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Notas

A no descuidarse con Corea y a salir a ganar

Con el único cambio de Maxi Rodríguez en lugar de Verón, el seleccionado buscará afirmar su estilo y afianzarse como equipo. A la victoria de la Argentina en el debut le faltaron algunos goles. Ojalá hoy sobren.

A la victoria de la Argentina en el debut le faltaron algunos goles. Pero ni esa percepción de resultado mentiroso consiguió despejar las incógnitas que dejó el rendimiento del seleccionado. El triunfo sobre Nigeria produjo un alivio que no abarcó lo futbolístico. Los tres puntos asegurados y la sensación de peligro que llevaron la mayoría de los avances fueron más gratificantes que la propuesta colectiva. Conviene incluir algunos atenuantes, como el debut en una Copa del Mundo que siempre supone una carga de nervios y vacilaciones.

Ya pasó. Cerrado el capítulo africano sin haber dado lo mejor como conjunto, la selección hoy tendrá por delante el desafío asiático que le propone el Grupo B: Corea del Sur, un adversario traicionero que obligará a entregar síntomas de evolución. Otra cosecha ideal, combinada con un empate entre Grecia y Nigeria -o también aquí un éxito de los africanos-, le serviría a la Argentina una anticipada clasificación para los octavos de final. 

El gran escenario del Mundial, el estadio Soccer City, en las afueras de esta ciudad, le abrirá sus puertas al equipo de Diego Maradona desde las 8.30 de nuestro país. Si quiere volver a estar aquí el 11 de julio para animar la final, le convendrá afirmar el estilo y ofrecer argumentos que vayan más allá de la fascinante figura de Lionel Messi. Ya se analizó que la Argentina desembarcó en Sudáfrica sin el rodaje ni la convicción aconsejables. Entonces, si se aceptó que el seleccionado deberá ir creciendo sobre la marcha de la competencia, en esta escala tendrá que trepar algunos escalones. 

Hace cinco días, en otro punto de esta ciudad, en el estadio Ellis Park, el equipo mostró un déficit de juego, con una fractura en el medio campo. Por la magistral actuación del arquero Vincent Enyeama no concretó las numerosas opciones que Messi se preparó para sí y las que le asistió a sus compañeros, y atravesó algún sofocón por desacoples defensivos en la banda derecha. Tres aspectos que reclaman correcciones, con Corea del Sur como un examinador que se presume menos contemplativo e indulgente que Nigeria. 

Mientras Messi parece haberse lanzado en uno de sus explosivos slaloms hacia el trono planetario, la Argentina debe ser más que un cuadro guiado por una luminaria. Leo ya demostró que pasa al ataque en serio y sin perder el tiempo, pero necesita roles complementarios alrededor suyo. Acierta Maradona al renovarle la confianza a Di María, Tevez e Higuaín, pero cada uno debe ofrecer una versión más influyente en el circuito de juego. Messi ya enseñó que puede con todo, pero no sería conveniente esperar que lo haga siempre. Si la selección depende sólo de él, pierde sorpresa y entrega referencias para la marca del rival. Como lo refleja el filarmónico Barcelona, Messi rodeado de sociedades puede ser aún más determinante, por eso aquí salta el primer interrogante: ¿cuánto extrañará a Verón? Una peligrosa ausencia, porque la Bruja casi siempre es tanto una segura opción de descarga como una prolija usina de distribución. Si en el debut faltó volumen en la gestación, Messi tendrá tarea extra sin Verón. 

Maradona sostendrá a Jonás Gutiérrez como número 4, una región que lo incomoda. Para cubrirlo mejor, el único cambio con respecto al estreno será el ingreso de Maxi Rodríguez, para acomodarse bien de 8 y actuar como un dique que no exponga tanto al correcaminos de Newcastle. Era mejor un sabueso en la zona, porque si tanto Maxi como Jonás estarán atentos al sector, la selección volverá a quedar cortada y sin salida por los carriles. Justamente Corea dibuja una ofensiva desconcertante, con muchas fichas en movimiento e intercambio de posiciones. Incluso, ese andarivel es el favorito de Ji-Sung Park, la estrella asiática, tan veloz como punzante y obediente para taladrar donde más duele.   

Corea merece atención, aunque se trate de un oponente más preparado para aprovechar los descuidos ajenos que para forzarlos por su búsqueda. Defiende en bloque y con intensidad, para después golpear con rápidos contraataques. Avanza con mucha movilidad y no da pistas ciertas. Juega corto, presiona, achica líneas, distrae y se eyecta. De todos modos, las mejores posibilidades están del lado de la Argentina, siempre que consiga una relación más directa con el gol si la posesión no es prolija. Y si la lectura de Maradona desde afuera acompaña y no se demora en introducir variantes ante alguna emergencia. Aunque el fútbol es uno de los deportes que peor se llevan con la lógica y las previsiones, suele respetar jerarquías. Pero conviene no tentarlo. Corea representará una medida para sondear la capacidad de progreso de la Argentina. 


Dos viejos conocidos, frente a frente  

Carlos Tevez y el coreano Ji-Sung Park compartieron su paso por Manchester United, del fútbol inglés. Esta tarde, ambos se enfrentarán en el segundo partido de la Argentina y de Corea del Sur en Sudáfrica 2010.

 

* Material proporcionado por canchallena.com 

La Nación