Notas
A 15 años de la muerte que generó escepticismo y desconfianza
En la historia de las muertes que generaron conmoción en la Argentina, una de las que se lleva los primeros puestos en las últimas décadas, es la de Alfredo Yabrán, un hombre al que, sólo cinco años antes de aparecer “suicidado”, no se le conocía el rostro. Siquiera se conocía su nombre.
“Se suicidó Alfredo Yabrán”.
La noticia, que cubrió los titulares de diarios y revistas de todo el mundo, provocó una inevitable conmoción en la opinión pública, que veía al oscuro empresario como un personaje muy poderoso, relacionado a lo más importante del arco político vernáculo.
Por eso, entre la enorme cantidad de interrogantes que quedaron flotando en el aire, el más fuerte de ellos está relacionado con su propia desaparición. Y es que, así como una parte importante de la sociedad refrenda la muerte de Yabrán —lo cual es lógico—, otra gran cantidad de personas jura que el empresario postal está vivito y coleando en algún lugar paradisíaco de este mundo.
¿Es posible que pudiera estar vivo? Si bien no existe una sola prueba que sustente esa posibilidad, hay una serie de indicios que permiten jugar con esa posibilidad. Son datos, sólo datos, pero no dejan de ser sugestivos.
Por caso, pocos saben que días antes de su muerte, Yabrán le regaló a su fiel amigo Carlos Galaor “Coco” Mouriño una novela llamada El socio, del escritor John Grisham, basada en la historia de un hombre que finge su propia muerte para escapar de la justicia.
Las similitudes entre el mafioso de la novela —Patrick Lannigan— y Yabrán son realmente asombrosas y cabe preguntarse cuáles fueron los reales motivos que llevaron al empresario postal a obsequiar dicho libro a un hombre tan rústico como es Coco Mouriño.
Reforzando esta hipótesis, en agosto de 1998, un conocido periodista, Leo Gleizer, denunció públicamente que tenía la certeza de que Yabrán estaba escondido en un puerto de Siria llamado Latakia.
Según él, una “fuente inobjetable” se lo había asegurado.
Asimismo, en el mismo momento en el que se hacía pública la muerte de Yabrán, se comenzó a hablar en Entre Ríos de la extraña desaparición de un “vagabundo” físicamente parecido al poderoso empresario postal.
¿Es todo ello prueba de que Yabrán está vivo? Para nada, pero es interesante cómo con datos sueltos se puede promover el ejercicio del escepticismo más extremo.
Al menos, por un instante.