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Notas

Un coro “Magnificat”

La semana pasada artistas del teatro Colón se lucieron en la champañera Bianchi acompañados de un coro sanrafaelino que se llevó innumerables aplausos y elogios. Se trata del Magnificat, un coro que reúne personas de distintas edades, y las homogeniza fundamentalmente para crear un gran grupo de amigos que comparten el amor a la música, a Dios y al coro mismo.

El Coro Magnificat nació hace 5 años, cuando un sacerdote con mucho amor a la música, el Padre Luis Facello decidió iniciar con la actividad coral. A Raíz de su vocación, de su excelencia como músico y al ver sus condiciones, el Obispo Mons. Eduardo María Taussig lo envió hace un año y medio a Roma, a estudiar en el Pontificio Instituto de Música Sacra, donde se está especializando. El coro tiene establemente unos 35 integrantes, aunque ese número ha llegado a crecer hasta 60 en algunas oportunidades. 

 

Dado que el Padre Facello está en Roma, en su reemplazo hay un sacerdote del Instituto del Verbo Encarnado, el Padre Edgardo Catena (foto), quien también estudió en la academia donde ahora está Facello, y se licenció en Música Sacra. “Este es un coro que suena bien y hay entusiasmo y se pueden hacer muchas cosas y hay proyectos interesantes. Es un grupo muy unido y se disfruta mucho la compañía y la amistad”, manifestó.

El Dr. Hugo Gervasi –además de ser el asesor legal del Concejo Deliberante de San Rafael- es el “presidente laico” del coro y su papel surge dado que el Padre Facello se fue y quedó la “consigna” de que su ausencia no implicara la desaparición del grupo. “El coro no sólo tiene el gusto y el pacer de venir a cantar, sino que tiene dentro de la diócesis una función muy importante que es participar de los actos litúrgicos. Su principal objetivo, o su repertorio más importante, está referido a la música sacra”, explica.

Facello dejó encargado en algunos coreutas la tarea de sostener, mantener y seguir impulsando lo que él estaba haciendo. Gervasi entró en el Magnificat hace 4 años y asegura que desde entonces el coro se convirtió en su vida en “una cuestión casi vital”. “En mi caso me cambió la vida porque la actividad coral te permite un desenchufe de la actividad diaria y cotidiana que considero fundamental. Es un gran cable a tierra, es una forma de alimentar el espíritu que se alimenta no sólo con el canto y la alabanza a Dios, sino además es estar integrado en un grupo, en una comunidad donde hay gente de todas las edades íntimamente relacionada en un amor común que es el amor a la música, a Dios y al coro”, asegura.

René Franchtti y Hugo Gervasi.
Su papel como presidente se da porque el director actual no puede cumplir todas las actividades “sociales”, es decir, ir a reuniones o concretar actuaciones entre otras funciones, alguien debía hacerlo así que de eso se hizo cargo Gervasi. Por ejemplo, el concierto de la semana pasada en la champañera Biachi necesitó organización, ensayos, horarios y para ello fue necesario el rol de este coreuta que representa formalmente al grupo. “Hay gente en el coro que es maravillosa, contar con gente como René Franchetti, hace que uno se sienta muy respaldado en las decisiones que uno toma o en los compromisos que asume. Somos un gran grupo de amigos”, dice.

René Franchetti a sus 71 años es secretario y tesorero del coro. Hace la parte “logística”, arma las partituras, los movimientos, se encarga del sonido y toca el teclado. “Soy el abuelo del coro”, dice.

Tiene una formación musical que logró de chico en una escuela donde estudió dos años que le sirvieron para que “germinara en él” el espirito musical. “Me ayuda mucho la intuición”, confiesa. La iglesia necesitó de él en varias oportunidades a falta de tecladistas, lo que hizo que tuviera que capacitarse. “He tenido la vocación al canto, por la ‘ley de la herencia’, tenía 5 años y vivía en un pueblo al sur de Córdoba, donde ya cantaba. Lo hacía muchas veces en los actos escolares en calidad de solista. “Es un don que uno tiene y uno se debe al don. Somos depositarios de un don y hay que ser conciente de lo que uno tiene para cultivarlo y hacerle con él, un bien a la comunidad. Nadie tiene un bien para sí mismo, los dones los da Dios para el bien de la humanidad”. Cantó en el coro de cámara que fundó Martha Ueltschi, “íbamos a cantar a su casa, ella ponía su piano y cantábamos dos veces por semana allí. Conocí a una mujer que cantaba con nosotros y ahora es mi esposa”, recuerda Franchetti.

El rol social de estos cantantes siempre se ha dado en actuaciones en San Rafael, y por eso una deuda pendiente que tiene el coro Magnificat es actuar en otro lugar. “Nuestro problema es económico, no tenemos subvención de ningún tipo. Nosotros tenemos que poner dinero todos los meses para poder sustentarnos porque pagamos luz, calefacción, partituras, por ejemplo para poder cantar en Navidad he gastado en partituras unos 120 pesos una de las actuaciones. Además los traslados y otros pequeños gastos”, explicó Franchetti.

Para esta Navidad está previsto que el Magnificat haga dos actuaciones. La primera será el 22 a las 21 hs. en la plaza San Martín donde se hará la “cantata navideña” en la que participarán todos los coros de San Rafael cantando villancicos. El 23 también en la plaza a las 21 hs. se hará un pesebre viviente relatado y con una serie de escenas acompañadas por la música del coro Magnificat. Por supuesto que actuarán también en la misa del 24 a las 20 hs. y en la del 25 a las 21 hs.

Cantan, además de música sacra, canciones populares y de género variado, y como pudo apreciarse muy bien en la champañera, es de destacar la excelencia con la que esas voces interpretan óperas, de hecho fue la quinta vez que participaron en una actuación de esa naturaleza con músicos y cantantes líricos del teatro Colón.

“Esta es una muy buena oportunidad para agradecer a Monseñor Taussig porque siempre ha sido una persona que no solamente ha impulsado la actividad coral, sino que ha tenido generosidad, bondad y paciencia con el coro. También hay que agradecerle al Padre Pancho que no solamente nos facilita las instalaciones de la catedral sino que además nos ha permitido muchas veces realizar cenas o eventos dentro del salón cuando hemos recibido algún otro coro en encuentros corales”, destaca Gervasi.

Integran el coro Magnificat:

Tenores
René Franchetti. 
Hugo Gervasi. 
José Gutiérrez. 
Mariano Román. 
Mariano Rubio. 
William Paz. 
Gustavo Izquierdo. 
Ernesto Bailo. 
Alejandro Pthod.

Sopranos
Agustina Juri. 
Clara Alonso. 
Miling Domingo.
Antonella Bassotti 
Natalia Greco. 
Ana Paolucci.
Agostina Romero.
Adelina Serrano. 
Stella Iturrieta.
Isabel Díaz.
Mariela Pithod.
Clara Gargiulo. 
Teresa Gargiulo.
Laura Hidalgo.

Contraltos
Verónica Ale. 
Nadua Ayub.
Guadalupe Costantini. 
Jaquelina Llanos
Sofía Medaura. 
Lucía Roca. 
Laura Blas. 
Carolina Magariños. 
Carla Benitez.  

Bajos
Iván Chicahuala. 
Mauro Rubio. 
Paolo Signorelli. 
Leonardo Franco.
Juan Pablo Buzarquis.
Federico Greco. 
Rafael Astorga.

Si usted siente que tiene aptitudes para cantar, las puertas del Magnificat están abiertas. Ensayan lunes y miércoles a las 21 hs en el salón contiguo a la Catedral San Rafael Arcángel. El Padre Catena le toma el registro y si tiene aptitudes se suma inmediatamente.

La edad tampoco es un impedimento ya que en el grupo hay voces de personas adolescentes y de otros un poco más grades, como el mismo René Franchetti. Incluso, se está armando el coro de niños, ya que los propios hijos de los coristas del Magnificat se han acercado al mundo del canto, y participarán incluso, la semana que viene en la velada navideña.