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Notas

Una casa que desafía las reglas convencionales

El proyecto, desarrollado por el arquitecto mendocino Miguel Ángel Martínez, se planteó con la premisa de edificar una vivienda que respondiera a las necesidades de un matrimonio adulto y ya sin hijos, pero que además cada ambiente estuviera pensado en función de las actividades diarias de la pareja.

Emplazada sobre un terreno de 420 m2 la vivienda cuenta con una superficie cubierta de 220 m2 y se proyectó en una sola planta con el objetivo de evitar escaleras interiores.

En cuanto al diseño, se respetó el reglamento de edificación del barrio que exige techos inclinados. Teniendo en cuenta que la mayoría de las viviendas del barrio poseen dos plantas con alturas superiores a los 6m, se decidió invertir la inclinación de los techos dirigiendo la pendiente hacia el interior logrando una  mayor altura del frente (4,50m), casi un nivel y medio. Con esto se consiguió por un lado disminuir las diferencias con las propiedades lindantes y por otro esconder el techo de tejas que no responde al diseño contemporáneo de líneas y volúmenes puros que ostenta la vivienda.

El acceso se produce mediante un hall que separa la zona diurna de los dormitorios y se ilumina a través de un patio interior con plantas naturales, que a su vez, sirve de pulmón para dar ventilación cruzada sur-norte a la vivienda.

Todos espacios son generosos con mucha iluminación y ventilación natural, aprovechados al máximo por los grandes ventanales. En la deco predomina la carpintería de madera en roble oscuro.

Se planificó una cocina equipada con todos los adelantos tecnológicos que incluyera un lugar para desayunar o comedor de diario.

Luego de determinar el programa de necesidades se planteó que la vivienda contara con un dormitorio en suite, con baño y ante baño para el matrimonio y otro para huéspedes que incluye escritorio con biblioteca para ser usado durante el día como estudio.

Los baños son de estilo moderno con artefactos de colgar que permiten extender la losa radiante en toda su superficie.

La vivienda se presenta como un volumen blanco calado en el que interviene una importante carpintería de aluminio pulido brillante y paños de piedra laja oxidada. Se dispuso hacia el norte y con las mejores vistas al jardín, los dos espacios más importantes, el dormitorio principal, el estar comedor y la galería.

Teniendo en cuenta las dimensiones del terreno, las orientaciones y reglamento de construcción de Palmares, se eligió un partido donde la vivienda se ubicara hacia el frente respetando el retiro mínimo obligatorio y así dejar en la parte posterior la mayor cantidad de espacio, específicamente 200 m2 destinados al jardín.

Espacio verde con piscina, galería cubierta al norte, churrasquera y un mueble que contiene las bombas de la pileta y riego por aspersión, con su correspondiente tanque de reserva y espacio para guardar elementos de jardín. La piscina se revistió con glasiris azul con juntas blancas.

En la cochera, por razones del factor de ocupación del terreno, se tuvo que optar por una pérgola de caño rectangular con una cubierta de caña tejida.