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Notas

El inicio del Speedway en San Rafael y uno de sus grandes protagonistas

Uno de los propulsores del Speedway en nuestro departamento fue Paolo “el loco Melía”, quien nos cuenta la historia de esta actividad tuerca y sus vivencias en este deporte, que podría catalogarse casi como extremo, colmado de pasión, adrenalina y “buena muñeca”

Paolo Melía, alias “el loco”, es oriundo de Italia y desde los 8 años comenzó a correr en triciclos, para pasar posteriormente al karting, en aquella época con caja de tres marchas, muy difícil de manejar, donde gano importantes premios. Una vez en Argentina, precisamente en San Rafael, comenzó con el Speedway, tras la llegada de Pietrasanta, un mendocino que trajo la idea para hacerlo en nuestro departamento.

El “loco” Melía, quien el pasado martes cumplió 74 años de vida, se anima a desafiar a un piloto del Zonal Cuyano de Automovilismo con solo diez litros de nafta, a dar una vuelta de clasificación y lograr mejor tiempo que el piloto actual del automovilismo regional.


También expresó que si la Federación Mendocina de Automovilismo Deportivo (FeMAD) lo autorizara, por la edad que tiene, se anima  a correr en el Zonal 2010, por la Clase 2, con un Volksvagen Gol que tiene en su taller.


¿De donde surge la idea de traer el Speedway a San Rafael?


Vino gente de Mendoza, entre las personas de ese grupo estaba el Sr. Pietrasanta, llegó a mi casa, comenzó a recorrer los distintos talleres y presentó la idea.


¿En qué circuito comenzó a disputarse?


Empezó en Pedal Club y después se fue extendiendo. Los martes corríamos en Argentino de General Alvear, el miércoles en Pedal, los jueves en Los Barrancos, los sábados en Tunuyán, así es que casi todas las noches corríamos. Esto fue a principios de la década del ’70.


¿Quiénes corrían en aquel entonces, lo recuerda?


Venía gente de Mendoza, San Luis, San Juan y por supuesto habíamos algunos sanrafaelinos. Entre los mendocinos recuerdo a Festino, Colombo, de Alvear me acuerdo de Miguel Olivera, ya fallecido, que era el mejor piloto del momento en la provincia.


También podría mencionar a Giordano, de Mendoza y muchos de San Luis que ya he olvidado sus nombres.


Yo entré como caído del cielo a estas competencias y poco a poco la gente empezó a apoyarme y después comencé a ser reconocido en todo Mendoza.


Hubo una época en la que comenzaron a desarrollarse carreras en Huracán, mediados de los ’70, y se juntaban cerca de nueve mil personas cuando yo corría, hasta que por problemas económicos falté algunas carreras y el público se redujo a un número aproximado de 2500 personas, lo cual era un orgullo, porque eso significaba que la gente me quería.


¿Y qué pasó después?


Bueno, vinieron a buscarme, me pagaron lo que me debían, me ofrecieron más dinero, promocionaron la carrera por radio anunciando la vuelta de Melía y asistieron más de diez mil espectadores, todo un récord.


¿Recuerda alguna carrera de aquellos años?


Una vez vinieron como 15 “Cafeteras” de Mendoza, así le llamábamos a los autos con los que corríamos antes, “Cafeteras”, vino Colombo, Giordano, Festino y varios más, muy buenos.


Aquella noche largó Debiasio en la cuerda y yo por fuera, entonces yo lo miraba a él, después de largar llegué media trompa delante a la curva y me metí, gané la carrera y la gente de San Rafael explotó, era una cosa de locos porque no paraban de gritar, ni yo lo podía creer.


¿La gente todavía lo reconoce en la calle?


Sí, no hace mucho me encontré con un muchacho que ya tiene hijos y me preguntó si yo era Melía, al responderle me dijo que se acordaba cuando él era adolescente, casi un niño y me iba a ver a la cancha de Speedway y me emocioné porque además le dijo a su hijo este es el “loco” Melía, el Sr. del que siempre te hablo.


¿Ganó algún campeonato?


Debo explicarle algo. Yo podría haber tenido diez campeonatos si hubiera querido, pero no podía correr en todas las carreras por problemas económicos y familiares relacionados con la salud, tenía un hijo muy enfermo que estaba entre la vida y la muerte desde muy chiquito, durante tantos años y el dinero que yo ganaba no me alcanzaba ni para él. Por eso no puedo decir que salí campeón, pero si hubiese corrido todas las carreras como corresponde hubiera ganado varios campeonatos.


¿Por qué cree que en la actualidad es más
popular el Zonal Cuyano que el Speedway?


El Speedway era una cosa por la que la gente iba más para ver el espectáculo, es muy diferente al Zonal, sino hay espectáculo el Speedway no sirve.


¿Desde qué momento comienza a utilizarse el nuevo prototipo de autos?


En realidad el Speedway empezó con motos, después se sumaron los autos para favorecer el espectáculo, donde se corría con autos libres, es decir que cada uno preparaba su auto como podía.


En Pedal una noche nos juntamos como 30 autos preparados de diferentes maneras, como cada uno había logrado hacerlo.


En aquella oportunidad estuvo Juan Carlos Rodríguez, un gran piloto reconocido en la provincia y muchas otras partes, pero en esa ocasión no pudo batirme y gané la prueba.


¿Qué es lo más importante en la preparación
de un auto para correr en el Speedway?


El motor es lo más importante. No sirve para nada por ejemplo tener un gran chasis si no tenés motor, porque el Speedway es pura muñeca y aceleración.


¿Está bien correr en canchas de fútbol o
lo ideal sería tener un circuito especial?


Si hubieran circuitos especiales con tribunas sería fantástico, porque se podría organizar mucho mejor.


¿Por qué cree que no se han hecho circuitos para el Speedway?


Por falta de dinero y los que tienen no son fierreros como uno. Si yo hubiera tenido plata hubiese hecho un circuito y organizado carreras.


¿El mejor premio que haya recibido?


El cariño brindado por la gente de San Rafael especialmente, a quien estoy muy agradecido.


¿Qué autos son o han sido los que siempre marcaron tendencias?


En autos, uno de los mejores ha sido el Ford T, también los Dodge seis cilindros, Chevrolet 27 y 28.


Verdaderamente un ejemplo deportivo conjugado con las ganas, la pasión y el coraje, es lo que demuestra Paolo “el loco” Melía, uno de los responsables de que el Speedway llegara alguna vez a San Rafael, en la década del ’70.