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Notas

Lo que el viento nos dejó

Esta semana el viento dejó en claro el estado del arbolado en la ciudad de San Rafael. Un álamo cayó sobre un auto, luego la caída de otro árbol lesionó a dos motociclistas y un tercero también dañó a otro vehículo. ¿Por qué suceden estos accidentes? ¿Son evitables o la naturaleza es la culpable?
Foto: Agustin Mauricio/Mediazma.com
Foto: Agustin Mauricio/Mediazma.com

En los últimos tiempos, en Mendoza nos hemos acostumbrado a jugar al límite siempre. Hace dos días la provincia, en plena época de tormentas, no contaba con los cartuchos para combatir las tormentas de granizo, hace un año sufrimos una tormenta de inusitada violencia y todavía no fuimos capaces de arreglar un puente que sirve como puerta de entrada a los turistas que nos visitan.

Hace por lo menos 20 años, según reconocieron funcionarios municipales,  que no hay un plan sistemático para podar los árboles en la ciudad y ni siquiera desde Recursos Naturales se toma la decisión de talar los árboles viejos y decrépitos por el tiempo. Esta semana luego de varias ráfagas de viento cayeron dos árboles que podrían haber causado la muerte de cualquier ciudadano.

Defensa Civil junto a los empleados de la Municipalidad estuvieron durante dos días corriendo de un lado para el otro por la gran cantidad de ramas que cayeron sobre las calles. Una de ellas, rompió el parabrisas de un utilitario.La pregunta es ¿quién se hace responsable por estos daños?, ¿Debe el ciudadano común pagarlos o el Estado se debe hacer cargo?.

Desde la Dirección de Espacios Verdes de la Municipalidad fueron muy concretos " hace cinco meses empezamos un operativo para podar los árboles pero es muy poco tiempo para completar el resto de la ciudad" y agregaron "en los lugares donde se podó no hubo problemas".

Pero no solo la poda es suficiente para evitar que se caigan los árboles, la falta de riego por las acequias de algunas zonas también hizo que se secaran muchos de ellos y ni hablar de aquellos que no fueron talados en su momento por Recursos Naturales que depende del gobierno provincial.

En el tema del riego los ciudadanos deben aceptar que muchas veces el agua no llega porque las acequias están llenas de basura y esto se puede comprobar en cada tormenta cuando los desagües no dan abasto y se inundan las calles porque el agua no puede fluír por las acequias, que hace ya mucho tiempo, dejaron de ser cauces de riego para transformarse en depósitos de basura, por la desidia popular.

Ahora bien la responsabilidad de la poda corresponde al Municipio y durante mucho tiempo inclusive con esta Administración nadie tomó medidas. Recién hace 5 meses el Intendente junto a sus colaboradores tomó la decisión de implementar un operativo para desramar los árboles.

Tampoco la provincia a tomado cartas en el asunto, hay muchos álamos como el quecayó sobre el Fiat Duna, que están viejos y secos  y nadie toma la decisión de talarlos salvo el viento.

Estuvimos cerca de una tragedia, la pérdida de un solo ser humano que se puede evitar, es sencillamente una tragedia. La naturaleza también condiciona con la fuerza de sus meteoros, pero esto no es excusa porque la cantidad de ramas que se vieron por las calles podrían haber sido cortadas si hubiese habido un plan.

Evidentemente la ciudad no está preparada para fenómenos climáticos que la puedan castigar y esto se debe a que los argentinos siempre jugamos al límite. ¿ Habrá llegado la hora de actuar entonces o habrá que esperar una muerte para despertar?