ver más

Notas

ATE muestra la mugre bajo la alfombra de la realeza

Mientras el glamour y la belleza de las candidatas al cetro vendimial dominan la escena y captan todas las miradas de los amantes del festejo mayor de nuestra provincia, tal como si se tratase verdaderamente de una historia de monarcas, las catacumbas del "palacio" de Turismo esconden a los obreros que trabajan todo el verano preparando el vestuario de los artistas.

No hay carteles, ni señalización alguna, pero a pocos metros del Km 0 los subsuelos del edificio de la Secretaría de Turismo encierran uno de los secretos mejor guardados de la Fiesta Nacional de la Vendimia: las indignas condiciones de trabajo de quienes se encargan de preparar el vestuario de los artistas.

Según una denuncia de la Asociación de Trabajadores del Estado, “en los depósitos del PACSEM, programa vendimial que el actual titular de Cultura Ricardo Scollo intentó eliminar, , se dejaron olvidados a unos cuántos empleados , unos miles de vestidos que luego del glamour vendimial, vuelven a descansar y son prestados todo el año para actos escolares y otros usos, y multitud de objetos simpáticos que ud. vió o verá en alguna fiesta y que luego, los rescatados, los menos, se abarrotan en depósitos increíbles, que ponen en riesgo de incendio y perdida total al emblemático edificio”.

En su relato, ATE nos invita a hacer un recorrido por el edificio y adentrarnos en una realidad poco conocida y todas luces alrmante.

“De las luces del WineShowBussines bajemos al infierno comarcano, aún apagado…

Trágico, antes que cómico, en estos subsuelos se hacen maravillas con telas apolilladas, con piojos, arañas y cucarachas. Se pelea tela por tela la dignidad cultural que el Estado, y la Secretaría de Cultura, niegan a la luz del día, o mejor dicho, al mercurio del subsuelo.

Como al descuido, usted puede ingresar derechito por el hall del edificio de Turismo y vaya 30 metros hasta el centro del mismo. A la derecha verá un bonito, inútil y patrimonial ascensor, no lo tome, no venden boletos. No hay ningún cartel, pero allí hacia abajo funcionan los depósitos. A la orilla del ascensor, descienda por una escalera no menos patrimonial pero tenga cuidado, carece de antideslizantes y tiene hendiduras y hundimientos cómo si fuera de arena húmeda gastada por la lengua del tiempo.

Eso es, los peldaños están tremendamente gastados con huecos que pueden llevarte de un salto al Hospital Central.

Llega, entonces, al subsuelo. Allí están las oficinas de recepción, no existe cartelería indicativa de dónde se está ni a dónde ir. Ahora, “en temporada”, de casualidad queda espacio para transitar entre mesones y costureras. Desde esta “sede administrativa” se manejan los respectivos depósitos de vestuario, dos de utilería, pasillos varios, cocina, sala de costura, sala de lavado y un inefable patio en el centro de la ciudad con un pino solitario y enorme.

Usted se preguntará si la escalera es la única entrada o salida. Pues no, pero pocos lo saben, y los que allí trabajan temporariamente no recibieron entrenamiento alguno para emergencias.

Existe un pasillo que deriva en otro que sale al Mercado Artesanal de Mendoza, y de allí a la calle San Martín. Eso sí, solo cuando está abierto y cuando el horario del Mercado abre sus puertas. Al final, la luz del escape!

Pasillos de ida y vuelta, o de vuelta y vuelta, con objetos que impedirían o harían riesgosa una evacuación de las, a veces, casi 40 personas trabajando en los sótanos.

A ese pasillo se llega pasando frente a los escasos baños y usted puede volver a la calle o si tiene suerte y lo invitan a conocer el Depósito principal de Vestuario Vendimial.

Para ello debe atravesar un pasillo al que se le pretendía convertir en oficina de los vestuaristas del equipo ganador de la Fiesta de la Vendimia de este año. No lo quisieron, y eso que tiene sala y alcoba. Digamos, tiene anafe sin bocas de ventilación.

Y ya vamos entrando en tema. Es decir, ropa. Cuidado con no caerse encima de los bultos… Tienen fauna, sí, y hay testigos. Vamos a descubrir la sala más grande, larga, repleta y amontonada con los cientos de trajes que año a año conforman la materia prima de la visualidad de bailarines y actores.

El depósito cuenta con entrepisos, las estructuras de caño soportan la ropa y, entre medio, las instalaciones eléctricas. No hay matafuegos a la vista, ni sistemas de detección de humo.

Sus enormes ventanales al norte aligeran el aire en verano pero cuando sube el calor lo tornan irrespirable. En invierno se filtra el frío, la humedad hace de las suyas y las plagas también. Los empleados y vestuaristas debieron comprar sus repelentes e insecticidas y alguna desinfección oportuna (oportunista) acontece en los veranos.

Pero hay pilas de ropa, materiales en cajas y cual ejército chino de seda y lino aguantan las inclemencias del tiempo sin especialistas que los cuiden todo el año porque no se crean y concursan los cargos necesarios; y todo el patrimonio multicolor sufre la falta de climatización del área. En medio de todo, encontramos 3 valientes costureras en sillas de plástico para 8 horas de trabajo diarias.

Es una selva multicolor, y ellas pueden ser la especie en extinción en medio de ese ámbito laboral. Hay grietas en las paredes, y no justamente de esas grietas insignificantes, sobre todo para un verano “estremecido” por temblores en todo el continente…

El patio es muy agradable pero pocas lo disfrutan. Y hasta ahora verán que la gente es amable y con sentido del humor, aman su trabajo. El Estado se aprovecha de eso. Y verán que todo está a la vista, muy pocas cosas se ocultan, hasta la basura está al lado del espacio de trabajo, sin bolsas que la contengan, sin tapas que la aíslen.

Vamos a quedarnos un rato con las chicas, hoy no hace calor, una escultura de yeso y alambre a la vista de un niño con un perrito nos enternece, haremos una pausa en este recorrido antes de entrar al centro de trabajo, donde telas, hilos, máquinas y costuras se funden literalmente, por el calor, y por el amor que le ponen a cada ropa que cubrirá las vergüenzas de quienes serán aplaudidos durante tres noches seguidas (paren con esa idea de la 4 noche, eh?)

Las vergüenzas vistas permanecen en los ojos que nada ven".