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Notas

Y cantaremos tonadas

"Bailaremos unas cuecas y cantaremos tonadas, con algunos cogollitos y a dúo si me acompaña..." Y aunque le parezca extraño, algunos versos sueltos de Cochero e´plaza, para recordar a Don Hilario Cuadros en el Día de la Tonada

“El cantar del río, el del arroyuelo,
 el de los zorzales, el de las calandrias y el de los jilgueros.
Flores de heliotropo, claveles del cerro,
cogollo de menta,
todo eso le traigo, Señora
en el pecho...”

Recuerda esos versos? Sí, así es.

Es apenas un fragmento de "La voz de los cerros", una de las más de 300 composiciones de don Hilario Cuadros, el mayor y más representativo compositor mendocino.

Un poco, o un mucho, nuestro embajador en el acervo cultural nacional.

Hoy, en su memoria, se recuerda el "Día de la Tonada". Esa, de la que algunos conocemos toda la letra. O apenas el estribillo. La que silbamos bajito, para atraer a los duendes musiqueros del Cuyo de Don Hilario.

Esa tonada, quizás la que Don Hilario aprendió a cantar en el regazo de su mamá, doña Carlota Romero, que en sus años jóvenes integraba un dúo con su hermana Magdalena. Las dos, chilenas de origen, pero afincadas en el Guaymallén al que le cantan las cuecas y gatos bien mendocinos.

Don Hilario nació cuando apenas el siglo pasado se iniciaba, en lo que hoy se conoce como calle Pedro Molina, en Guaymallén. Su padre, don Anselmo, era propietario de un almacén de "ramos generales", donde las velas, cueros y jabones se vendían como pan caliente, y donde el pequeño Hilario aprendió a cantar, junto a sus progenitores.

Le decían "el chileno", apelando a la nacionalidad de sus padres, pero pronto comenzaron a conocerlo como al " caballero de la tradición", cuando, con su hermano Juan Guillermo formó su primer dúo


 

Vinieron años nuevos, y un sanjuanino, Domingo Morales, se sumó a la música de cuerdas y poemas de don Hilario. Y fue en tierras sanjuaninas donde lo identificaron, al dúo Cuadros-Morales como "LosTrovadores de Cuyo", la base sobre la que, junto a Alberto Quini y Roberto Puccio, ganaron los sitiales de honor en Radio Nacional, en la, para algunos, inasequible Buenos Aires.


La pasión por la música lo llevó a Don Hilario a sumar formas nuevas para el estilo tradicional. Un poco aventurero, un poco soñador, un mucho bohemio, pero esencialmente músico, incorporó los acordes del arpa a sus interpretaciones. Y ese instrumento, tan guaraní y tan extraño para el áspero y sencillo pentagrama cuyano, fue posible gracias a la amistad profunda y sincera con con Félix Pérez Cardozo, que también le posibilitó que el violín tomara cuerpo sus presentaciones. Y confluyendo en arpa, violín y poesia, también fortalecieron la sapiencia humilde de don Hilario los poetas musicales de esos años: Manuel Acosta Villafañe,Carlos  Montbrún Ocampo, Félix Dardo Palorma, Buenaventura Luna y Rafael Arancibia Laborde.

Ah... los amigos de don Hilario. Compañeros de muchas lunas musiqueras, le permitieron las alas para volar por los estilos sonoros de los pueblos latinoamericanos. Y entonces, algún pasillo colombiano, mambucos y cieguitos le dieron la bienvenida al cuyano guaymallino. Para quien la Patria, la tradición, los grandes hombres de la Gesta Libertadora fueron motivo de poesias y sonidos.


¿Quien no ha entonado alguna vez "Los sesenta granaderos"? ¿Quien, en alguna noche tonadera, no se ha dejado llevar por la emoción de la "Cueca a San Martín"?

De esa casi religiosidad por el Héroe de los Andes a interpretar la religiosidad y la fe popular en la canción vendimiadora por excelencia: "Virgen de la Carrodilla", o en los sublimes versos, dedicados a la Patrona del Ejército Libertador: " Mi Patrona y Generala"

Lo representan a don Hilario ese valsecito que evoca a "La Flor de Guaymallén", en la cueca que aprendimos en tiempos de infancia, con un viejo cancionero entre las manos, tratando de saber que significaban algunos términos usados para "Cochero e´plaza", algún gato, como "El Tupungatito", y las tonadas...

 

Ah, las tonadas! Las que hoy lo evocan, a cincuenta y cuatro años de su partida, ocurrida un 8 de diciembre de 1956, en su casa de Villa delk  Parque, en Buenos Aires.

Desde donde, permanentemente, viajaba hacia su Guaymallén natal, a beber en las fuentes de la tierra mendocina la esencia de su música. Y a buscar "lazos de amores, de enamorados, que se engalana con los claveles hasta embriagar... que lejos de mi tierra quiero a su sierra con sus claveles, hasta llorar"

En la memoria del poeta de las tierras del Cacique Guaymallén, nacido un 23 de diciembre de 1902, don Hilario Cuadros, es hoy, razón suficiente, el Día de la Tonada