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El otro partido, el de las tribunas

Las hinchadas argentina y mexicana son las más numerosas y comparten la estadía entre picados y safarís; hoy colmarán el Soccer City.
Foto: Canchallena
Foto: Canchallena

JOHANNESBURGO.- Todavía no ha comenzado la ronda de tequilas y los mexicanos estallan en carcajadas. "¿Sabes cuál es el mejor negocio del mundo?", pregunta en broma y con tonada simpática Manuel Mateos. Sus amigos lo miran cómplices mientras un grupo de argentinos de la mesa vecina aguarda en silencio la respuesta. "El mejor negocio es comprar a un argentino por lo que vale y venderlo a lo que dice que cuesta", continúa a las risotadas Manuel, un muchacho nacido en el Distrito Federal, que comparte amistosamente con unos cordobeses un escape de diversión en uno de los bares que rodea a la plaza Mandela. 

El cruce entre mexicanos y argentinos de hoy por los octavos de final es un juego que encuentra terrenos de debate inverosímiles: un baño, un safari o simplemente en la calle. "¿Ya sacaste el pasaje de vuelta para el lunes?", le consulta con ironía Francisco Aguilar a un mexicano del que lo separa un mingitorio. Francisco es de Bella Vista y viste la camiseta argentina con el N° 8 y el nombre de Riquelme grabado en la espalda. Tiene 26 años y se hospeda en un camping en los suburbios de Johannesburgo. "Con los mexicanos existe la mejor onda. Hacemos asados, tomamos vino y el domingo arreglamos para ir a la cancha juntos", cuenta Francisco, en Latinova, un boliche en Rosebank. 

Bonifacio Martínez es mexicano y compartió el fin de semana un safari con un grupo de argentinos en el que estaba Daniel Sala, un salteño de 48 años. Bonifacio y Daniel forjaron una amistad y prometen emprender negocios juntos mientras charlan en Ghirardelis, un restaurante italiano. Bonifacio es de Oaxaca y trabaja en una distribuidora de carne. "La carne mexicana es mejor que la de la Argentina. También le ganamos en la belleza de las mujeres y en el fútbol está por verse. Pero tienen que dar como un hecho que nos tomamos revancha por lo que sucedió en Alemania", se entusiasma Bonifacio, un hombre de cachetes redondos, panza bien provista y carcajada fácil. 

La plaza Mandela es un buen termómetro para medir el ánimo mundialista. Es el punto de encuentro más cosmopolita de Johannesburgo. En apenas un vistazo uno puede cruzarse con italianos entristecidos que revenden sus entradas a cambio de algún dólar que pueda equilibrar las finanzas de un viaje con final inesperado. A los franceses ya ni se los distingue y asombra ver a tan pocos ingleses acodados en las barras de los bares. La Cámara de Turismo sudafricana transparentó sus cifras. De los 450.000 visitantes que en algún momento se esperaron, las estimaciones hablan de una afluencia inferior a los 200.000. 

Entre los afortunados visitantes, llama realmente la atención la cantidad de argentinos y mexicanos que se movilizan en masa. Ellos, y no es exagerado admitirlo, son mayoría. Las estadísticas de la FIFA sustentan una parte de esta teoría. Los cifras son irrefutables: la Argentina es el país sudamericano que más entradas anticipadas ha vendido (25.118), mientras que en México también hubo gran demanda (13.473). El partido de hoy en Soccer City será a estadio completo. 

En las escalinatas de la plaza Mandela se apiña un grupo de mexicanos, casi todos con camisetas verdes. Se organizan para desafiar a un picado a unos argentinos que conocieron hace un rato en el pub Café Maude. La convivencia tiende lazos. Los turistas, en su tiempo muerto, ya anticiparon el duelo de hoy. La semana que viene, argentinos o mexicanos, deberán buscar nuevos amigos para hacer de la rivalidad un rito amistoso de unión y de armonía. 

*Información provista por canchallena.com
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