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Notas

La cotidianidad de Emiliano Dalmau

Cuando alguien me pregunta qué es el arte, vienen a mi memoria las innumerables definiciones que he leído a lo largo de mi vida. Todas son muy complejas y, generalmente, aisladas no funcionan, forman parte de un conjunto de ideas que describen a una época. Sin embargo todas tienen un destino, su relatividad o su finitud.
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Salvando las distancias que me separan de las grandes personalidades que han elaborado aquellas definiciones, quisiera mencionar sólo el principio y diría que, el arte es una manera de mirar el mundo. Una perspectiva de observación con el acento puesto en el carácter estético de las cosas. Los lectores de esta sección ya saben que estético no quiere decir bello, porque la belleza no es la única categoría que define al arte, pero ese es otro asunto para desarrollar.

Estas palabras están ilustradas por un conjunto de pinturas del joven artista mendocino Emiliano Dalmau. Todas ellas son instantes detenidos mediante la fotografía digital para luego ser traducidos a un lenguaje pictórico que proyecta en la tela, la mirada y la técnica exclusiva del artista. Un instante que puede ser cualquiera, insignificante, se eterniza en una pintura mediante la poetización de algo cotidiano, efímero, pasajero, irrelevante.


En el caso de los fumadores, imagino la escena. Un hombre, una mujer prenden un cigarrillo, algo que hacen habitualmente, pero lo extraordinario es que un artista los está observando y decide detener esa situación, porque algo especial ha percibido. Tal vez es sólo la intención de plasmar un divague mental mientras observa su alrededor, ese momento en que nuestros pensamientos viajan libres mientras miramos cualquier cosa. Lo que estos protagonistas anónimos no saben es que terminarán en una pintura abriendo una reflexión estética cuyo final es imprevisible.


Viaje en tren, guarda una búsqueda más pretenciosa, porque el artista ha intentado registrar el movimiento, por medio del retrato también espontáneo de algún desconocido. Se traduce aquí la sensación de tránsito y velocidad. Aquí la escena sería: Emiliano observa y se abstrae de todo lo que lo rodea en ese momento, comienza a ver en cámara lenta la persistencia en la retina de imágenes anteriores que comienzan a superponerse, producto de la velocidad. Decide pintar la sensación y apelar a que el espectador la recree.


Luego el paisaje. Quién no se ha quedado perplejo frente a un paisaje. Su particularidad es que el autor es artista y todos sus pensamientos y sensaciones convergen indefectiblemente en una obra de arte.

Creo que la propuesta es abstraerse un poco y mirar al mundo desde otra perspectiva. Estos cuadros son como instrucciones para saber qué podemos mirar.