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Notas

Los relojeros o el secreto del paso del tiempo

Hoy, en el Día del Relojero, una crónica de relojes y tiempos. Y nuestro saludo a los que trabajan con manecillas, cuerdas y cuadrantes. Donde reside, quizás, el transcurso del tiempo

El reloj es un invento necesario para medir el tiempo. Dicen las crónicas que el primer cuadrante solar, fue inventado en el Siglo VI antes de Cristo por el griego Anaximandros de Mileto, aunque también sugieren que en realidad, fueron los chinos y los egipcios quienes ya se habian tomado "su tiempo" para hacerlo.

Lo que sí es seguro que lo que nosotros conocemos como "reloj de arena" , la clepsidra, recibió su nombre de sus creadores, los egipcios, en los tiempos de Ptolomeo (dicen que inventaron la clepsidra para "medirle el tiempo a sus interminables discursos")

Se cree que los grandes relojes de pesas y ruedas fueron inventados en Occidente por el monje benedictino Gerberto (Papa, con el nombre de Silvestre II, hacia finales del siglo X) aunque ya con alguna anterioridad se conocían en el Imperio bizantino.

Según otras fuentes, el primer reloj de que habla la historia construido sobre principios de mecánica es el de Richard Wasigford, abad de San Albano, en Inglaterra, que vivió hacia el 1326, pues al parecer la invención de Gerberto, después Silvestre II, no era más que un reloj de sol.

El segundo es el que Santiago Dondis mandó construir en Padua hacia el 1344 y en el cual según refieren se veía el curso del sol y de los planetas. El tercero fue el que había en el Louvre de París, mandado traer de Alemania por el rey Carlos V de Francia.El antepasado directo de estos instrumentos podría ser el complejo mecanismo de Anticitera, datado entre el 150 y el 100 a. C.


 

En España, el primer reloj de torre fue el de la catedral de Barcelona llamado «seny de les hores», de 1393. El de Sevilla data de 1396.

Otros estudios datan en una localidad Segovia, Cuéllar, la primera instalación de reloj mecánico de torre que se instaló en España, en la iglesia de San Miguel, también datado a finales del siglo XIV.

El primero que imaginó construir relojes de bolsillo fue Pedro Bell de Núremberg; su figura les valió el nombre de «huevos de Núremberg». En 1647, Christiaan Huygens aplicó a los relojes de torre o de pared el péndulo, cuyo descubrimiento se debe a Galileo. Huygens dividió la hora en 60 minutos y éstos en 60 segundos. El mismo físico aplicó en 1665 el muelle de espiral a los relojes de bolsillo.


En 1647, el ginebrino Gruet, residente en Londres, aplicó al reloj la cadenilla de acero que sirve para transmitir el movimiento del tambor al cono, sustituyendo a las cuerdas de vihuela empleadas hasta entonces. Dos años después se inventaron los relojes de repetición.

Los relojes, también han sido a lo largo de la historia, objetos con finalidad distinta de su función esencial; algunos, son joyas, otros, adornos, y otros, (muchos, en realidad) verdaderas obras de artesanía.

Curiosidades del mundo del tiempo

Allá por 1542 le regalaron a Della Rovere un reloj de campana encastrado en el puño de un bastón

Enrique VIII de Inglaterra usaba un reloj muy pequeño, al que se le daba cuerda cada 8 dias

En 1755 Beaumarchais inventó para la Marquesa de Pompadour un reloj de bolsillo al que con la uña, se hacia girar un anillo montado sobre el cuadrante

Un poquito más cercano a nuestro tiempo, esto de medir el tiempo lo inspiró a Jean Cartier, allá por 1933, a crear un reloj impermeable (aunque el "invento de los impermeables" ya lo habia logrado Rolex, en 1926) La diferencia es simple: el relojito de Cartier estaba destinado al Rajá de Marruecos, con 18 kilates, corona de zafiro y sumergible hasta los 100 metros


 

Para los astronautas, fue Omega quien diseñó el "moon wacht" y tiene algunos detalles "extras": mide el ritmo cardíaco y calcula la velocidad de un vehículo, entre algunas virtudes

Y si hablamos de relojes, no podemos omitir hablar de quienes son los responsables de su funcionamiento: los relojeros

Que es ser relojero?


Se denomina relojero al técnico profesional que se ocupa de la fabricación y reparación de relojes.

Antiguamente, también se podía considerar relojeros a los profesionales que los vendían, pero en la actualidad y debido a la gran cantidad de modalidades y modelos de relojes que existen éstos se venden en muchos establecimientos comerciales sin que sea necesario un conocimiento muy específico de los relojes por parte de los vendedores de los mismos.

Un poco de historia y oficio

Al principio de existir esta profesión, el futuro relojero adquiría sus primeros conocimientos como aprendiz en el taller de un relojero reconocido, o bien acudía a una escuela de artes y oficios. El relojero graduado se mostraba muy celoso de sus conocimientos, trabajaba solo y consideraba cualquier visita a su taller una intromisión.
 


El oficio de relojero data del siglo XV cuando se empezaron a construir las primeras máquinas para medir el tiempo. Los relojes fueron de vital importancia para el desarrollo de la navegación marítima por los océanos. Quienes ejercían esta profesión cuidaban que los relojes mecánicos cumplieran su cometido: dar constancia del paso del tiempo.

Era una difícil tarea, pues los relojes mecánicos más sencillos tienen aproximadamente 60 piezas, mientras que los de gran complicación, es decir, los que además de la hora y el calendario en una misma carátula nos informan acerca de las fases de la luna, el calendario perpetuo, la repetición de minutos, la reserva de marcha, etcétera, podían llegar a tener hasta 1.250 piezas. Toda una vida de estudio y dedicación no es suficiente para conocer los secretos de tan noble oficio.

Hoy en día el relojero debe tener conocimientos de micromecánica de precisión y de electrónica, ya que la inmensa mayoría de los relojes que se fabrican son de cuarzo.

Y hoy, además de todo lo manifestado, es "su día".  Para ellos, el paso del tiempo es un trabajo, concienzudo, paciente, de pequeñísimos detalles y elementos.

Quizás, en realidad, los relojeros tengan la verdad sobre la existencia del tiempo