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Notas

Respuesta a la carta abierta de Sigifredo Alonso


Señor Sigifredo Alonso: mi abuela decía que se debe prestar atención a los dichos populares. Recomendaba dos: “dime de que presumes y te diré de qué adoleces” y “el ladrón cree que todos son de su condición”.

Ayer usted se encargó de difundir ampliamente una carta abierta dirigida a dos de los accionistas de UNO y a mí. Nuestro diario reprodujo sus palabras. Una vez más lo escuchamos presumir de ser quien trabaja en pos de la “verdad”, a la par que atribuye a sus competidores el papel de injuriarlo, extorsionarlo, calumniarlo, amenazarlo.

En mis ya largos años de trayectoria he escuchado y leído en sus medios cientos de notas donde, supuestamente en defensa de la “verdad”, usted lo único que hace es intentar minar a su competencia. La razón es simple: afecta su negocio.

El 9 de julio de 2006 publiqué en UNO una nota, “Una historia de locos que se repite”, nunca respondida por usted a pesar de que lo aludía, donde revelé con documentos en la mano su modus operandi para desacreditar. Es bastante simple. Consigue, quizás con algún “incentivo”, alguien que haga una denuncia y se monta sobre ella para generar una noticia que le sirve para presionar a fin de obtener un beneficio comercial. Es por eso que los muchos temas que presenta su canal como escandalosos no llegan a nada, porque en el fondo son montajes para generar impacto mediático y rédito personal.

Entre los cientos de ejemplos tomemos al azar dos. Coimas de Godoy Cruz. En ese caso, iniciado en sus medios, sólo se escondía su pelea por la cartelería callejera en ese departamento, curiosamente con un actual aliado, y fue por eso que las “contundentes pruebas” que un “agente encubierto” había grabado y filmado sólo sirvieron para detectar unos vales para un hotel alojamiento y no la gran corrupción anunciada.

Otro: ¿por qué durante años escondió que era socio de Raúl Moneta en el Banco Mendoza, mientras lo criticaba en sus medios? Los mendocinos sólo nos enteramos de su participación en Magna cuando fue a una escribanía del barrio Bombal en 2003 para ver si se quedaba con algo de lo que el fallido banquero había dejado como garantía. La razón de su omisión mentirosa es simple: tenía expectativas de llevarse algo de ese dinero, que no era poco.

Se podría escribir un libro sobre este tipo de casos, siempre ventilados en sus medios en nombre de la “verdad” y de la defensa de los “intereses de Mendoza”, cuando en realidad los únicos intereses defendidos son los suyos.

Pero quiero recordarle lo que yo contaba en aquella nota de 2006 con el expediente judicial en la mano. Llevó a un pobre infeliz a la escribanía de su escribana personal para que contestara preguntas que usted mismo le hizo, según quedó asentado. El hombre dijo que yo me juntaba con otras dos personas en un bar a conspirar contra “Sigifredo Alonso”. Lo curioso era que nunca en mi vida había tomado café con esas personas, a quienes conocía por razones profesionales. Esa declaración la hizo en una causa que usted mismo montó denunciando que atentaban contra su vida. Cuando el juez interviniente estaba a punto de llamarme a declarar, algo que usted iba a cubrir con las cámaras de televisión para sacarme en su canal con una noticia falsa (ya lo había hecho con un directivo de UNO, también con un montaje), al magistrado se le ocurrió citar primero al “testigo”. Se encontró con que en el juzgado, no en su escribanía, el hombre dijo que en realidad lo de la reunión lo había escuchado en la calle, pero que no le constaba, con lo cual su operación, una más de tantas, quedó en el aire.

Recuerdo esa anécdota, cuya documentación está a disposición de quien quiera verla, porque es llamativo que en su carta abierta usted me ponga al nivel de accionista de la empresa donde trabajo. Si en el pasado fue capaz de inducir a alguien a mentir para meterme en una causa judicial, ¿cuál es el límite ahora? No lo sé.

Señor Alonso, en Mendoza somos pocos y nos conocemos mucho. Son demasiados los que han interactuado con usted como para tomar en serio que me apostrofe en nombre de su corrección.

Soy de los que cree que estas peleas entre medios molestan al público. Por eso sería bueno que se dedique a tratar de mejorar sus medios, a los que cada vez les va peor, lo cual es obvio que lo pone muy nervioso, y deje de ser el gran animador provincial de este carnaval de testigos falsos y de denuncias anónimas, que son siempre el trampolín que usted usa para ensuciar a sus competidores con sus “noticias en nombre de la verdad  y los intereses de los mendocinos”.


Jaime Correas
Director periodístico de diario UNO


Nota de la dirección: A pesar de las frecuentes omisiones, faltas a la verdad y aun agravios en los que incurre diario Uno –el medio que dirige el Sr. Jaime Correas- cada vez que se refiere a MDZ, sus propietarios y sus periodistas- cumplimos en dar espacio a su respuesta a Sigifredo Alonso. De paso, en réplica a esta misma carta, informamos que no somos “aliados” de Canal 9, ni de ningún otro medio. Sí nos mueve el esfuerzo diario de trabajar en la prensa por una Mendoza para todos. (Ricardo Montacuto - Director periodístico)