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Notas

Nos pasó Sujatovich por al lado, y no nos dimos cuenta

El artista, de proyección internacional, estuvo el pasado fin de semana en San Rafael, pero fueron pocos los que lo gozaron. El sábado tocó en el cierre de la Fiesta Provincial del Turismo y el Vino, aunque el público allí no fue precisamente lo sobresaliente. El domingo se presentó en Casa Burgos, donde la asistencia de público fue casi nula. En definitiva, los sanrafaelinos se lo perdieron.
Foto: Agustín Mauricio/Mediamza.com
Foto: Agustín Mauricio/Mediamza.com
Es pianista, tecladista de rock y jazz, arreglador, compositor y productor. Fue miembro de la banda Spinetta Jade. Participó del prestigioso ciclo Solo Piano junto a otros pianistas como Pablo Ziegler, Carlos Franzetti, Lito Vitale y Manolo Juarez. Ha compuesto la música de 16 largometrajes, entre ellos las destacadas películas Pizza, Birra y Faso, de Adrián Caetano y La Antena de Esteban Sapir. Estuvo nominado a  los Latin Grammy como Mejor Álbum de Tango. Escribió la música del ballet Tango Brujo para Julio Bocca y el Ballet Argentino…

La lista de honores y su participación en prestigiosos proyectos artísticos es larga, y deberíamos dedicar una nota para ello. Pero paremos acá. Y digamos de una buena vez de quien se trata: hablamos de Leo Sujatovich, un artista de talla que el último fin de semana estuvo en San Rafael, por donde paso inadvertido y hasta ignorado, y apenas un puñado de espectadores tuvieron el privilegio de escucharlo.

Y eso que fueron dos las oportunidades para ver y escuchar a este maestro de las teclas: en el Cierre de la Fiesta Provincial del Turismo y el Vino –que tuvo lugar en el Polideportivo Nº1 el pasado sábado, donde el marco de público no fue precisamente lo sobresaliente- y en el concierto que brindó en Casa Burgos el último domingo, donde literalmente asistieron –y da pena decirlo-, dos personas. Los anuncios por televisión y prensa gráfica estuvieron, pero no alcanzaron. Los sanrafaelinos dejaron pasar una oportunidad única para disfrutar de la maestría de un artista significativo y virtuoso.

“Apostamos como siempre, como ya hace 58 años, y no era la respuesta que se esperaba. El concierto se hizo. Fue más corto de lo que era originalmente, pero el artista dijo que por más que sólo hubiese dos personas se hacía igual. Estuvo muy bien, fue de una calidad humana increíble”, expresó Leopoldo Brugos, del Centro Cultural Casa Burgos.

Sujatovich, tras el concierto, dejó su firma en el piano de cola en el que desplegó sus destrezas. Su sello quedó al lado del de prestigiosos pianistas que utilizaron ese mismo instrumento en otras oportunidades, como Bruno Gelber, el pianista cubano Roberto Urbay y el mendocino Julio Mazziotti. Un detalle para la memoria de la casa que se reserva sólo para los más prestigiosos músicos.

¿Conclusión? Pulgar para abajo para el público de San Rafael, que dejó pasar, como si nada, a un artista de proyección internacional.