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Notas
El nuevo Canciller mediático: Héctor Timerman, de "678"
El ex embajador venía ganando espacio gracias a sus apariciones en el ultraoficialista programa de la Televisión Pública. Y su elección debe entenderse como un triunfo de la Presidenta.
La designación de Héctor Timerman como Canciller, en remplazo de Jorge Taiana, representa el principio de la "exportación" del modelo kirchnerista en su versión más cristinista. Si Néstor fue el soporte de las diferentes corrientes que coexisten en su esquema de poder, Cristina es quien le dio un giro transversalista, la que sostiene para que no se termninen de ir unos ni otros y, a la vez, la que más los espanta. Es Cristina la que hace posible la coexistencia de los sectores más latinoamericanistas en una estructura por demás pragmática, como la que impulsa Néstor.
En el difícil equilibrio panperonista, lo que desempata no es el número, no es la fuerza de los votos, sino la capacidad de movilización simbólica de los sectores que giran alredor de Néstor, el presidente del PJ, pero acompañando a Cristina en una ronda multicolor.
Así, la elección de Héctor Timerman debe entenderse como un triunfo de la Presidenta. Néstor, que ya tiene en sus manos la Unasur gracias a las gentilezas de Lula y Brasil, y que le "vende" a Estados Unidos la contención de Hugo Chávez, es ahora acompañado por un vocero de la Argentina ante el mundo capaz de ponerse espalda contra espalda con él para atajar los ataques y repartir golpes.
Puede decirse entonces que el país ya tiene un "canciller 678", en referencia al ultracristinista programa de la TV Pública que ha logrado sacar del histórico cono de silencio al canal estatal y ponerlo en el centro de la polémica. Timerman algo traía "entre manos" con tanta aparición pública. En ambientes diplomáticos se sostiene que pasaba más tiempo en Buenos Aires que en Washington, su lugar de trabajo como Embajador en los Estados Unidos. Su tarea fue más política que otra cosa. Su misión, construir el futuro del "cristinismo" en el mundo K.
En cuanto a la política exterior argentina, ya se habla que se pasará de la "malvinización" de la política que el país desarrolla, por ejemplo, su misión ante la ONU, hacia una "latinoamericanización", en términos de comprender, apoyar y sostener las iniciativas que tanto Venezuela como Ecuador, Bolivia y otros aliados, sostienen a nivel internacional.
La incógnita será el rol que la política exterior le dará a partir de ahora a las cuestiones comerciales y económicas, frente a la hegemonía de Brasil ya no solo en la región sino en el mundo. Y ni hablar: ¿Qué hará el canciller "combativo" con el problemático bloqueo de Gualeguaychú a Uruguay?
En el difícil equilibrio panperonista, lo que desempata no es el número, no es la fuerza de los votos, sino la capacidad de movilización simbólica de los sectores que giran alredor de Néstor, el presidente del PJ, pero acompañando a Cristina en una ronda multicolor.
Así, la elección de Héctor Timerman debe entenderse como un triunfo de la Presidenta. Néstor, que ya tiene en sus manos la Unasur gracias a las gentilezas de Lula y Brasil, y que le "vende" a Estados Unidos la contención de Hugo Chávez, es ahora acompañado por un vocero de la Argentina ante el mundo capaz de ponerse espalda contra espalda con él para atajar los ataques y repartir golpes.
Puede decirse entonces que el país ya tiene un "canciller 678", en referencia al ultracristinista programa de la TV Pública que ha logrado sacar del histórico cono de silencio al canal estatal y ponerlo en el centro de la polémica. Timerman algo traía "entre manos" con tanta aparición pública. En ambientes diplomáticos se sostiene que pasaba más tiempo en Buenos Aires que en Washington, su lugar de trabajo como Embajador en los Estados Unidos. Su tarea fue más política que otra cosa. Su misión, construir el futuro del "cristinismo" en el mundo K.
En cuanto a la política exterior argentina, ya se habla que se pasará de la "malvinización" de la política que el país desarrolla, por ejemplo, su misión ante la ONU, hacia una "latinoamericanización", en términos de comprender, apoyar y sostener las iniciativas que tanto Venezuela como Ecuador, Bolivia y otros aliados, sostienen a nivel internacional.
La incógnita será el rol que la política exterior le dará a partir de ahora a las cuestiones comerciales y económicas, frente a la hegemonía de Brasil ya no solo en la región sino en el mundo. Y ni hablar: ¿Qué hará el canciller "combativo" con el problemático bloqueo de Gualeguaychú a Uruguay?