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Notas
La candidatura de Sanz avanza y les resta apoyos a sus rivales
Dentro del partido, el secretario general de la UCR, Jesús Rodríguez, se convirtió en uno de los impulsores de su candidatura. Y Enrique "Coti" Nosiglia, base del sustento territorial de Cobos en varios distritos, empezó a girar su estructura hacia Sanz.
Ya casi nadie tiene dudas. Ernesto Sanz será el tercer precandidato presidencial de la UCR para 2011.
Pero el que menos dudas tiene es él mismo, que no se imaginaba una mejor recepción del globo de ensayo que tiró hace 15 días, cuando se definió a sí mismo como un candidato "expectante". "Estoy muy contento con todo lo que pasó", les confesó esta semana el presidente de la UCR a varios dirigentes.
Se refería a las repercusiones de su coqueteo presidencial, y a la andanada de llamadas que recibió desde entonces. Empresarios, dirigentes sindicales, pero sobre todo radicales de varias latitudes le hicieron saber que si se lanzaba estarían con él.
El movimiento cruzó transversalmente a la UCR e hizo temblar apoyos que parecían seguros tanto para el vicepresidente Julio Cobos como para el diputado Ricardo Alfonsín, sus dos competidores internos.
Uno de los primeros fue el del senador Mario Cimadevilla (Chubut), cercano al vicepresidente, que ya le había retaceado al cobismo su voto para quedarse con la conducción del bloque. Por el lado de los alfonsinistas, los también senadores Juan Carlos Marino (La Pampa), Luis Naidenoff (Formosa) y Alfredo Martínez (Santa Cruz) apenas disimulan su simpatía por Sanz, pero todos respetarán su compromiso con Alfonsín por el momento.
En cambio, en Diputados el cimbronazo afectó más a Cobos. El vicepresidente conservaba 4 o 5 diputados fieles y una docena de aliados estratégicos (todos al mando de Oscar Aguad) que hoy son de los más entusiasmados con Sanz.
Dentro del partido, el secretario general de la UCR, Jesús Rodríguez, se convirtió en uno de los impulsores de su candidatura. Y Enrique "Coti" Nosiglia, base del sustento territorial de Cobos en varios distritos, empezó a girar su estructura hacia Sanz.
Pero tal vez la mayor sorpresa fue la provincia de Buenos Aires. Por un lado, Leopoldo Moreau, Federico Storani y varios intendentes clave del cobismo avisaron que esperarán a marzo para tomar una decisión entre Cobos y Sanz. Por otro, muchos intendentes que responden a Alfonsín ya llamaron al presidente de la UCR (algunos incluso se reunieron con él) para decirle lo mismo.
Sanz anota, pero repite su idea original: "Cuando la pileta esté llena me tiro, pero eso todavía no pasó".
Las expectativas que genera en el partido no anularon sus principales problemas. Su intención de voto en algunas encuestas no llega al 1%, su nivel de conocimiento es muy bajo y no tiene llegada a las clases bajas, cuestiones en las que Alfonsín y Cobos le llevan ventaja.
Sin embargo, Sanz parece convencido de que la única manera de revertir eso es agitando la idea de una candidatura, y va a probar.
Por el lado de sus socios del GEN y el socialismo, no le dicen que no. "Es un aporte de calidad al debate de las candidaturas, pero tiene que cuidarse de que su prestigio no sea mal utilizado por otros intereses", dijo a La Nacion Margarita Stolbizer, titular del GEN, recelosa de la vieja guardia radical que lo apoya.
"Es un buen dirigente pero si deja que algunos que sólo arrastran derrotas le hagan saltar etapas, terminará estrellándose", aprovechó para criticarlo por el mismo tema el intendente cobista de Junín, Mario Meoni.
En otro aspecto la postulación de Sanz tuvo un efecto muy parejo entre cobistas y alfonsinistas: aunque sólo lo admiten en privado, ahora los dos grupos lo odian por igual. Pero él ya lo esperaba, y repite que ambos lo cuestionaban antes de todo esto.
El nuevo escenario, mientras tanto, dejó en pausa el apuro partidario para elegir candidato. De acá a marzo Sanz buscará crecer en las encuestas, Cobos hará un último intento (ya avisó) por revitalizar su postulación y Alfonsín no va a aparecer forzando una interna. Las definiciones las traerá el verano.
En cambio, en Diputados el cimbronazo afectó más a Cobos. El vicepresidente conservaba 4 o 5 diputados fieles y una docena de aliados estratégicos (todos al mando de Oscar Aguad) que hoy son de los más entusiasmados con Sanz.
Dentro del partido, el secretario general de la UCR, Jesús Rodríguez, se convirtió en uno de los impulsores de su candidatura. Y Enrique "Coti" Nosiglia, base del sustento territorial de Cobos en varios distritos, empezó a girar su estructura hacia Sanz.
Pero tal vez la mayor sorpresa fue la provincia de Buenos Aires. Por un lado, Leopoldo Moreau, Federico Storani y varios intendentes clave del cobismo avisaron que esperarán a marzo para tomar una decisión entre Cobos y Sanz. Por otro, muchos intendentes que responden a Alfonsín ya llamaron al presidente de la UCR (algunos incluso se reunieron con él) para decirle lo mismo.
Sanz anota, pero repite su idea original: "Cuando la pileta esté llena me tiro, pero eso todavía no pasó".
Las expectativas que genera en el partido no anularon sus principales problemas. Su intención de voto en algunas encuestas no llega al 1%, su nivel de conocimiento es muy bajo y no tiene llegada a las clases bajas, cuestiones en las que Alfonsín y Cobos le llevan ventaja.
Sin embargo, Sanz parece convencido de que la única manera de revertir eso es agitando la idea de una candidatura, y va a probar.
Por el lado de sus socios del GEN y el socialismo, no le dicen que no. "Es un aporte de calidad al debate de las candidaturas, pero tiene que cuidarse de que su prestigio no sea mal utilizado por otros intereses", dijo a La Nacion Margarita Stolbizer, titular del GEN, recelosa de la vieja guardia radical que lo apoya.
"Es un buen dirigente pero si deja que algunos que sólo arrastran derrotas le hagan saltar etapas, terminará estrellándose", aprovechó para criticarlo por el mismo tema el intendente cobista de Junín, Mario Meoni.
En otro aspecto la postulación de Sanz tuvo un efecto muy parejo entre cobistas y alfonsinistas: aunque sólo lo admiten en privado, ahora los dos grupos lo odian por igual. Pero él ya lo esperaba, y repite que ambos lo cuestionaban antes de todo esto.
El nuevo escenario, mientras tanto, dejó en pausa el apuro partidario para elegir candidato. De acá a marzo Sanz buscará crecer en las encuestas, Cobos hará un último intento (ya avisó) por revitalizar su postulación y Alfonsín no va a aparecer forzando una interna. Las definiciones las traerá el verano.