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Notas

Dia de la Tradición, una fecha para volver a las raíces

La palabra Tradición deriva del Latín "tradere" y quiere decir donación o legado. Es lo que identifica a un pueblo y lo diferencia de los demás, es algo propio y profundo, siendo un conjunto de costumbres que se transmiten de padres a hijos.

La palabra Tradición deriva del Latín tradere y quiere decir donación o legado. Es lo que identifica a un pueblo y lo diferencia de los demás, es algo propio y profundo, siendo un conjunto de costumbres que se transmiten de padres a hijos. Cada generación recibe el legado de las que la anteceden y colabora aportando lo suyo para las futuras. Así es que la tradición de una nación constituye su cultura popular y se forja de las costumbres de cada región.-


 

El Día de la Tradición se celebra el 10 de noviembre, día que nació el escritor José Hernández, defensor del arquetípico gaucho y autor del inmortal “Martín Fierro”, obra cumbre de la literatura gauchesca; fecha establecida por ley promulgada el 18 de agosto de 1939.-

 

Su origen se remonta el 28 de Marzo de 1928 cuando se funda la Agrupación llamada BASES, en homenaje al Dr. Juan Bautista Alberdi, “con la intención de contribución al enriquecimiento del intelecto para sobreponerse al materialismo de la época”.


Es ésta, quien el 6 de Junio de 1938 presidida por el Sr. Aurelio Amoedo, quien presenta ante el Honorable Senado de la Nación la nota correspondiente pidiendo que se declare el 10 de Noviembre como “Día de la Tradición”, tomando este día por el natalicio de José Hernández. La aprobación ante la Cámara de Senadores y Diputados fue unánime, declarada bajo la ley Nº 4756 / 39. La referida ley se originó en el Honorable Senado y fueron sus autores D. Edgardo J. Míguenz y D. Atilio Roncoroni.

Por esta razón es que en el año 1975 se promulga la ley Nº 21154, quien pone en vigencia a nivel Nacional, nuestro "Día de la Tradición"; declarándose también por razones obvias, a la Ciudad de San Martín, provincia de Buenos Aires, como “Ciudad de la tradición”, considerándola como la cuna de la tradición.


Un festejo para lucirse

El "día de la tradición" es ideal para ponerse las mejores ropas. Los hombres sacan a relucir las prendas típicas del gaucho criollo, y las mujeres se atavían como las antiguas paisanas. En las ropas gauchas es posible reconocer influencias de diversas culturas. En cada prenda podemos reconocer aportes de grupos indígenas, de regiones de España o de lugares de Oriente. Es esa mezcla histórica y cultural la que se encuentra en el traje típico del gaucho. La vestimenta también varía según la región: no se lleva el mismo sombrero en Salta que en Corrientes o La Pampa. Tampoco se usa del mismo modo el pañuelo, ni se trenza el cuero para hacer una rienda para el caballo.


En el libro "Facundo", de 1845, Sarmiento describió el atuendo del gaucho de este modo: "El pantalón ancho y suelto, el chaleco colorado, la chaqueta corta, el poncho como trajes nacionales eminentemente americanos".

Décadas más tarde, en 1913, Leopoldo Lugones ofreció una visión diferente: "...el tirador [es el] que todavía portan los campesinos húngaros, rumanos y albaneses. Los primitivos pastores griegos usaban botas análogas a las de gaucho. El poncho es heredado de los buheros de Valencia. Los tamangos, especie de rústico calzado sin suela, de corte enteriz como los calceis romanos. En fin, el gaucho habíase creado a sí mismo un traje en el cual figuraran elementos de todas las razas que contribuyeron a su formación. Ninguno de estos elementos es americano".

El Martín Fierro, nuestra "biblia gaucha"

El "Martín Fierro" de José Hernández ha sido fuente de extracción de refranes, especialmente los "Consejos de Martín Fierro a sus hijos", con la intención de que ellos eviten los males por los que ha pasado su padre, un gaucho que por las circunstancias adversas que debió enfrentar, se convirtió en desertor, perseguido y matrero.


 

Un padre que da consejos
Más que padre es un amigo,
Ansí como tal les digo
Que vivan con precaución-
Naides sabe en qué rincón
Se oculta el que es su enemigo.

 

 Yo nunca tuve otra escuela
Que una vida desgraciada-
No extrañen si en la jugada
Alguna vez me equivoco-
Pues ha de saber muy poco
Aquél que no aprendió nada.

 Hay hombres que de su cencia
Tienen la cabeza llena;
Hay sabios de todas  menas,
Mas digo sin ser muy ducho:
Es mejor que aprender mucho
El aprender cosas buenas.

 

 

Su esperanza no la cifren
Nunca en corazón alguno-
En el mayor infortunio
Pongan su confianza en Dios-
De los hombres, sólo en uno,
Con gran precaución en dos-

 Las faltas no tienen límites
Como tienen los terrenos-
Se encuentran en los más buenos,
Y es justo que les prevenga;-
Aquél que defectos tenga,
Disimule los ajenos-

 

Al que es amigo, jamás
Lo dejen en la estacada,
Pero no le pidan nada
Ni lo aguarden todo de él-
Siempre el amigo más fiel
es una conducta honrada.

 Ni el miedo ni la codicia
Es bueno que a uno le asalten-
Ansí no se sobresalten
por los bienes que perezcan,
Al rico nunca le ofrezcan
Y al pobre nunca le falten.

 El trabajar es la ley
Porque es preciso alquirir-
No se expongan a sufrir
Una triste situación-
Sangra mucho el corazón
Del que tiene que pedir.

 Debe trabajar el hombre
Para ganarse su pan;
Pues la miseria en su afán
De perseguir de mil modos-
Llama en la puerta de todos
Y entra en la del haragán.

 Para vencer un peligro,
Salvar de cuelquier abismo,
Por experiencia lo afirmo,
Más que el sable y que la lanza-
Suele servir la confianza
Que el hombre tiene en sí mismo.

  
 Muchas cosas pierde el hombre
Que a veces las vuelve a hallar-
Pero les debo enseñar
Y es bueno que lo recuerden-
Si la vergüenza se pierde
Jamás se vuelve a encontrar.

 Estas cosas y otras muchas,
Medité en mis soledades-
Sepan que no hay falsedades
Ni error en estos consejos-
Es de la boca del viejo
De ande salen las verdades