenía en cuenta. Nadie daba ni dos pesos por nosotros. Y ahora estamos demostrando partido tras partido que estamos bien. 



-El otro día te pidieron que definieras a Maradona con una palabra y dijiste "un fenómeno". ¿Por qué es un fenómeno? 

-Mirá..., por ejemplo? Tuve una charla con Maradona y él me dijo que me quiere como delantero. Quiere que juegue más adelante y que piense en que soy delantero y no mediocampista. Y ahora hice dos goles... 

En la selección mayor debutó el 30 de marzo de 2004, en el Monumental, ante Ecuador, en una victoria por 1 a 0, cuando en el entretiempo reemplazó a Mariano González. Eran los últimos tiempos de Marcelo Bielsa, con el que llegó a jugar 9 partidos. Después desembarcó José Pekerman y participó en otros 16 encuentros, entre ellos, dos por el Mundial de Alemania, donde le anotó su primer gol mundialista a Serbia y Montenegro. Más tarde, Basile también creyó en él durante 18 cotejos. Y llegó Maradona..., el mismo que ayer lo reemplazó cuando nadie se lo imaginaba. Ni Carlitos, claro. 

-¿No te esperabas el cambio por Verón? 

-Y... Me puse fastidioso porque estaba jugando bien, me sentía bien y pedía la pelota en todo momento. No entendí el cambio. Es cierto que la selección no tenía la pelota en ese momento, pero yo no soy el único culpable cuando Argentina pierde la pelota. En el momento me fastidié, pero son momentos de calentura. Es normal, ya está. 

-A Maradona casi que ni lo saludás cuando te sacó. 

-Ya sé que hay que pensar en el bien del equipo y no en el mío nada más. Le pido disculpas a mis compañeros por haberme enojado. 

-Otra vez Alemania en los cuartos de final, como en 2006. ¿Qué cambió después de cuatro años? 

-A este partido con Alemania llegamos mucho mejor que en el Mundial pasado, con un fútbol más vistoso y con mucho poder de ataque. 

Vale retroceder algunos meses y volver a aquellas declaraciones en Madrid, en noviembre de 2009, cuando Tevez aceptaba su papel secundario. Pero aún como suplente, ya advertía que no renunciaría sin sublevarse. "No se las voy a dejar fácil, eso está claro. No me voy a quedar con los brazos cruzados y ver pasar el Mundial. No, yo lo quiero jugar, lo quiero disfrutar, quiero estar y me voy a romper el lomo diez veces más que antes". El jugador del pueblo se rebeló contra todo. Hasta contra su equipo y lo rescató de una actuación decepcionante. Carlitos tiene algo de superhéroe que la gente sólo ve en él.

 

(*) Información provista por canchallena.com. Copyrigth 2010. LA NACION SA.