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Notas

Carlos Maldonado pervive en el recuerdo de su hija Ofelia

El Concejo Deliberante entregará un reconocimiento post mortem a Carlos Maldonado como “Periodista Destacado 2010”, con una plaqueta que le será dada a sus familiares. Su hija Ofelia habla de su padre, a quien amó como hija y aún hoy respeta profundamente como profesional.
Foto: Agustín Mauricio/Mediamza.com
Foto: Agustín Mauricio/Mediamza.com
Carlos Francisco Maldonado fue un locutor y periodista sanrafaelino que trabajó con otros grandes como María Ester Maure, Alicia Jaime, Jorge Quintana, Tito López y Arnoldo Avena entre otros. Su vida fue la radio, su vida fue LV4, lugar donde siguió yendo incluso mucho después de jubilarse.

Por elección de sus colegas y de los miembros del Honorable Concejo Deliberante, se les entregará una plaqueta a sus familiares en un reconocimiento post mortem a este popular locutor.

Una de sus hijas, Ofelia, siguió los pasos de su padre y hoy trabaja en distintos medios locales. Más allá del obvio cariño de una relación entre padre e hija, reconoce en su figura la de un colega lleno de profesionalismo que tenía mucho para dar y que le enseñó el valor de la verdad en una función tan importante para la sociedad como es la de informar.

¿Qué significa este premio a la memoria de tu papá?

"Bueno la verdad es que me alegra mucho. Me alegra que sus colegas, sus amigos se hayan acordado de él, que lo hayan tenido en cuenta al momento de seleccionarlo y que la gente del Concejo Deliberante decidiera elegirlo entre la gente había salido mas votada por parte de los periodistas. Yo también lo voté (risas), tengo que decirlo y me parece que es un premio merecido porque él amaba su profesión, adoraba la radio que era su vida. Me parece sumamente merecido. Después de jubilado siempre volvía a la radio. Siempre tenía alguna excusa para pasar".

¿Cómo fueron sus primeros años en la profesión?

"Él comenzó a trabajar en LV4 cerca de los 22 años. Vivió en digititos lugares del país hasta que se radicó en San Rafael. Hizo varios trabajos hasta que llegó a la radio donde se quedó definitivamente".

¿Cómo eran los locutores de la época de tu papá?

"Disfrutaban de lo que hacían. Vivían de los que hacían. Él le dedicó su vida, cuando tuvo que dejar el micrófono por una enfermedad en sus cuerdas vocales siguió trabajando en la radio, en otras funciones pero siempre ahí, cerca de lo suyo y sin perder pisada de lo que salía al aire.
Cuando yo me recibí y empecé a trabajar de eso no había vez que no tuviera algo para destacar o corregir de lo que yo hacía.
Antes se hacían trabajando. Era distinta la educación con la que venían. Antes con la edad que tenía mi papá salías absolutamente preparado para enfrentar el micrófono y desarrollar tu profesión.
Hoy no se llega con las mismas condiciones culturales, políticas o de conocimiento socio-político. Eran muy respetados, muy admirados y creíbles".

¿Cómo era como papá?

"Era una relación difícil. Mis padres se separaron cuando mi hermana y yo éramos muy chicas así que siempre fue una relación de distancia. Pero creo que los años hicieron cambiar las cosas porque a medida que uno va creciendo va aprendiendo y trata de ver cómo fue su vida, por qué o no algunas actitudes… te amigás con cosas con las que no coincidían. Cuando uno crece termina entendiendo.
Pudimos recuperar esa relación de padre-hija que un poco se había perdido.
Era cuidadoso, detallista, pero no vigilante ni cuida. Siempre nos dejaba hacer lo que nosotras quisiéramos. Siempre nos daba libertad de elegir. Nunca fue obsesivo o prohibitivo".

¿Tenías diferencias en cuanto a la profesión con él?

"No teníamos desencuentros. El era una persona que te corregía y te explicaba ‘no se dice tema, se dice canción’, pero a mi no me molestaba. En la época en la que Ana Manzano era directora de la radio le dije ‘papi no podés venir mas a visitarme a la radio’ y entonces él le preguntó a Ana ‘¿Anita, yo puedo venir a visitar a Ofelia?’, ‘¡por supuesto Carlitos!’ le contestó ella (risas). Era imposible que no entrara a la radio. Pero estaba muy orgulloso, le encantaba lo que yo hacía.
Cuando hacía una locución el iba y me decía ‘te salió mejor que aquella vez’".

 

¿Podés contrastar la imagen de Carlos Maldonado con los periodistas de hoy?

"Me parece que ahora tenemos mas libertades. Antes trabajabas en LV4 o trabajabas en algunas de las redacciones que había acá y nada más. Así que se cuidaban mucho, eran muy respetuosos. Solamente informaban, muy pocos se animaban a opinar. Era una profesión un poco más rígida y estructurada. Hoy hay mas tranquilidad para opinar por la época en la que vivimos. En esa época lo que se decía en la radio eran palabras mayores, ‘ahí se decía la verdad’. Hoy la gente puede elegir a quién quiere escuchar, por qué lo quiere escuchar y vos como profesional también podés elegir qué decir, y qué no".

 
¿Se merece el premio?

"Sí, por supuesto. Me hubiese encantado que hubiera estado vivo o que hubiese tenido un reconocimiento así en vida por que él amaba lo que hacia. Me hubiera encantado que él pudiera haberlo disfrutado. Se lo re merecía".

El 8 de abril de 2006, a los 72 años, Carlos Maldonado se fue. Dejó en su lugar el vacío que provocan las personas simplemente irreemplazables. Sin embargo nunca podrá irse del todo, porque como dice su propia hija “dejó su vida en la radio”.